Cartel electoral de Barak Obama, candidato del Partido Demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos. La nueva silueta de América
Obama está en su peso, es de modales refinados. Sus camisas están planchadas, se mueve con soltura, es elegante y le presta atención a sus gestos y a sus formas, siempre sencillas pero medidas. Es una mezcla de cálculo y espontaneidad. Muchas de sus camisas lucen las marcas de la plancha. Obama está limpio, parece limpio e inspira limpieza. ¿Qué le pasa McCain? Ha tenido que esmerarse en su atuendo. No sirven los modales del Sur. El estilismo de las elecciones presidenciales de 2008 está impregnado del gusto de las viejas metrópolis industriales del Norte y del Este de Estados Unidos. Es un estilo industrial, de los años del hierro, de gestor metalúrgico aplicado. Un híbrido entre pulcritud y sencillez. Están pasando muchas cosas en los Estados Unidos. Obama es la nueva silueta de América.
Que esté en su peso, en el país obesidad mórbida, no es un asunto menor. Está en su peso, se mantiene fresco y lozano y utiliza siempre camisas de cuello duro. Es soprendente. En Estados Unidos es sorprendente, muy sorprendente. No ha hecho concesiones en toda la campaña. Su estilo ha sido constante. Es atildado y cautiva a las mujeres. Es la nueva silueta de América, el nuevo prototipo de hombre que todas quisieran tener y que muchos hombres quisieran ser. Su acción de gobierno tendrá más impacto en los hábitos gastronómicos que en el sistema financiero o en los sistemas se seguridad y alerta preventiva.
Una revolución antropológica se ha puesto en marcha en Estado Unidos: la lucha contra la obesidad mórbida. Su importancia será estratégica. Una nueva cruzada se ha puesto en marcha. La principal amenaza, la mayor de todas, más insidiosa que la amenaza del chivo Bin Laden, superior a la del protoimperial Putín y más patológica que la del gorila del Orinoco, el rufián Chávez, es la de la obesidad mórbida. Mucho peor que el colapso financiero, el paro y la recesión, bastante peor, es la obesidad mórbida. Un país que engorda es un país en declive, en horas bajas.
Obama inspira orden gastronómico pero, al fin y al cabo, orden, la palabra clave, la palabra que cuenta, que tendrá gran impacto en las relaciones internacionales. Los gorditos resultones, Clinton, o MaCain, las mujeres aplicadas e inteligentes como Hilary Clinton, o la sexualista Sarah Palin, el campechano Bush, han sido superados por un nuevo prototipo de orden, pulcritud y sencillez: Obama. Orden gastronómico, lo más importante. Es un nuevo estilo. No inspira fuerza, no es arrollador, no encarna la testosterona. Su pulcritud y sencillez, es casi religiosa.
No es un líder que pueda ser asociado a la fuerza, el vigor, la capacidad de decisión y del que se pueda decir, a vuela pluma, que es ambicioso. Es un epifenómeno del estrógeno. Es afectivamente ordenado y sensato. El atractivo de Obama es abstracto, espiritual. Encarna el orden. Es un personaje que está más cerca de la experiencia religiosa que su oponente. Siempre es correcto, se mueve de forma correcta y es correcto gastronómicamente. Será el nuevo presidente de los Estados Unidos.
Obama encarna el orden. Curioso. Lo encarna mejor que su ponente,el republicanao MacCain. Será un presidente mucho más estricto de lo que aparenta. Putin, Sarkozy o Hu Jintao deberan cruzar la Casa Blanca de puntillas. Sus relaciones con Obama será más difíciles y complejas de lo que imaginan. A Obama le gusta su país. Es el único país occidental del mundo que le ha permitido ser presidente. No existe otro y es un país con muchos problemas y necesidades. Será muy exigente con el resto de occidente. Llegan malos tiempos para todos. Obama se merece ser presidente, merece defender el país que lo ha hecho posible y merece liderar la cruzada gastronómica que se ha puesto marcha. Les estoy hablando de la nueva silueta de América.





















