La institución universitaria es una institución que no rinde cuentas a nadie, que es irrelevante, que está en estado de descomposición, pero que se reserva el derecho de autoevaluarse y llegar al enroque, a la autocomplacencia, al autohomenaje enfermizo, como se muestra en la viñeta, con súbita facilidad
Análisis. La Universidad española quiere cambiar pero no puede. Necesitar cambiar pero no sabe hacerlo. Busca el cambio pero no tiene meta. Necesita tener personalidad, pero no cree en nada ni en nadie. La Universidad Leonesa reproduce, como es lógico, a escala, los males de la Universidad Española. La Universidad española está integrada por multitud de hombres y mujeres sin destino, perdidos en el aulario, emboscados en sus departamentos, enjaulados en sus despachos, dolientes, individualizados y aislados. No comparten, los unos con los otros, ni la tiza.
La Universidad es una institución disparatada y un conglomerado administrativo/burocrático en fase de gangrena. El tiempo que le queda, siendo lo que es, es tiempo de putrefacción
La Universidad Española, la leonesa, no tiene destino. No llega a parte alguna porque no va. No tiene punto de partida ni de salida. El traqueteo de los días, de los meses, de los años, de los siglos, es el único ruido que despiden sus edificios. Un traqueteo inaudible. Golpeas en sus paredes, en su muros, cuando los hay, y lo único que resuena es la oquedad. La Universidad es un espejismo que genera la ilusión de su existencia.
No existe vínculo entre lo que cuesta y los que produce. Sabemos que cuesta y nadie sabe, al día de hoy, para que sirve y el modo en que sirve a la sociedad. Sus acreditaciones académicas no se cotizan, su valor se ha derrumbado, la posesión de un título suyo no es garantía de nada. Te acredita en modo negativo, induce sospechas. ¿Sabrá lo que se supone debe saber?, ¿tendrá actitudes? La Universidad que conocemos genera desconfianza y excreta incredulidad. Está un punto de difícil retorno. Desandarlo es más costoso que partir de cero. El debate institucional empieza a plantearse en dichos términos ¿Refundarla o transformarla? ¿Qué cosa es más conveniente? El descrédito es tan abultado que con frecuencia perjudica labores docentes e investigadoras bien planeadas y de gran calidad, con efectos muy perversos sobre el esfuerzo inteligente de estudiantes, profesores e investigadores.
:: El Imperio de la Inercia
Su movimiento mecánico, su deambular por la historia, su inercia, se ha demostrado imbatible. Y tanta inercia plantea interrogantes que ya están sobre la mesa de los despachos de los tomadores de decisión. ¿Transformarla o refundarla? ¿Qué universidad necesitamos en la economía del conocimiento y en la era de la atención?
La inercia hacia la inanidad, la ausencia incluso de una imagen de sí misma, el ectoplasma universitario, su inercia institucional, lograda a base de siglos, hacia ninguna parte, hacia el estar por el estar, incluso de manera incómoda, donde todo lo que ocurre en sus edificios tiende a ser mentira entre las 00:00 horas y las 00:24 horas de cada día, la inercia, repito, es tan fuerte, tan intensa, es un sistema físico tan fuerte, tan sólido que puede resistir cualquiera otra fuerza física o cambio social que se le oponga. Su movimiento mecánico, su deambular por la historia, su inercia, se ha demostrado imbatible. Y tanta inercia plantea interrogantes que ya están sobre la mesa de muchos despachos, de tomadores de decisión. ¿Transformarla o refundarla? ¿Qué universidad necesitamos en la economía del conocimiento y en la era de la atención? Se empieza a admitir que no existe fuerza sobre la tierra capaz de introducir algún cambio para combatir su postración y ostracismo. Ha crecido en tamaño, en masa, en el último siglo, agrandando su inercia histórica. La inercia térmica es negacionista y destructiva, entra en ebullición, exclusivamente, detrás de la consecución de algún objetivo inmoral y antihistórico, por ejemplo, cuando se movilizó, en masa, como un solo cuerpo, a favor del Partido Nacional Socialista, Baas, presidido por el innombrable Sadam Hussein. O para defeneder al régimen teocrático de los Ayatolás o de las organizaciones criminales de Al Qaida o Hamás. No son anécdotas, son instantáneas muy útiles que retratan a la perfección todo lo que decimos.
