Análisis. Lo que hacen en otros países es lo que hacemos en España. Desde las filas del gobierno y de la oposición se ofrece dicho argumento para sentar las bases de su cosmopolitismo de andar por casa. ¿Cosmopolitismo? Si, pero holgazán, ignaro, atrofiado y fuera de foco. Las estructuras económicas no son intercambiables. El Plan E, el plan español, un copia bobalicona de las decisiones atolondradas que se han ido tomando en otros países, las que han entrado en funcionamiento, son inoperantes, remiendos de pésima calidad y peor costura.
España es un navío que ha encallado. Hemos consumido tres décadas organizando nuestro desarme agropecuario, industrial, tecnológico, científico, monetario e institucional. Tres décadas de despilfarro. No es moco de pavo
España es una edificio económico con problemas en los cimientos y en la estructura y todo lo que no ataque debilidades tan críticas servirá para debilitarlas y amenazar todavía más unos cimientos que necesitan ser reforzados. ¿Es posible acometer el cambio y las transformaciones con discursos políticos que pierden aceite desde la primera palabra? John Maynard Keynes murió hace 63 años y su recetario, el origen de la actual crisis, está igual de fiambre (lo que olvidan los progresistas progresados). Ahorrar, adelgazar el Estado, siendo bueno, no repara de otro modo, el dislate institucional español, nuestra pérdida de derechos políticos y la reconstrucción de nuestra estructura agropecuaria, industrial tecnológica y científica (lo que olvidan todos los partidos).
España es un navío que ha encallado. Hemos consumido tres décadas organizando nuestro desarme agropecuario, industrial, tecnológico, científico, monetario e institucional. Tres décadas de despilfarro. No es moco de pavo. Hemos acumulado infraestructuras, el único activo del que podemos presumir, menos da una piedra, y necesitamos, lo necesitamos ya y ahora, pensar nuestro futuro, con más solvencia. Ya nadie vendrá a salvarnos y para el nuevo reto necesitaremos un nuevo liderazgo. La clase política ha crecido mecida en el cosmopolitismo holgazán: imitando y no siempre lo bueno. Es una clase política intelectualmente capada, educada en el complejo de Cenicienta, haz lo que vieres y te ordenen, sin señorío de sí, sin templanza y sin exigencias intelectuales y morales, a verlas venir. No sirve.
:: El deterioro
El desarme agropecuario, industrial, tecnológico y científico, no tiene parangón. Hemos entregado nuestros sectores económicos, uno a uno, alocadamente, ciegos y necios, apostando por erradicar la voluntad, el esfuerzo sincronizado y el sacrificio de la Libertad económica
La pérdida de autonomía monetaria se ha transformado en una aceleración sin precedentes de la pérdida de poder adquisitivo de la nueva moneda adquirida: el euro. El poder adquisitivo de los españoles en nuestro propio mercado ha saltado por los aires. El empobrecimiento se masca. Fíjese en cualquier vecino, fíjese bien, y verá en tiempo real, cómo le crecen las orejas de la recesión. Y no es un tema de menor importancia. Abróchense los cinturones y serénense. Vienen vueltas y revueltas con pésimo asfalto. Tendrán que hablar de esto y de lo otro y en muchos casos desandar el camino. Es la historia del deterioro. Estén atentos.
El desarme agropecuario, industrial, tecnológico y científico, no tiene parangón. Hemos entregado nuestros sectores económicos, uno a uno, alocadamente, ciegos y necios, apostando por erradicar la voluntad, el esfuerzo sincronizado y el sacrificio de la Libertad económica. Los distintos gobiernos de UCD, del PSOE, del PP y de nuevo el PSOE han sido gobiernos liquidacionistas, sector por sector. Los socialistas se han dedicado a organizar la demanda, moviendo partidas presupuestarias de un lado para otro y los populares a rehuir el gasto innecesario —lo que estando bien no es suficiente— pero ninguno a rearmar el sector agropecuario, industrial, tecnológico y científico e institucional desde el punto de vista de los derechos civiles y políticos de los españoles. Se han oscurecido y despreciado las medidas estructurales, a favor de la oferta y con el ojo puesto en el futuro y en los cambios tecnológicos que se avecinaban.
