Análisis. Este trozo de la ciudad es para dormir. Este otro trozo de ciudad para hacer compras, este otro para que se diviertan los jóvenes, y el de más allá, para actividades deportivas. Se trabaja en esta zona de la ciudad, se come en esta otra y suma y sigue. No hay escapatoria, viene en el Plan General de Ordenación Urbana o en los respectivos planes parciales. La ciudad viene impuesta y se impone. Vivimos en ciudades pensadas y planificadas para rendir culto al coche particular: el fetiche del siglo XX.
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Todo lo que usted imagine, cualquier planeamiento, está al servicio del coche particular. Y es el uso del coche particular, lo que ilumina y orienta cualquier planeamiento. Cualquier otra consideración es subalterna. Es siempre, sistemáticamente, así. No hay opciones, ni alternativas o principios inspiradores. ¿Qué es lo que se está planificando en puridad? La soberbia, la soberbia de los que realizan el plan. ¿Existen otros modos de planificación? Por supuesto que sí y proporcionamos algunas claves.
El exceso de planificación mata la intervención de los vecinos, los oculta. El exceso de planificación elimina derechos civiles y políticos a los vecinos, despilfarra energía que pertenece a los ciudadanos, homogeiniza la diversidad y tiraniza la convivencia
Los planeamientos urbanos son concebidos a beneficio de la soberbia de quien los elabora. No existe ninguna otra fuente de inspiración. Si se realiza un parque, un lugar de encuentro o paseo, es común en las últimas décadas, que dichos lugares estén concebidos como lugares inhóspitos, expuestos al Sol, al frío, al aire, sin el abrigo de árboles o arboledas. Los planificadores del espacio público diseñan parajes huecos, vacíos de pulsiones y solitarios. Son lugares de un solo eco, el primero, el que registra la soberbia de su planificador. Cuando a un barrio se le implantan cicatrices, viales de alta velocidad, de Norte a Sur y de Este a Oeste, numerosos, se lo está troceando de igual modo a como el carnicero descuartiza una res.
¿La existencia de un Palacio de Congresos, proporcionará vitalidad, prosperidad al barrio de la Azucarera de la ciudad de León? ¿Por qué? La mayor o menor vitalidad del barrio, depende, exclusivamente, de la energía de sus moradores, de sus aptitudes y actitudes, de la concentración de T+A (talento y actitud) que se produzca en dicho territorio. El exceso de planificación mata la intervención de los vecinos, los oculta. El exceso de planificación elimina derechos civiles y políticos a los vecinos, despilfarra energía que pertenece a los ciudadanos, homogeiniza la diversidad y tiraniza la convivencia.
La planificación central de las ciudades, hasta los más mínimos detalles, con el vehículo particular como principio inspirador, se está demostrando un fracaso de gigantescas proporciones.
:: Segregación de funciones
El actual modelo consagrado a infraestructuras inspiradas en el uso del coche particular ha entrado en crisis. Ha dejado de ser una opción para convertirse en la mayor amenaza para las ciudades
Las ciudades tienen numerosas funciones que el planificador segrega. Aquí se duerme, aquí se pasea, aquí se divierte, aquí se compra, aquí se trabaja, aquí se procesa la basura, aquí se sitúa el abastecimiento energético, aquí los depósitos de agua y de ésta y de ninguna otra manera se traslada usted desde este punto a este otro. Las distintas zonas o barrios no pueden competir entre sí. Están sometidas a la función central que les asignó el planificador. La ciudad no está bajo control de sus moradores, pertenece a una casta de planificadores. Las ciudades se han convertido en auténticas Cajas de Soberbia, primorosamente empaquetadas, con sus lacitos, pero poco prácticas y con numerosas disfuncionalidades de difícil reparación.
La basura que no me gusta en este barrio la implanto en este otro. Y las personas voluntariamente excluidas en este otro, la prostitución, para esta calle, la zonas de trabajo aquí y las industrias allí. Un estúpido planeamiento puede inducir un coste en combustible impagable. Puede imponer desplazamientos que penalizan las agendas personales y dificultan hasta el absurdo la vida diaria.
:: Planifican los ciudadanos
c. Ha dejado de ser una opción para convertirse en la mayor amenaza para las ciudades. La planificación central de las ciudades ha entrado en crisis y el empecinamiento en dicha estrategia está más cerca de los tribunales de justicia de lo que los propios planificadores imaginan.
:: Los diez principios de la nueva ciudad
Derechos POLÍTICOS
1. Participación. Garantizar la participación de los vecinos en las decisiones de gasto, inversión e ingresos fiscales.
Derechos CIVILES
2. Al servicio de la familia. La planificación de barrios o distritos teniendo como divisa la necesidades de la familia (abastecimientos al hogar, necesidades de crianza y cuidado de niños, enfermos y personas mayores) contribuye de manera inmediata a la eficacia de la planificación general.
3. Ley del Tiempo. Los usos y costumbres deben ser satisfechos, en la medida de lo posible, sin penalizar la agenda personal. Los servicios, siempre que se pueda, deben estar al servicio de la Agendas Personales de los moradores de los distintos barrios o distritos de la ciudad (conciliación de horarios y servicios).
4. Recuperar la calle. Es imperativo devolver la calle y el barrio al control de sus moradores y vecinos, incluidos los niños. La seguridad ciudadana debe estar al servicio de dicho control. Las calles, barrios o distritos deben, imperativamente, recuperar su condición obligada de zonas de convivencia y de garantía. La policía local tiene que estar al servicio de la seguridad de calles, barrios o distritos, apartándonos con firmeza de los argumentos esquivos.
5. De tamaño del pulmón. Inspirar soluciones que no excedan el tamaño del pulmón, favoreciendo lo que es posible realizar sin el concurso de transporte colectivo. Procurar menos desplazamientos, más cortos y más eficientes.
6. Ahorro energético. Impulsar formas soberanas, complementarias, de abastecimiento energético para los hogares, las industrias y los servicios.
7. Autoinclusión. Incorporar a cada territorio (barrio o distrito) la gestión de infraestructuras. (el agua, las telecomunicaciones, la energía eléctrica, basura y residuos), que deben quedar bajo la autoridad del barrio o distrito urbano.
8. Al Servicio de los T+As (los que suman talento y actitud). Pensar constantemente en sus necesidades. Prohibido perder talento y actitud.
9. Lista de servicios e infraestructuras. El Municipio como tal y los distritos o barrios tienen que tener perfectamente listados los servicios que pueden proporcionar y quién los debe proporcionar y aquellos otros para los no que no tienen competencias ni mandato y no pueden prestarse. Se establecerán listados de ingresos, gastos e inversión. Su modificación necesitará la ratificación de los ciudadanos.
10. Financiación Municipal. Simplificación fiscal municipal y sometimiento de cualquier cambio o variación a la ratificación de los vecinos.






















