Davos. George Soros, uno de los inversores más conocidos del mundo, si no el que más, aseguraba durante un encuentro con la prensa que para él “dado que se trata de un tipo nuevo de crisis, lo más relevante no es saber cuándo acabará”, sino que harán los gobiernos. Según él, “sólo los gobiernos pueden aportar el dinero necesario para las recapitalizaciones de las entidades en problemas, pues el sector privado ya no está en condiciones de hacerlo”.
Cuando existe sobreoferta de un bien, aquí y en Pekín, ahora y en el siglo I antes de Cristo, su valor se deprecia. ¿Es tolerable que el truco principal para rescatar al rancio tocino financiero consista en alterar el precio de las cosas para ocultar las pérdidas?
“Los planes de estímulo de la economía son útiles, pero no bastan para revertir la situación actual”. Para Soros, es necesario que Obama invierta 1,5 billones de dólares. Soros se ha adelantado unas horas al anuncio público hecho por la administración de Obama de que asignaría 900 mill millones de dólares a una nueva institución pública para la compra de activos que están impagados o que lo pueden estar. La única forma de revitalizar la economía, matizó Soros, “es hacerlo sobre dos pilares. Evitar el desplome de los precios de las viviendas y recapitalizar lo antes posible los bancos”. Eso sí, el inversor de origen húngaro ha matizado que “los estados nunca han sido buenos gestores, por lo que su presencia debe de ser temporal”.
:: La listura de Soros
En resumen, ¡Más pasta y viva la vida! Que todo siga igual. Pues se equivoca. En adelante ya nada será igual. Es el mayor inversor del mundo y también el más listo, demasiado. ¿Rescatar a los bancos? ¿Mantener artificialmente, con maquinaciones fraudulentas el precios de los inmuebles? Los precios pueden defenderse y nunca al 100% si un comprador distinto compra los bienes inmuebles a todo el sistema financiero, tal como acaba de decidir que lo hará el gobierno de Obama y como en estás páginas hemos sugerido reiteradamente mediante la creación de Institutos Públicos hipotecarios descentralizados. ¿Haciéndolo se salva el sector financiero? De ningún modo. El sistema financiero tiene en su interior más chicharros e innombrables. El sistema financiero no es recapitazable, es reestructurable (que incluye inyectar dinero) y aún así es un problema inmenso. Contener la depreciación de los activos inmobiliarios, muy importante para los particulares dueños de dichos bienes mediante hipoteca, no implica la salvación automática del sistema financiero.
Zapatero se lamenta en público de que los bancos no dan créditos, todo los votos resultantes de la demagogia son para él, y en privado, ajá, ordena a su escudero Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), Gobernador del Banco de España, que haga todo lo que esté a su alcance para impedir que los bancos otorguen créditos. Y ordena, además, al Gobernador que disponga de manga ancha en el sistema contable para disimular la bancarrota. Todo para la banca.
:: Estados Unidos versus España
El gran agujero, el gigantesco agujero del sistema financiero español está organizado por la promoción inmobiliaria, por las participaciones de los bancos en las empresas de promoción y por chicharros financieros innombrables. Lo primero y los segundo tienen solución, el tercer supuesto no la tiene. La pretensión de Soros, de Zapatero, de Obama, de Mafo, de que los bancos, de que la actual estructura financiera, tal como hoy la conocemos, es salvable y que, además, es posible volver al librillo de 2007, es una ambición, comprensible, pero inviable.
Cuando existe sobreoferta de un bien, aquí y en Pekín, ahora y en el siglo I antes de Cristo, su valor se deprecia. ¿Es tolerable que el truco principal para rescatar al rancio tocino financiero consista en alterar el precio de las cosas para ocultar las pérdidas? Los hechos se encargarán de demostrar que se trata de un despropósito inviable, inútil, una pérdida de tiempo y un desastre macroeconómico. Se necesita un comprador soberano, distinto, que saque dichos activos de los balances de los bancos. Se necesita sacarlos a base de cirugía, y encajar dicha operación dentro de un contexto global, de moratoria hipotecaria, fiscal y de reestructuración aguda de todo el sector financiero. Lo que se está haciendo el sector financiero y el gobierno de España, adjudicar todos los recursos monetarios disponibles, a la recompra de los activos inmobiliarios con un fuerte sobreprecio es una maquinación para ocultar las pérdidas, es una sinvergonzería, agudiza la agonía del sector de la construcción y tiene efectos devastadores sobre la economía real.
Salvar el sector de la construcción no equivale a salvar el sector financiero. Salvar el poder adquisitivo de los ciudadanos, que es de lo que se trata, no pasa por salvar al sector financiero que necesita de una reestructuración aguda en todos los aspectos. El sector financiero tal como lo conocemos no tiene futuro.






















