Puente Castro. Por cuarta vez en los últimos dos meses, los vecinos de Puente Castro (barrio de la ciudad de León) han salido a la calle. Y es la segunda vez que cruzan el Puente para hacer oír su voz. Ayer en cifra de 500, de nuevo, se acercaron hasta el Ayuntamiento para hacer oír su voz. No entienden de mentiras, de incumplimientos y de arrogancia. La Alcaldía se niega a recibir a la asociación de vecinos de Puente Castro, Aljama, y en su defecto ha puesto en marcha iniciativas, contrarias a sus promesas y de espaldas a los vecinos del barrio.
El nerviosismo empieza a cundir en la filas del PSOE y del equipo de gobierno municipal (PSOE-UPL). Sus previsiones no se están cumpliendo. Negaban en el inicio de la crisis, capacidad de reacción y respuesta de Puente Castro; se autoconvencieron después de que la protesta no tendría continuidad y que se agotaría por sí sola, por cansancio de los vecinos. Al no cumplirse sus previsiones, acordaron generar un cordón sanitario alrededor de la asociación de vecinos de Aljama. Desde el propio Ayuntamiento no se han escatimado esfuerzos para intimidar al resto del movimiento vecinal de la Ciudad de León e impedir cualquier muestra de simpatía o que cunda el ejemplo.
:: Fracaso de la política de encapsulamiento
En estos instantes hay gran nerviosismo en el interior del PSOE. Entre las personas más cercanas a Francisco Fernández hay división de opiniones y posturas muy encontradas. El aislamiento de la Asociación de Vecinos Aljama y de los vecinos de Puente Castro no está siendo una tarea fácil y las conversaciones con el resto de asociaciones vecinales, están arrojando más inquietud de la esperada. La asociaciones de vecinos, en este sentido, estarían haciendo saber su malestar por el curso de los acontecimientos, su repulsa por el aumento de precios generalizado de todos los servicios municipales, la manifiesta incapacidad de gestión (IBI, gastos impropios innecesarios, no recorte de plantillas, despilfarro y otros) y su renuencia y disgusto a ser manipulados y presionados por el Consistorio. La gravedad de la crisis económica, por otro lado, hace el resto.
El malestar crece, no es algo privativo de Puente Castro, y dentro de las filas socialistas se teme que el ejemplo de Puente Castro lejos de amainar se extienda como una mancha de aceite por el resto de la ciudad. El temporal no solo es de nieve y aire, parece que también es político y que los ciudadanos de León empiezan a dar síntomas de gran nerviosismo. El lema de ‘Salvemos Puente Castro’ y el anuncio de inicio de acciones judiciales por parte de la Asociación de Vecinos de Aljama, pone negro sobre blanco el bloqueo político que padece el Ayuntamiento y el desbarajuste presupuestario en el que está sumido.






