:: La Universidad necesita ser refundada
El 80% podría consolarse con una transformación profunda, pero un 44%, exige una refundación. Quiere decirse, atención, que los defensores de su refundación, en condiciones normales de publicidad y propaganda, sin pánico inducido, podrían ser mayoría y mayoría aplastante
La encuesta de Peatón tiene un valor estadístico muy peculiar, no es expansible, porque los lectores de Peatom son especiales. Es gente formada y con espíritu crítico, tiende a la Libertad. De todos modos es muy relevante en sus conclusiones. Ha participado poca gente, a pesar de los 54 días que ha estado visible para los lectores. Han participado 613 personas. Nuestra primera impresión es que nuestros lectores no han participado en la encuesta porque dan por perdida la batalla. La Universidad española no tiene remedio. Nadie espera nada de ella y nada de lo que se diga servirá para influir en el estado de cosas. A la pregunta ¿Qué hacer con la Universidad? Se ofrecieron cinco respuestas posibles y por este orden:
- Solo necesita un lavado de cara, que obtuvo un apoyo del 2%
- Está bien así, que obtuvo un apoyo del 7%
- Necesita reformarse, que obtuvo un apoyo del 10%
- Necesita una transformación profunda, que obtuvo el apoyo del 36%
- Hay que refundarla, que obtuvo un apoyo del 44%
Los porcentajes, desde la segunda semana, con ligeras variaciones, de una punto o dos, arriba o abajo, se han mantenido en el tiempo y son esclarecedores. El 80% podría consolarse con una transformación profunda, pero un 44%, exige una refundación. Quiere decirse, atención, que los defensores de su refundación, en condiciones normales de publicidad y propaganda, sin pánico inducido, podrían ser mayoría y mayoría aplastante.
El Ministerio de Educación y Ciencia, las distintas Consejerías de Educación y las propias Universidades, debieran tener el coraje de hacer una encuesta de similar factura. Una encuestas abierta a la sociedad y en condiciones de libre información. Naturalmente, no tienen el coraje. La Universidad es una institución abúlica, no quiere nada, no tienes metas, no quiere destino y aspira, exclusivamente, a consumir tiempo, prisionera de su iniquidad. No existe como institución y tampoco existe el interés común de sus miembros. Es una institución suspendida en el vacío, que a nadie sirve, no lo hace a la sociedad y tampoco a sí misma.
:: Refundación
La Universidad es una institución que está pidiendo a gritos ser rescatada; que está pidiendo casi con desesperación que alguien, desde fuera, la refunde
El marco jurídico, reglamentario, procedimental, económico y financiero, moral e intelectual, de la Universidad española es inadecuado. Como inadecuados son todos sus rendimientos. Necesite revisar sus fines y medios. Necesita ser refundada. La institución universitaria es una institución que no rinde cuentas a nadie, que es irrelevante, está en estado de descomposición pero que se reserva el derecho de autoevaluarse y llegar al enroque, a la autocomplacencia, al autohomenaje enfermizo, como se muestra en la viñeta, con súbita facilidad.
La Universidad es una institución disparatada y un conglomerado administrativo/burocrático en fase de gangrena. El tiempo que le queda, siendo lo que es, es tiempo de putrefacción. Cambiará cuando su autodestrucción concluya o cuando desde fuera se la refunde. La universidad, la propia universidad, ha tirado la toalla. Es una institución que está pidiendo a gritos ser rescatada; que está pidiendo casi con desesperación que alguien, desde fuera, la refunde. Está desacreditada, no posee liderazgo y está ofuscada en ocultar su actividad a la sociedad, en hacerla opaca y evitar el diálogo con el cuerpo social que la sufraga. La relación coste/rendimiento la está desacreditando y después destruyendo. Es una relación insoportable. No genera liderazgo social, empresarial, artístico, tecnológico y científico y además se ofusca en no rendir cuentas.





















