Crisis purulenta. La crisis a la que se enfrenta la Humanidad es sencilla de explicar, hemos emitido mucho dinero, -impreso, acuñado y efectuado anotaciones en cuenta-, mucho, pero mucho dinero, más de lo que valía y vale nuestra economía. Y en la misma medida que decrece el valor de nuestra economía se agranda el desastre. ¿Quién tiene la culpa? La tenemos todos, pero unos más que otros.
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» (I) Historia del deterioro
Los que han generado la crisis, la autoridad política, monetaria y el sistema financiero, la intentan resolver emputeciéndola, añadiendo más dinero, exagerando el problema
Las autoridades monetarias de los distintos países, incluido el BCE (Banco Central Europeo) es responsable por subastar dinero sin contrapartidas reales, pero, ojo, la autoridad monetaria no es independiente, no es independiente en el grado que debiera: se deja influenciar por las autoridades políticas. Y es responsable el sistema financiero, con un negocio, en esencia, piramidal, y que ha estado empaquetando humo, como si fueran activos chachi/piruli, y colocándolos, vendiéndolos, allí donde hubiera un incauto que quisiera comprarlos (inlucidos los Bancos Centrales).
Así que la Autoridad Política, Monetaria y el Sistema Financiero, han sido responsables principales del desastre en el que estamos sumidos. Los ciudadanos, seducidos por la abundancia de dinero, dinero irreal, fuimos atrapados por tanta candileja y oropel. El dinero, la abundancia de dinero se ha comportado como un tóxico, ha generado una riqueza ilusoria y ha proporcionado a determinados artículos, los inmuebles, por ejemplo, un valor exuberante, festivo, pero poco serio.
:: Los resolvedores
Las consecuencias más inmediatas de la aparatosa crisis que padecemos son visibles y se concretan en una: el deterioro espectacular del poder adquisitivo de nuestro dinero y la escasez de dinero. El infierno
Los que han generado la crisis, la autoridad política, monetaria y el sistema financiero, la intentan resolver emputeciéndola, añadiendo más dinero, exagerando el problema. Son la parte podrida de todo este enredo ¿Están funcionando sus soluciones? No. ¿Añaden suficiente dinero? No hay dinero suficiente para añadir. La economía tiene sus parte pudendas al aire. Todo se sabe. No hay dinero. Lo que ha quedado después de la fiesta del botellón monetario es una deuda estratosférica, imposible de amortizar y de pagar que se pretende resolver añadiendo más deuda. Añadir más dinero cuando la economía decrece y añadir dinero, deuda, para ser gestionado de idéntico modo y por los mismos agentes, es, mírese por donde quiera, póngase de perfil o de frente, un comportamiento vandálico.
:: Empobrecimiento masivo de las clases medias
No es cosa de la edad. Se puede ser joven y tonto de remate. John Maynard Keynes murió hace 63 años pero es el autor intelectual de la actual crisis. Su recetario, decimonónico, aplicado por sus hinchada, de todas las edades, es el origen del actual disparate
Las consecuencias más inmediatas de la aparatosa crisis que padecemos son visibles y se concretan en una: el deterioro espectacular del poder adquisitivo de nuestro dinero y la escasez de dinero. El infierno. Compraremos cada vez menos con el mismo dinero y cada vez tendremos menos dinero. ¿Por qué es así y será así? Porque toca amortizar el exceso de dinero, la deuda. El dinero que los Estados, el Sistema Financiero, las empresas, las familias y los particulares, dedican a saldar su deuda, no lo adjudican a abastecerse en el mercado. La economía real decrece, se disparan los precios al tiempo que decrece el volumen de dinero. Los que abastecen el mercado necesitan obtener más dinero a cambio de cada vez menos mercancía. Todos tenemos que hacer frente a las respectivas deudas. El dinero se deprecia y sobreviene el empobrecimiento generalizado.
:: Los viejos tontos
España debe reintroducir la peseta y generar un tesoro específico, alrededor de los municipios, para respaldar su circulación. El euro y la peseta puede circular en paralelo, para siempre o durante un tiempo, lo que decida. Los ciudadanos cifrarán sus ahorros y realizarán sus transacciones en la moneda de su preferencia
No es cosa de la edad. Se puede ser joven y tonto de remate. John Maynard Keynes murió hace 63 años pero es el autor intelectual de la actual crisis. Su recetario, decimonónico, aplicado por sus hinchada, de todas las edades, es el origen del actual disparate. Keynes está fiambre y el Estado, está matemáticamente demostrado, no soporta sobre su chepa las cuentas del disparate. El peso exgerado sobre la espalda lo ha deformado hasta el ridículo, es un quasimodo cada vez más desfigurado. Los músculos financieros del Estado, con espasmos, con millones de microrroturas de sus fibras musculares, con sobrecalentamiento, agotados por el sobreesfuerzo, con tremendas agujetas, paralizado, no puede hacerse cargo de la factura, perolo intenta. ¿A qué precio? Al precio del empobrecimiento generalizado de los españoles.
:: ¿Qué debemos hacer?
