Colusión de poderes. Los muflones, ofrecieron su vida y su cornamenta a mayor gloria de la boda entre el poder judicial y el poder ejecutivo. En un una finca Cabeza Prieta, cerca de Cazorla, convocados por Garzón, y apadrinados por un empresario catalán del sector farmacéutico se reunieron el caprichoso y altivo juez, el ufano Ministro de Justicia, Mariano Bermejo, y la aprendiza de bruja, Dolores Delgado (fiscal del caso Gürtel). ¿Y Para qué se reunieron? Para festejar que habían colado a la opinión pública la existencia de una trama dentro del PP, corrupta, a la que tenían trincada en los calabozos pendiente de interrogatorio.
La partidocracia, con sus respectivas terminales en el poder mediático, en el poder judicial, ejecutivo y legislativo, los unos contra los otros, están dando el espectáculo que corresponde dar cuando el estado de putrefación se expande
Iban a comer, a hacer unas risotadas y ha eventrar muflones para celebrar su gesta. Lo que paso en la finca lo desvela la revista Época con lujo de detalles. La confabulación entre la prensa, la justicia, una parte de ella, la fiscalía, y el poder político, es un hecho exhibido para atemorizar a unos y a otros, para enviar un recado de su disposición y determinación para ocupar el estado y destruir con todo tipo de maquinaciones a los que se le oponen. Es la continuación de la guerra político/electoral por otros medios y en todos los frentes.
No es un juego. Lo que podía ser un caso de corrupción, y ya veremos lo que dictaminan los jueces, era a un juez territorial al que le competía enjuiciarlo. La confabulación de prensa, políticos, fiscales y jueces, en pocos días, sin embargo, convirtió un caso aislado de corrupción en una trama diseñada por el Partido Popular para delinquir. Y las tramas, ahora sí, por la alarma social que generan, ya son competencia de la Audiencia Nacional y del Sr. Garzón.
:: La operación Gürtel (correa en alemán)
La Policía Judicial, la Fiscal Dolores Delgado y el Juez Baltasar Garzón, han puesto nombre a su operación, “Operación Gürtel” (correa en Alemán y Correa se apellida el principal implicado) contra una presunta red de corrupción y tráfico de influencias desarrollada en las localidades madrileñas de Boadilla del Monte y Majadahonda, Valencia, Marbella (Málaga) y Sotogrande (Cádiz). Debido a la escandalera de las filtraciones el Juez Baltasar Garzón ha abierto una pieza separada para averiguar desde dónde se han producido las filtraciones a la prensa de todos los pormenores del sumario. Y ha abierto una investigación para evitar que lo hagan otros órganos judiciales porque estamos en el Reino de Mortadelo y Filemón. Los que permanecen en prisión son Francisco Correa, responsable de Special Events, una de las empresas investigadas y que ha organizado diversos eventos para el PP; Antoine Sánchez, administrador de la constructora Catalunya Nord Record y de Inversiones Kintamani, y Pablo Crespo Sabarís, secretario de Organización del PP de Galicia hasta 1999.
La partidocracia, con sus respectivas terminales en el poder mediático, en el poder judicial, ejecutivo y legislativo, los unos contra los otros, están dando el espectáculo que corresponde dar cuando el estado de putrefación se expande. El Estado partidocrático, bloqueado y cerrado, saltará por los aires cuando se autodestruya desde dentro. Los ciudadanos hemos sido hechos prisioneros en un sistema institucional cerrado y bloqueado del que no podemos escapar, y contra el que nada podemos hacer por estar atados de pies y manos. Es un sistema al que hemos dado pábulo y consistencia con nuestra omisión y dejar hacer.






















