Análisis. La Banca y las Cajas de Ahorro, con el estallido de la burbuja inmobiliaria, han hecho, en algunos casos, propósito público de enderezar su rumbo. Los propósitos de enmienda de sus Consejos de Administración, han sido, de todos modos, escasos, dubitativos, y no exentos de soberbia. A saber, poco arrepentimiento y ninguna humildad y en el caso que nos ocupa, Caja España, no se conoce arrepentimiento alguno. Su Consejo de Administración no ha dado explicaciones y sigue comportándose, y es un caso para el diván, con una soberbia fuera de lugar e insultante.
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La liquidez, tal como la manifiesta Caja España en su balance consolidado, es la expresión de una dolencia grave y el descenso de la tasa de cobertura, asimismo, el indicador de que las cosas no marchan
La falta de respeto a sus impositores, a la opinión pública, sigue siendo la tónica dominante en Caja España. Se conoce desde hace unos días, los resultados del último informe trimestral (datos correspondientes a Septiembre de 2008) y llama la atención que dicho Consejo de Administración no tenga mejor ocurrencia que presumir de la liquidez disponible y que añada en la primera parte de su informe, en el capítulo de Activos Totales Medios de su Balance consolidado, en el segundo lugar, el epígrafe Liquidez Bruta, epígrafe que no aparecía en el anterior informe de junio de 2008 ni en los anteriores.
Caja España presume de disponer de 2.017 millones de euros de liquidez bruta, un 68,7% más que en septiembre de 2007. Nada dice Caja España del coste de adquisición de dicha liquidez, y la razón por la que no se pone en circulación. ¿Por qué dicha liquidez no retorna al mercado en forma de servicios a los particulares y a las empresas? ¿Su Consejo de Administración no tiene nada que decir?
:: Su liquidez bruta es más bruta que líquida
Es una liquidez adquirida a precios prohibitivos y el mejor testimonio de que Caja España es una entidad muy activa en el secarral financiero que está sufriendo León
El Consejo de Administración ha hablado por boca de su Presidente afirmando hace pocas fechas, que “Caja España tenía liquidez, cobertura y músculo financiero para liderar la fusión de las Cajas de la región”. Y presidir la nueva entidad. Eso no lo dijo, pero quedó sugerido. ¿Es verdad?
Su liquidez bruta es más bruta que líquida. Precisamente su liquidez, es la prueba del nueve de que las cosas no van bien. Es una liquidez adquirida a precios prohibitivos y el mejor testimonio de que Caja España es una entidad muy activa en el secarral financiero que está sufriendo León. El dinero llega, pero se estanca. No se traslada a la economía real. ¿Y qué pasa con su tasa de cobertura? Pues pasa que no ha hecho más que empeorar. Ha empeorado la cobertura específica, la genérica y la subestándar, como bien revela su propio informe, en su página 10. La entidad reconoce que el ratio de morosidad, referido al crédito a la clientela más la renta fija privada y los avales, se sitúa en el 5,02%. Y es bien conocido que las entidades financieras están acudiendo a artificios para disimular la morosidad.
La cobertura en Septiembre de 2006 era del 149,93%, en septiembre de 2007, del 132,01% y en la misma fecha del 2008 había descendido al 56,96%, en sentido inverso a la tasa de morosidad total que en septiembre de 2006 era de 2,11%, en septiembre de 2007 era del 2,34% y en septiembre de 2008, del 3,18%. Un cuadro propio de la Divina Comedia de Dante.
La liquidez, tal como la manifiesta Caja España en su balance consolidado, es la expresión de una dolencia grave y el descenso de la tasa de cobertura, asimismo, el indicador de que las cosas no marchan. En lugar de humildad y propósito de enmienda, todo lo contrario, fanfarronadas, mentiras y exceso de desparpajo.
:: A muerte con el ladrillo
En el informe anual, primavera de 2008, cuando ya habían saltado todas las alarmas (las alarmas saltaron en el verano de 2007), el presidente del Consejo de Administración, Sr. Llamas, se permitió la ligereza de anunciar que el año 2007 había sido un año espléndido para Caja España. Anunciando que “tengo plena confianza en que 2008 va a ser un buen año… Creo que si seguimos trabajando con la misma ilusión y en la misma dirección podemos asegurar que el futuro es nuestro y nada ni nadie nos va a detener”.
¿Han seguido trabajando en la misma dirección? Por supuesto. Sin variación. Caja España era y sigue siendo banca especializada en la promoción inmobiliaria y banca de promotores en estado puro. El crédito hipotecario, sin separar entre lo entregado a los promotores inmobiliarios del crédito a los particulares (hipotecas domésticas) era en septiembre de 2007 de 10.827,2 millones de euros, el 70,33% del total del crédito a la clientela, y en la misma fecha en 2008, aumento un 1,34% respecto al año anterior, ascendiendo a 10.972,2 millones €. A muerte con el ladrillo. El resto de crédito era de 4.567,3 millones € en 2007, mientras que en septiembre de 2008 alcanzó 5.294,6 millones €, el 32,54% del total del crédito a la clientela.
Si ya era un disparate, una irresponsabilidad, una temeridad imperdonable, una falta de respeto a la inteligencia de sus clientes, la concentración del riesgo en el año 2007 en el sector de la promoción inmobiliaria, cuando era un sector que entonces representaba el 12% del PIB, sigue siendo más incomprensible, igual de temerario y mucho más irresponsable que en el 2008 haya seguido concentrando su riesgo, incluso aumentandolo, en dicho sector.
No se han apeado del jamelgo de la promoción inmobiliaria. No quieren, no pueden y no saben. ¿Qué ha dicho y hecho el Consejo de Administración? Nada. Ni lo ha hecho, ni lo hace ni se espera que lo haga. Su soberbia se lo impide. Están instalados en la soberbia y parece que se sienten cómodos, impunes e invulnerables.






















