Grecia. En el país heleno concluyó abruptamente la época dorada. Se terminaron las risas. Como en el resto de Europa se ha pasado en un tiempo récord del boom a la bancarrota. Las aprensiones de la juventud helena se han cumplido. Esto no es el paraíso. No hay trabajo, el trabajo que existe nada tiene que ver con sus expectativas, su formación no es adecuada para el mercado presente, no pueden abandonar la casa de sus padres y lo han decido, están hartos. La crisis financiera ha puesta la guinda, ha confirmado sus aprensiones.
Existe otra pregunta más inquietante aún, que valoran, asimismo, los distintos analistas, ¿estamos en un ajuste político e institucional, además de económico y financiero?
La crisis griega tiene una etiología específica, existe mucha frustración y desesperanza, dos temibles enemigos. Los primeros días de su revuelta, no obstante, tuvo efectos contagiosos, se reprodujo con distinta intensidad en Dinamarca, Italia, Alemania, Francia y España. Y los distintos expertos analizan si los ingredientes básicos de la revuelta helena se reproducen en el resto de Europa. Si la respuesta fuera sí el contagio es más que probable. Existe otra pregunta más inquietante aún, que valoran, asimismo, los distintos analistas, ¿estamos en un ajuste político e institucional, además de económico y financiero?
En Grecia se ha dado una combinación de factores: “Brutalidad policial, corrupción política, perspectivas pesimistas para los jóvenes, falta de integración de los inmigrantes y miedo, mucho miedo, a la crisis económica mundial que está enseñando sus garras”. Características que con distinta intensidad se reproducen en muchos países de la Unión Europea.
¿Es cosas de anarquistas y comunistas? El grueso de los manifestantes, la inmensa mayoría, ni son anarquistas ni son comunistas, uno a uno y por separado, comparten frustraciones, desesperanzas y poco más. ¿Hecho aislado o anuncio? Las movilizaciones juveniles, continuadas, hostigantes, de la juventud griega, están inquietando a los analistas europeos, a los expertos en seguridad y a los antropólogos.






















