Analisis. La clase creativa se agolpa en las grandes ciudades y en unas más que en otras. Toronto, Vancouver, Nueva York, Washington, San Francisco, Chicago, Miami, Ámsterdam, París, Bangalore, Changai (China), Tokio, Sydney, Melbourne., están en todas las listas. Son ciudades que hacen historia, que la crean, que toman decisiones. No son ciudades que interpretan bien las tendencias, nada de eso, las crean.
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» (I) Muy pocos elegirían la ciudad de León para vivir, estudiar, trabajar y hacer negocios
Las ciudades que dejan escapar a los T+As (Talento mas Actitud), son ciudades condenadas. Es muy difícil agrupar aptitudes y actitudes excepcionales en un único individuo. Es muy fácil, sin embargo, despreciarlas
La libertad de acción es el principal atractor de dichas ciudades. Atraen inteligencia, atraen expresividad, atraen científicos, atraen inversores, atraen integradores, atraen transformadores, atraen, atraen y atraen. Actúan como grandes atractores. La creatividad se ha convertido en el gran motor de la prosperidad. Nos es un fenómeno nuevo, es un fenómeno histórico. Los puertos de mar, crisol de culturas y de intercambios, las ciudades abiertas, las ciudades comprometidas con la Libertad, se han comportado a lo largo de la historia como motores de prosperidad. Son las ciudades donde se gestan los nuevos fondos de comercio, actividades anteriormente inexistentes o que revolucionan o transforman las viejas.
Las ciudades que dejan escapar a los T+As (Talento más Actitud), son ciudades condenadas. Es muy difícil agrupar aptitud y actitud en un único individuo y es imperdonable a) que sus entornos naturales no se aperciban de tales cualidades, y b) que apercibiéndose los dejen escapar. Las comunidades locales incapaces de retener lo mejor, a sus mejores vecinos, son ciudades que se autocondenan. No hay prosperidad, no puede haberla, es materialmente imposible, si se produce la fuga de T+As.
Las ciudades que practican la expulsión de T+As son ciudades condenadas a ser rescatadas por terceras partes. Se hacen dependientes, se convierten en cenicientas y no tienen más opción que implorar el mantenimiento de su nivel de vida, incapaces de hacerlo por sí mismas. Son ciudades que voluntariamente se infantilizan. Producir ideas, expandirlas, desarrollarlas, transformarlas en hitos sociales, tecnológicos o científicos e inyectarlas en el tejido social para constituir fondos de comercio y actividad productiva, es la clave de la prosperidad.
:: Hacer posible que lo bueno ocurra
Necesitamos ciudades especializadas en “hacer posible que lo bueno ocurra…” Y que ocurra no depende del tamaño, depende de la aptitud y actitud de sus moradores. No podemos seguir instalados en el victimismo y la práctica obstruccionista de sacar balones fuera
La ciudad de Hamburgo, por ejemplo, acaba de lanzar su nuevo eslogan, “Ciudad creativa en las que las buenas ideas se sienten en casa“. Las personas creativas crean un entorno muy atractivo para todo tipo de emprendimientos, inversores y transformadores. Atraen científicos, laboratorios, generan garages y son focos de prosperidad. El prestigio intelectual y moral son motores principales, anteriores, a cualquier fondo de comercio (actividad productiva).
Es fácil de entender pero muy difícil de implantar y desplegar. No valen las buenas intenciones o la pretensión de liderar dicho cambio, pretensión característica de políticos al bies. No consiste en una operación de marketing o publicitaria, tampoco se alcanza por decreto o proclamándolo en un mitin o inyectándolo con calzador en un programa electoral. Se necesitan nuevas aptitudes y actitudes, nuevos liderazgos y cambios estructurales. La creatividad es un don de nuestra especie que muchos, vandálicamente, se empecinan en ningunear (los abanderados del realismo obstuso) o dirigir (los perturbadores), dos situaciones abundantes en patetismo. Una ciudad hermosa puede ser una ciudad muerta. ¿El planeamiento urbano, con excesivo dirigismo no es una garantía de creatividad? ¿Por qué? No existe la relación causa efecto. ¿Por tener un Palacio de Congresos, un MUSAC o inyectar tropecientos millones de turistas se logra creatividad? ¿Por qué? No existe relación causa efecto. El planeamiento urbano, por muy exquisito que sea, no impide, por sí mismo, que la economía decline. La creatividad y el trabajo, el talento y la actitud, son el verdadero sustrato de la riqueza. ¿Es malo tener un MUSAC o un Palacio de Congresos? No, es excelente. Otra cosa es la gestión de dichas infraestructuras y si son relevantes para impulsar la creatividad, la prosperidad. El turismo, un volumen exagerado de personas de paso, atención, convierte a las ciudades que lo soportan en enclaves efímeros. En lugar de exportar, importan.