Lo primero y más importante, aceptar los hechos, los hechos ciertos:
a. La crisis siendo universal tiene sus particularidades, no existe una receta universal.
b. Cada nación debe recuperar el instrumento de su política monetaria. Consiste en atomizar, y no en centralizar y agrandar el riesgo.
c. El Estado debe preservar el poder adquisitivo de sus ciudadanos. A las autoridades emisoras, las que fuere, les compete preservar el poder adquisitivo de las monedas que emiten. Los intereses del Estado y de las distintas autoridades monetarias no son coincidentes. Preservar el poder adquisitivo de una moneda no siempre coincide con preservar el poder adquisitivo de la gente.
d. España debe reintroducir la peseta y generar un tesoro específico, alrededor de los municipios, para respaldar su circulación. El euro y la peseta puede circular en paralelo, para siempre o durante un tiempo, lo que decida. Los ciudadanos cifrarán sus ahorros y realizarán sus transacciones en la moneda de su preferencia.
e. España debe resolver el estrangulamiento patrimonial que padece. El valor patrimonial de las medianas, de las pequeñas, de las microempresas y de las nanoempresas o está muy deteriorado o es inexistente. Necesitamos elevar el valor patrimonial de nuestra economía para hacerlo coincidir con el dinero circulante (la masa fiducidaria).
f. España debe resolver el estrangulamiento patrimonial que padecen todos sus activos intangibles, el patrimonio monumental, las infraestructura de dominio público, y el valor de todos sus símbolos e iconos (marcas).
g. Estamos, en cualquier caso obligados a reducir el perímetro del Estado, sus costes. Garantizar determinados servicios no equivale a que los preste el Estado directamente. El Estado, las distintas administraciones, deben reducir al máximo, repito al máximo, lo que gastan en nombre nuestro. El ciudadano gasta mejor y con más eficiencia, siempre, para todos los supuestos, sin excepción, que el Estado y con menor intermediación.
:: Las soluciones que necesita España
La crisis por la que atraviesa España es singular, con sus propias particularidades y es a dichas particularidades a las que tenemos que responder. España debe resolver su desarme agropecuario, industrial, tecnológico, científico y patrimonial, que es financiero. Para resolverlo, proponemos:
1. Convertir por Ley, el Sistema Financiero en tenedores y custodios de dinero y limitar la actividad inversora y prestataria a los particulares.
2. Garantizar por ley la totalidad de los depósitos de los españoles.
3. Presionar sin descanso para reducir el precio del dinero y al rebufo de los bajos intereses, establecer una moratoria hipotecaria de dos años.
4. Aprovechar la moratoria hipotecaria para Constituir Institutos Hipotecarios de propiedad mixta (pública y privada) de ámbito provincial y municipal. Los Institutos tienen como una única finalidad convertirse en una industria especializada y adquirir suelo ya financiado, promociones inmobiliarias ya iniciadas, promociones inmobiliarias ya finalizadas e hipotecas en dificultades. La capitalización para hacer frente a la compra de todos sus activos se realizará poco a poco durante los dos años que dura la moratoria hipotecaria.
5. Generar un moratoria fiscal, global, de ámbito nacional, regional, provincial y local, de dos años, para reforzar la economía particular, familiar y empresarial.
6. Generar una moratoria crediticia (los ya concedidos) de dos años.
7. La deuda pública debe usarse, exclusivamente, para financiar los presupuestos generales del Estado y de las distintas administraciones.
8. Generar patrimonio empresarial mediante la recapitalización de nuestras empresas. ¿Cómo? Mediante Fondos de Inversión Local de naturaleza privada.
9. Ajustar todo el Sistema Financiero, adelgazándolo drásticamente, prohibiendo sus tácticas piramidales y traspasando el grueso de su potencial en la captación de pasivo rentable a los Fondos de Inversión Local, que aportarían una rentabilidad garantizada por empresas en funcionamiento comprobables y visitables. Los Fondos de Inversión Local sirven al propósito de capitalizar el tejido económico, tomando participaciones empresariales y colaborando en su financiación. Lo que sirve al propósito de crea empleo y riqueza en el lugar donde vivimos.
Las guerras locales, regionales, mundiales y civiles, las hiperinflaciones, las crisis purulentas, son saltos atrás, social, económica, tecnológica y científicamente. Estamos en el centro de una crisis económica purulenta
Los Fondos de Inversión Local, que pueden actuar mancomunadamente, por sí mismos —y que deben estar cotizados—, por su propia existencia generarán una lógica, muy activa, a favor del rearme agropecuario, industrial, tecnológico, científico, patrimonial y financiero. Necesitamos soluciones. Darle a la rueca de Keynes es de bárbaros y seguir confiando en una élites iluminadas que se dejan inspirar por Keynes, que nos dictan qué empresa, qué actividad económica tiene valor y cuál no, es apostar por el fracaso y despilfarrar energía social.
¿Y qué pasa con el Sistema Financiero con su propia deuda y sus obligaciones con los impositores? Está respondido. Los jefes de Estado tienen que resolver cómo el Sistema Financiero Mundial deglute, liquida, lo que es imposible pagar. Tienen y es su obligación principal poner las cuentas a cero, mediante consenso, o establecer mediante acuerdo, una quita mundial. Si no fuera así y no hay que descartarlo, conocida su incompetencia, las entidades financieras que quedaren tendrán que asumir la deuda globlal y diferir su pago en el tiempo. A cada cosa por su nombre. Keynes se paso de listo y sus pupilos, abundatísimos, le ganaron la marca.
¿Quién puede oponerse a unir dos puntos con una línea recta e eliminar lo podrido? ¿Los políticos? Por supuesto. Su opinión, sin embargo, no es relevante. Los que sí pueden paralizar las soluciones son los ciudadanos. Son los que de verdad mandan. Y pudiera ocurrir que incapaces de acometer cambio alguno en su forma de pensar prefirieran el camino del precipicio, el empobrecimiento y la destrucción masica de actividad económica. No es la primera vez. Las guerras locales, regionales, mundiales y civiles, las hiperinflaciones, las crisis purulentas, son saltos atrás, social, económica, tecnológica y científicamente. Estamos en el centro de una crisis económica purulenta. Cambio de chip. Cuando las cosas no funcionan los entrenadores piden tiempo. Nuestra economía necesita tiempo. Hay que pedir tiempo.






















