El presidente de FAES y ex jefe del Gobierno, José María Aznar, durante su intervención en la presentación del libro "Libertad de elegir" de Milton Friedman y Rose Friedman, en un acto celebrado esta tarde en un céntrico hotel de la capital
Madrid. El ex presidente del Gobierno José María Aznar se ha mostrado hoy convencido de que España saldrá de la crisis económica, pero ese objetivo no será posible “con mayores dosis de socialismo simpático”. Aznar ha hecho esta afirmación durante el acto de presentación de la reedición, a cargo de FAES, de “Libertad de elegir”, del Premio Nobel de Economía Milton Friedman y de la que fuera su mujer, Rose Friedman.
“No son recetas divertidas. Pero en estos tiempos tan difíciles para millones de familias españolas hay que dejar por una vez las frivolidades en el cajón del despacho y decir a los ciudadanos la verdad”
El ex jefe del Ejecutivo ha orientado su intervención hacia las crisis financiera y económica actuales, que a su juicio guardan muchas similitudes con la que desencadenó el “crack” en 1929, si bien, a su juicio, las soluciones serán dispares, en función de las políticas que adopten los Estados en la coyuntura internacional. Para Aznar, existen una serie de requisitos imprescindibles para hacer frente a la situación económica, especialmente en España, y tales requisitos son un sector público “austero”, reformas estructurales, mayor competencia y más flexibilidad. Aznar demandó una reducción de impuestos, especialmente de aquellos “que gravan el empleo”, y pidió emprender una “profunda reforma laboral que incentive la contratación, elimine rigideces y adapte nuestro mercado de trabajo al siglo XXI”. Abogó por “revisar por completo” el modelo de los organismos reguladores y supervisores “para poner fin a su control político y para asegurar su independencia operativa”. y por revisar, “por completo”, el modelo de los organismos reguladores y supervisores, de modo que sean ajenos al “control político”.
“No son recetas divertidas. Pero en estos tiempos tan difíciles para millones de familias españolas hay que dejar por una vez las frivolidades en el cajón del despacho y decir a los ciudadanos la verdad”, ha añadido. Frivolidades, en su opinión, son mayor gasto público gracias a más ministerios, al aumento de los impuestos y al “recorte de la libertad económica”. En materia de energía, pidió estimular el ahorro e incrementar el autoabastecimiento “a través de fuentes limpias y seguras como la energía nuclear”. También defendió la recuperación del Plan Hidrológico Nacional. Aznar, siempre en pos de superar la crisis, ha reclamado la recuperación del Plan Hidrológico Nacional con el fin de garantizar los trasvases que ya existen y los que evidentemente estaban recogidos en el proyecto que derogó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Especial hincapié hizo Aznar en la reforma del sistema educativo para retomar los valores del esfuerzo, el mérito y el respeto a la autoridad del profesor, acompañado de la libertad de elección por parte de los padres
Tras instar a un avance “decidido” en materia de pensiones por medio de un nuevo Pacto de Toledo, ha reivindicado “reformas profundas” en el sistema sanitario, similares a las emprendidas por los países escandinavos en los años 90, “que abren el camino a la producción privada de los servicios de salud con financiación pública de dichos servicios”. Aznar defendió más liberalización, especialmente en el sector de la construcción, donde cree necesario “deshacer el camino andado en materia de legislación sobre suelo y reintroducir racionalidad en la ordenación de este recurso, bajo los principios de liberalización y ausencia de discrecionalidad” porque la actual legislación “abre la puerta a la corrupción”.
Especial hincapié hizo en la reforma del sistema educativo para retomar los valores del esfuerzo, el mérito y el respeto a la autoridad del profesor, acompañado de la libertad de elección por parte de los padres. Asimismo, promovió una “reforma completa” del sistema de universidades, al entender que actualmente están “instaladas mayoritariamente en la mediocridad y la endogamia”. Aznar no olvidó las reformas del modelo de Estado llevadas a cabo en los últimos años mediante cambios en los estatutos de autonomía. En su opinión, “es imprescindible reconstruir el mercado nacional demoliendo las absurdas barreras erigidas por las decisiones de algunas comunidades, que lo segmentan sin sentido alguno”.
El que fuera presidente del Gobierno entre 1996 y 2004 subrayó que, durante su mandato, España redujo la tasa de desempleo “en 270 personas” por día mientras que, desde que el socialista José Luis Rodríguez Zapatero está al frente del Ejecutivo, el paro aumenta diariamente en esa misma cantidad. “No es lo mismo 270 menos que 270 más”, apostilló. Aznar negó que las causas de la crisis económica que vive España procedan del extranjero, ya que con esa misma coyuntura internacional hay países de la Unión Europea como Francia y Alemania donde el paro ha bajado en el último año, mientras que en España ha subido en 600.000 personas.
Aznar subrayó que, durante su mandato, España redujo la tasa de desempleo “en 270 personas” por día mientras que, desde que el socialista José Luis Rodríguez Zapatero está al frente del Ejecutivo, el paro aumenta diariamente en esa misma cantidad. “No es lo mismo 270 menos que 270 más”
En su opinión, la culpa es de la falta de “liderazgo” de José Luis Rodríguez Zapatero y, por ello, pidió “cambiar claramente el rumbo actual” porque las políticas del actual presidente conducen “a encallar en una crisis aguda, profunda y duradera”. Aznar ha afirmado al respecto: “Fruto de estos últimos años de Gobierno socialista, España está empezando a cosechar una profunda crisis económica con muy graves repercusiones sociales. Empezamos a verlo en el drama humano del paro, en la angustia de cientos de miles de ciudadanos que se saben amenazados por el despido”. Sin abandonar la crítica al Gobierno, y tras recordar que al principio el Ejecutivo “negó la realidad” y ahora “da clases sobre como salir” de la crisis, Aznar ha acusado a Zapatero, sin citarle, de “querer ir un poquito demasiado deprisa” y “un poquito demasiado despacio” en política internacional.





