:: Cambios estructurales
Es imposible transformar una ciudad apartada del futuro en otra que forma parte de él bajo la batuta de una administración o unas siglas partidarias. Son cambios que no poseen liderazgo político. El liderazgo político tiene que servir para no impedir el cambio, para no obstruirlo, para eliminar obstáculos y, más que nada, para desaparecer de la foto
Necesitamos ciudades especializadas en “hacer posible que lo bueno ocurra…” Y que ocurra no depende del tamaño, depende de la aptitud y actitud de sus moradores y regidores. No podemos seguir instalados en el victimismo y la práctica obstruccionista de sacar balones fuera.
Es imposible hacer música sin infraestructuras adecuadas. Lugares de ensayo bien insonorizados y con una confortabilidad básica. No se puede hacer sin una cadena de valor apropiada de productores, fotógrafos, realizadores, diseñadores… Y es imposible medir su aceptación, su éxito, sin una planta de locales adaptados, bien insonorizados, entretejidos en el casco urbano para actuar y medirse con el público. Es imposible producir arte e intervenciones de todo tipo, sin una planta de naves y espacios adecuados para tal fin. Es imposible hacerlo sin una cadena de valor adecuada (integradores, representantes, programadores, salas…).
Es imposible la actividad investigadora sin una planta adecuada de naves para la rápida apertura de laboratorios, garajes y estructuras de apoyo (residencias…) para integrar personas procedentes del exterior. Es imposible el arte dramático y la realización de productos audiovisuales, sin los espacios productivos específicos y los espacios de difusión apropiados.
Es imposible la producción artesanal y de alta tecnología, de pequeño volumen o muy personalizada, sin la cadena de valor apropiada. Buena parte de nuestras pequeñas industrias, incluso de talleres artesanos, contienen en su seno un gran potencial (tamaño). Potencial que es invisible para un ciudad o provincia cegada, que se niega a ver. Es imposible, todo lo anterior, es materialmente, imposible, sin nuevas estructuras financieras. Las existentes, dinosaurios en fase terminal, están a tiempo completo consagradas a comerse los mocos y en el caso más grave, a destruir valor con furor y saña. Las estructuras financieras existentes están obstinadas en negocios inexistentes y a segar todo tipo de hierba allí donde crezca. Su ineptitud e imbecilidad es colosal.
:: Desaparecer de la foto
Es imposible transformar una ciudad apartada del futuro en otra que forma parte de él, bajo la batuta de una administración o unas siglas partidarias. El cambio no puede tener un liderazgo político. El liderazgo político tiene que servir para no impedir el cambio, para no obstruirlo, para eliminar obstáculos y, más que nada, para desaparecer de la foto. Para eso sirve. Las infraestructuras, las que se necesite crear, tendrán que ser privadas y si fueran públicas debieran tener vocación fundacional de privatizarse a uña de caballo. La creatividad es una industria que atrae, atrae, atrae. La creatividad es una gran consumidora de Libertad.
Necesitamos pensar de otro modo y actuar en consecuencia. Podemos cambiar de perro, de coche, de piso, incluso de pareja, pero es muy difícil, lo más difícil, cambiar de forma de pensar. La simulación es fácil pero nunca produce resultados. Las ciudades infantilizadas rechazan la Libertad con inusitada violencia. Confundir la Libertad con hacer lo que uno le de la gana es otro error fatal. Pretender liderar la creatividad con políticas de planeamiento urbano es otro disparate. Impulsar la creatividad requiere una clase política que legisle en la buena dirección y buenas prácticas. ¿La tenemos? No. Lo que abunda es la clase política sorda, antigua y pagada de sí misma.






















