Análisis. La campaña que ha lanzado el Partido Conservado contra el Partido Laborista, es una parte del enorme problema financiero en el que está sumido occidente. “El bebé tiene la nariz de papá, los ojos de mamá y la deuda de Gordon Brown”. Es muy divertido pero también cruel. La situación es explosiva. La moneda de un país, en estos momentos vale lo que vale la deuda total de un país. Descuéntele el PIB y es lo que hay. Si el Reino Unido formara parte del euro, en estos momentos, estaría en una estado prerrevolucionario. Mas abajo explico las razón principal por la que España volverá a la peseta: la eurozona para sobrevivir tiene que desacoplarse. La vuelta a la peseta será impuesta.
El desacoplamiento, el retorno a la peseta, es una decisión que podemos adelantar, pero que no podemos evitar
Al Estado español se le llena la boca afirmando que la deuda pública puede llegar al 55% del PIB en el año 2009. Un porcentaje menor que otros países del entorno. Si y qué. Lo del 55%, para empezar, ya veremos. Habrá que esperar a finales del 2009. Pero no es la única deuda que importa. Importa la deuda total, la deuda comercial más la deuda de las empresas (incluir el sector financiero) y la deuda personal. Y el conjunto de la deuda más la bancarrota del sistema financiero y de la agencia tributaria conforman un cuadro clínico de muy complicado diagnóstico. Y de imposible diagnóstico siguiendo al pie de la letra el librillo de todo lo que parecía correcto hasta el 2007.
Necesitaremos para salir del colapso social, económico e institucional, generar un cuadro macroeconómico y jurídico a) que permita liberar energía económica y b) generar confianza. Los españoles hemos sido hechos prisioneros por una clase política que ha abdicado y desde hace mucho tiempo de la misión de generar un sector industrial agropecuario propio, un sector industrial y tecnológico propio y un sector educativo, moral, intelectual y socialmente útil. Es una clase política que ha demostrado por activa y por pasiva su falta de criterio y los hechos hablan en su nombre.
España necesita generar un marco macroeconómico que permita a la sociedad española salir del atolladero. Y necesitamos soluciones, medidas a adoptar, cosas concretas que hacer, deberes bien definidos y dejar de lamentarnos. Consiste en abrir los ojos, retirar las legañas y ponerse manos a la obra. Consiste en resolver. La palabra es resolver. Hay que conseguir de nuestra clase política que acepte la imperiosa necesidad de generar un cuadro macroeconómico específico, favorable, para hacer posible lo que es necesario:
1. Generar un Instituto Público descentralizado para comprar los excedentes inmobiliarios.
2. Decretar una moratoria hipotecaria (Hace posible el punto uno y retira presión a las familias).
3. Decretar una moratoria fiscal (un crédito fiscal).
4. Adelgazar el Estado, las administraciones públicas, de manera drástica.
5. Seleccionar con cuidado criterio el gasto público. Y reservar la capacidad de endeudamiento para atender a los gastos corrientes del estado.
6. Nacionalizar el sistema financiero para adelgazarlo al límite, limitar drásticamente sus competencias, refinanciar su deuda, privatizarlo a continuación y abrir la puerta a nuevas figuras financieras comprometidas con el tejido empresarial local. (Lo único que crea empleo son las empresas).
7. Recuperar la autonomía monetaria.
8. Abrir el melón de la reforma constitucional, el cambio de la ley electoral y la devolución plena a los españoles de sus derechos civiles y políticos, incluida la capacidad de iniciativa legal.
:: El retorno a la peseta no depende de España ni de los españoles
Muchos expertos ponderan con desmesura los efectos benefactores de la estandarización monetaria (ninguno como se ha visto) socavando la potencia de las aplicaciones informáticas y los derechos ciudadanos
La distinta evolución de las economías europeas, la distinta deuda, el distinto comportamiento de su Producto Industrial Bruto, la distinta percepción internacional de las distintas economías, está desacoplando la eurozona. Se está abriendo paso, ya está en la mesa de muchos despachos, la conveniencia de dejar que el euro de cada país miembro de la eurozona recupere un margen de flotación. Equivaldría a retornar al ECU y con euros de diferente valor según el país. O sea, un cambio monetario en toda regla. Usted mismo. La Unión Monetaria Latina (se estableció en 1865 y se disolvió en 1927) terminó como empezó el euro. El euro empezo con el ECU y la Unión Monetaria Latina, terminó con un franco suizo, un franco belga y un franco francés de distinto valor. Los italianos volvieron a la lira.
Por las buenas o por la malas. A la fuerza ahorcan. Volver a la peseta no depende de España como especulan algunos analistas. Lo necesita Italia, Holanda, Bélgica, Irlanda, Dinamarca, Alemania, Francia, Grecia, Portugal y el resto de países. El desacoplamiento, el retorno a la peseta, es una decisión que podemos adelantar, pero que no podemos evitar.
Mi opinión personal es que se debiera abandonar el librillo, mantener el euro y generar un nuevo tesoro en cada país para respaldar una nueva moneda, en el caso español, la peseta. El euro y la peseta circularían libremente. Dicha hipótesis responde a un cambio de paradigma: la autoridad monetaria necesita preservar la capacidad adquisitiva la moneda que tutela y el Estado necesita proteger la capacidad adquisitiva de sus ciudadanos. No son intereses coincidentes ni en el espacio ni en el tiempo. Y en dicha defensa es muy útil que los ciudadanos puedan cifrar sus ahorros y operaciones en la moneda que tengan por conveniente.
También digo que es demasiado pastel para los expertos y analistas al uso, del siglo pasado, que ponderan con desmesura los efectos benefactores de la estandarización monetaria (ninguno como se ha visto) socavando la potencia de las aplicaciones informáticas y los derechos ciudadanos. Se puede sobrevivir, vivir, vivir confortablemente dentro de una monedad o varias y ser misión imposible hacerlo dentro de otra. Es muy sencillo.






















