Análisis. La guerra de líderes y de corrientes alcanza su máxima expresión en Francia, pero se encuentra también en el SPD alemán, el laborismo británico y la izquierda italiana, ahora bajo los colores del Partido Democrático, con Walter Veltroni resistiendo a las revueltas internas. Los viejos postulados, las viejas formas de enunciar la realidad a duras penas logra describirla y aún menos, mucho menos, permite construir una óptica útil para resolver los achaques y problemas del tiempo presente. Añádese que la izquierda no está nada habituada a la democracia interna y los ciudadanos a verlo.
Súmese a lo anterior la incapacidad de los dirigentes de izquierda para hacerse entender. Muchos de ellos se han dirigido hacia el centro, para superar las diferencias tradicionales, confundiendo al electorado que cree a pies juntillas en el papá Estado y que de él vendrá el maná. Un electorado adocenado por décadas, más de un siglo, de propaganda procedente de los colectivistas de izquierdas y de derechas.
La facción más a la izquierda del socialismo europeo es la que se está haciendo con el control del partido de la rosa. Reintroducirán, eso se espera, las espinas en su logotipo
Para el eurodiputado socialista Thijs Berman, las divisiones están ahora en el interior mismo de los partidos: “Pienso que se trata claramente de un problema del socialismo europeo. En Europa hay todavía muchos que piensan que las soluciones nacionales bastan para atajar problemas internacionales, y hay quien dice que no, que hay soluciones europeas, que se debe colaborar, y que hace falta una legislación flexible para atajar problemas concretos. Hay un socialismo paralizado con sus ideas radicales, frente a un socialismo que intenta modernizarse, y el partido socialista francés no ha decidido aún qué rumbo tomar”.
La facción más a la izquierda del socialismo europeo es la que se está haciendo con el control del partido de la rosa. Reintroducirán, eso se espera, las espinas en su logotipo. Es una facción que se la reconoce por la opinión que le merece a la Vicepresidenta del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Veda, la actual crisis. Ella cree “que la mano invisible del mercado necesita de la mano visible del Estado” y que piensa que el Estado todo lo puede y resuelve. Es un corriente de pensamiento incapacitada para al autocrítica y la reflexión, obstinada en ocultar la responsabilidad del Estado en la devastadora crisis presente. Pareciera que el Estado es la parte bondadosa de la misma.
La Vicepresidenta con ese aspecto que jamás la abandona de pollo electrocutado, representa esa parte del socialismo llamada a redimir a la humanidad con el dinero de los contribuyentes. Un dinero que ella cree ilimitado
La Vicepresidenta con ese aspecto que jamás la abandona de pollo electrocutado, representa esa parte del socialismo llamada a redimir a la humanidad con el dinero de los contribuyentes. Un dinero que ella cree ilimitado. ¿Cómo piensan los pollos electrocutados? Lo primero que hace Maria Teresa, por las mañanas, después de sus abluciones es meter los dedos en el enchufe. Lo que pasa a lo largo del día es consecuencia directa de sus hábitos matutinos. Le queda el dolor, el resabio y el cortacircuito cerebral. Por eso nos mira como lo hace en sus ruedas de prensa. Ella sabe que jamás moriría en la silla eléctrica. La conectas a una línea de alta tensión y tumba la red. Es como un filamento. Está incandescente las 24 horas del día. Es inmisericorde que las cuatro toneladas de maquillaje oculten la luz que irradia. Solo la mala uva es capaz de superar dicha barrera. Está electrificada. Su despacho en la Moncloa está blindado con placas de plomo. Te acercas a su despacho y te calcina. Ella representa como nadie al socialismo retroprogre, sovietizante, a lo Chávez, a los Kichner. Es la luz que ilumina al ala izquierda del socialismo y Zapatero es la voz engolada de dicho sector. Antes de tomar la palabra bebe un consomé de yemas de huevo con cartier. Tiene una laringe de oro incrustada con diamantes y se la repasan cada mañana con esmeril. Zapatero es ‘La voz’. La voz del socialismo de izquierdas. No habla, lamea las palabras y si no andas listo te salpica. Zapatero tiene a su favor que improvisa el socialismo todos los días. Zp lo improvisa y después se lo pasa al pollo electrocutado para que obtenga el toque final turborretroprogue, de megaizquierdas con descarga eléctrica. Lo más.
:: El Laborismo inglés se desangra
Zapatero es ‘La voz’. La voz del socialismo de izquierdas. No habla, lamea las palabras y si no andas listo te salpica. Zapatero tiene a su favor que improvisa el socialismo todos los días. Zp lo improvisa y después se lo pasa al pollo electrocutado para que obtenga el toque final turborretroprogue, de megaizquierdas con descarga eléctrica. Lo más.
El alcalde conservador de Londres, Boris Johnson, columnista del Daily Telegraph, acaba de retratar a Gordon Brown como un político sin escrúpulos ni mesura. “Es como una vieja viuda borracha aficionada al jerez que ha perdido la plata de la familia en la ruleta y que ahora decide jugarse también la casa y doblar la apuesta”. Insiste Johnson, hablando de Gordon Brown que “es como un borracho que despierta con la más horrible de las resacas y agarra la botella de güisqui esperando que ésta le ayude a calmar el dolor”. El ala izquierda del socialismo, se cree todopoderosa y legitimada por los hechos, -hechos cuya etiología desconoce, son así de mentecatos-, para enviar las retroexcavadoras a la Hacienda Pública, saquearla, y repartir los haberes entre los más ricos y principales responsables del actual dislate. El socialismo inglés se desdice de Tony Blair y vuelve a las andadas, a construir un mundo a su imagen y semejanza con el sudor de los contribuyentes.
:: Socialismo francés
Otro tanto le pasa al socialismo francés. La guerra de clanes, de perfumes, en el Partido Socialista francés está lejos de haber acabado. A pesar de que el Consejo Nacional de la formación confirmó ayer la victoria en las urnas de la alcaldesa de Lille, Martine Aubry, quien se convierte en la nueva jefa de la organización, la primera mujer que accede al cargo de secretaria general, la ex-candidata a la presidencia y contrincante de Aubry, Segolene Royal, no está por la labor. Sus más estrechos colaboradores amenazan con recurrir a la Justicia si no se repite la votación para designar al líder del partido.
Aubry, por su parte, hizo un llamamiento a la unidad: “Ningún Socialista puede fallar a los franceses en estos momentos. Por eso le he dicho a Segolene Royal que en los equipos que vamos a crear sus amigos son bienvenidos”. “Este momento de democracia en el Partido Socialista muestra la vitalidad de nuestro partido”, le contestó Segolene, para mantener las espadas en alto. ¿Escisión?
El campo ‘royalista’ denuncia irregularidades en el sistema de elección, errores que el Consejo Nacional del PS no reconoce. El partido atraviesa una de las peores crisis de su historia, con sus líderes y sus militantes enfrentados. Aubry representa la ortodoxia. Encarna el socialismo a la vieja usanza, el que tiene como respaldo el Estado y el dinero del contribuyente, no importa que todas sus experiencias sean funestas. Vende una utopía enmohecida y falsamente reverdecida por una interpretación atolondrada de la actual crisis financiera, en la que si algo está claro, meridianamente claro, es el papel activo del Estado en su desencadenamiento a fuer de regulaciones absurdas y a su afición a imprimir moneda sin respaldo conocido.






