La pérdida de autonomía monetaria se ha transformado en una aceleración sin precedentes de la pérdida de poder adquisitivo de la nueva moneda adquirida: el euro
El desarme se ha trocado en deterioro. Faltan empresas porque faltan empresarios y existe poca conexión con el futuro tecnológico porque no disponemos de la mano de obra apropiada, convenientemente cualificada y la integración imprescindible entre Universidad y tejido económico y productivo. Son entidades que viven de espaldas y bajo estructuras legales y administrativas diseñadas para garantizar que jamás se entenderán. La Universidad sigue anclada en el siglo XIX y la empresa apostada en su cerro, en régimen de abandono, expuesta a todos los vientos. Es la historia del deterioro.
Y faltan empresarios porque los existentes son percibidos como agentes extraños al cuerpo social, casi dañinos. Por eso se les persigue fiscalmente, se les atenaza legalmente, se les torpedea administrativamente y se les ignora financiera y patrimonialmente (sus empresas no valen nada). La nuestra es una sociedad organizada para la destrucción masiva del valor patrimonial empresarial. El conocimiento de sus empresarios no tiene ningún valor ni se opera con ellos como un activo intangible de importancia crítica
España es un país abducido por sus propias administraciones. Fuera del paraguas del estado no existe vida ni se tolera su existencia. La iniciativa pertenece al Estado y el Estado está bajo la tutela de funcionarios reinterpretados en políticos que apuestan y se aseguran de que nada escape a su tutela. ¿Qué es eso? Se llama deterioro institucional.
:: El Gobierno agorero
El perímetro del estado no ha dejado de crecer y la capacidad financiera de los españoles para mantener tanto perímetro no ha cesado de mermar. Es la historia del deterioro
Al negacionsimo gubernamental se une el pasotismo de los Gobiernos Autónomos (solo están a las madura) y la idiocia de los gobiernos locales. Su conducta genera estupefación, miedo e intranquilidad. Inyecta pesimismo y queriendo ser asertivos, negando la mayor, inoculan decepción. Se tornan en agoreros. Han dejado de ser creíbles. Y como es lógico, las cosas que han ocurrido y que están ocurriendo, se han producido y se producen por culpa del gran despilfarro de derechos civiles y políticos que hemos padecido los españoles. Nuestra opinión, nuestro criterio ha sido mermado a una consulta cada cuatro años, en las que nos fuerzan a votar unas listas cerradas. Nadie conoce a sus representantes. Y los representantes que debieran ser del pueblo lo son de sus jefes políticos a los que se deben mediante la sumisión (funcionan como una secta destructiva). Representan a sus jefes políticos y de ningún modo a los españoles de su circunscripción. ¿A quién representa un concejal, a sus vecinos o a su jefe político?
Nuestra Ley electoral es un engendro. La Constitución necesita algo más que un repaso. Hablar y utilizar el español (nuestra lengua) en España se ha convertido en un problema, en algunas zonas de España, muy serio y en una fuente de conflictos y de peligros para quien lo intenta.
El perímetro del estado no ha dejado de crecer y la capacidad financiera de los españoles para mantener tanto perímetro no ha cesado de mermar. Es la historia del deterioro. Un deterioro que necesita alternativas. La quietud quieta, la que nos ofertan los partidos políticos, con su vótame, hace tiempo que se ha constituido en una amenaza. El sistema necesita ser abierto. El deterioro avanza a mayor velocidad que la que exhiben nuestras instituciones, una velocidad de crucero ridícula y exangüe. Necesitan ser reformadas para reforzar la libertad, la democracia, las garantías jurídicas y políticas y el poder decisorio de los españoles (el soberano).
Nos hacemos pobres, también de espíritu, y a gran velocidad.






















