Análisis. Si los españoles arrastran las posaderas por las aceras para salvar a los bancos y los bancos se las repasan con lija, a su vez, por salvar las inmobiliarias, por qué razón, se hace de cruces la prensa, no existe un plan de rescate para su sector. La industria del automóvil quiere su plan de rescate, lo necesita el sector energético y, la pregunta que a todos asalta no se hace esperar: qué sector no.
Produce pasmo el furor del sector financiero por salvar a la industria de la promoción inmobiliaria con los impuestos de los españoles. Es decir, quieren salvarla sin tocar una coma las características del sector. El mismo pasmo que produce el gobierno en sus intentos, denodados, de salvar a la sector financiero sin cambiar una coma su actual encarnadura. El pasmo es mayor porque el más ignaro admite que es un furor baldío. Las reglas del juego han cambiado. Ya nada es como antes.
:: Plan de rescate para la prensa o rescatar por rescatar
¿Y la industria de la prensa de papel y de la radio? Para dicha industria, de momento, no hay nada. Al gobierno le importan los canales generalistas en abierto. Los quiere comprar, que coman de su mano, y acantonar la saludable crítica en medios de papel en retirada y financieramente en la cuerda floja
Está sobre la mesa. Todos quieren ser rescatados. A los grandes grupos editoriales, multimedia, fuertemente apalancados, endeudados, la crisis publicitaria amenaza con darles la vuelta como a un calcetín. La prensa de papel acusa el déficit publicitario y de circulación. La contracción es endémica al sector por la emergencia de Internet y acelerada e intensificada hasta límites insoportables por la profundidad e intensidad de la recesión económica en la que se ha precipitado España.
Las cadenas de televisión, con una caída de más del 40% en sus ingresos publicitarios —¿cuántos spots se emiten gratuitamente a modo de promoción?—, han recibido el mensaje del Gobierno, por boca de su vicepresidenta, de que retirarán la publicidad de RTVE para ensanchar la tarta publicitaria de las restantes cadenas, Antena 3, Telecinco, Cuatro y la Sexta. La medida, de aplicarse, precipitaría decisiones de igual índole en el resto de cadenas públicas autonómicas. ¿Renunciará el gobierno a su juguete, TV1? ¿Estamos ante una nueva era de déficit galopante de RTVE?
Unidad Editorial, empresa editora de El Mundo y Marca, cerró 2007 en números rojos y con deudas superiores a los 1.000 millones de euros, de acuerdo con datos del Registro Mercantil
¿Y la industria de la prensa de papel y de la radio? Para dicha industria, de momento, no hay nada. Al gobierno le importan los canales generalistas en abierto. Los quiere comprar, que coman de su mano, y acantonar la saludable crítica en medios de papel en retirada y financieramente en la cuerda floja. ¿Recuerdan cuando se subvencionaba el papel, las bovinas de papel para salvar la prensa escrita? El sector, que nota el aliento de la crisis en la nuca, especula con distintas hipótesis para impulsar un plan de rescate específico que cumpla dos misiones, solidificar lo ya existente e imponer barreras de entrada a nuevos competidores. Los números rojos no perdonan.
Unidad Editorial, empresa editora de El Mundo y Marca, cerró 2007 en números rojos y con deudas superiores a los 1.000 millones de euros, de acuerdo con datos del Registro Mercantil. Cerró el año con un fondo de maniobra negativo de 116,5 millones. Gracias al apoyo de su matriz, el grupo italiano RCS, pudo seguir como “empresa en funcionamiento”. A la crisis de circulación de sus principales cabeceras, El Mundo y Marca, se une la crisis publicitaria. Son datos facilitados por el diario El País.
Las acciones de Prisa, por su parte, se han desplomado un 78,3% desde diciembre de 2007, y tal caída no puede atribuirse a los avatares de la Bolsa porque la de Prisa supone casi el doble que la registrada en el parqué español (un 42,11% el Ibex). Y es, además, la quinta mayor caída, sólo por detrás de Afirma, Colonial, Renta Corporación y Solaria. La capitalización de Prisa se ha reducido a 618 millones de euros. Cifra que contrasta con los cerca de 5.000 millones de deuda que arrastra el grupo con la obligación de liquidar 1.950 millones de euros, ultimátum de la banca, el próximo marzo, sin posibilidad de aplazamiento. Son datos publicados por el diario El Mundo.
La capitalización de Prisa se ha reducido a 618 millones de euros. Cifra que contrasta con los cerca de 5.000 millones de deuda que arrastra el grupo con la obligación de liquidar 1.950 millones de euros, ultimátum de la banca, el próximo marzo, sin posibilidad de aplazamiento
Las crisis económicas son funestas compañeras de viaje para cualquier actividad productiva, también para los grupos de comunicación. La competencia entre grupos editoriales y su función más o menos activa de terminal mediática, de momento, no les está permitiendo agrupar sus intereses para reclamar su propio plan de rescate. Los dos grandes paquebotes de comunicación, los que mantienen con más intensidad y bravura un tono político, cada uno por separado, aunque invocando al resto del sector, instan al gobierno a que flete planes de rescate a la medida para su específico salvamento.
Muchos grupos multimedia confían su suerte a las licencias de la TDT. Son pobres diablos. La tecnología no hace el negocio. Es al revés, impone reglas muy estrictas que hay que cumplir. Los terminales móviles, están ganando en tamaño y prestaciones. Bajo el protocolo de comunicación TCP/IP serán receptores de contenido multimedia de gran calidad. El lector, el telespectador, el radioyente, el que se suma a una red social, están siendo integrados por el protocolo de comunicación TCP/IP. No hay marcha atrás.
:: ¿Quién paga?
Las crisis son perniciosas, difíciles de sobrellevar, pero es igualmente indeseable restarle a la crisis su papel depurativo
Rescatar por rescatar, ¿cómo es eso?, ¿quién paga? Todo a cuenta del contribuyente. Se repite el dilema por el que atraviesa Estados Unidos, ¿Deben rescatar a Ford, GM y Chrysler? Tiene sentido rescatar empresas que están condenadas a morir. ¿Estamos utilizando adecuadamente los recursos comunes? ¿Tiene sentido el rescate del sector financiero como un todo de manera indiscriminada, confundiendo la defensa de los depósitos de los clientes, que están garantizados solo en parte, con la salvaguarda de los intereses de sus propietarios y gestores? ¿Tiene algún sentido rescatar al sector inmobiliario de forma genérica, sin discriminación, lo tiene rescatar al sector de los medios de comunicación de forma genérica? ¿Puede el Grupo Prisa hacer frente a su gigantesca deuda, lo puede el grupo Unidad Editorial? Son grupos de comunicación viables, en sus actuales dimensiones? ¿Puede Vocento, anclada en la industria de la prensa de papel, sobrevivir a las crisis económica, que es también una crisis tecnológica, de cambio de soporte, que ha desatado Internet?
Rescatar por rescatar, a tontas y a locas, sin exigir responsabilidades y sin depurar los excesos no tiene ningún futuro, es muy caro y el tiempo vendrá a confirmarlo, es una factura imposible de pagar. Las crisis son perniciosas, difíciles de sobrellevar, pero es igualmente indeseable restarle a la crisis su papel depurativo. Las crisis económicas y financieras sobrevienen por acumulación de errores. Estamos dentro de un salto tecnológico de grandes dimensiones, expandido por todos los sectores económicos, con su propia inercia que se añade a la inercia de la crisis.






















