Análisis. Somos iguales para lo que es irrelevante y diferentes para lo que importa. A los españoles nos encantan las grandes cifras de parados. Nos produce delectación hablar de millones y de porcentajes que superan los dos dígitos, cifras del 20%, del 30%, es un puro frenesí y un auténtico gozo liderar en el mundo occidental el ranking de parados. De pocas cosas los españoles nos sentimos tan orgullosos. España es la primer potencia en paro estructural y coyuntural y nadie nos desbancará jamás en dicho ranking, lo tenemos todo bien amarrado. Leyes, justicia, procedimientos, estructuras educativas y mesa social de diálogo.
Cuanto más difícil y más escasas sean las oportunidades mayor es nuestro gozo
Los actores sociales implicados, sindicatos, empresarios, gobierno, legisladores, sistema educativo, prensa y sociedad, están unidos como una piña para no perder un liderazgo antiguo en estas lides. Somos la primera potencia en parados y así seguirá siendo. Los españoles estamos afiliados a la doctrina de cuanto más paro mejor, cuanto menos posibilidades laborales mejor, cuanto más cerrado esté el mercado laboral mejor, cuanto mayor desacoplamiento entre la oferta y la demanda mejor, cuanto menos se renueve la planta empresarial mejor, cuando menos movilidad laboral mejor, cuanta menos riqueza y menor sean las posibilidad objetivas de encontrar sustento mejor y, en suma, que cuanto más difícil y más escasas sean las oportunidades mayor es nuestro gozo.
El mercado laboral español es un puzzle para iniciados, entre normas, contratos, cotizaciones, rendimientos, tribunales especiales, sistemas educativos, sindicatos, patronal, empleados, INEM, políticos y los variados gurús de la liberación de las clase trabajadora oprimida. España es la primera potencia mundial en destrucción de empleo por hora, por día, por mes, por año. Somos destructores y nuestro ritmo de destrucción de empleo es el más vigoroso del mundo occidental. Spanish is diferent
:: El origen de nuevos vigor destructor
España invierte mucho dinero en adecuar todas nuestras estructuras legales, jurídicas, educativas y administrativas para lograr cifras absolutas que nos colocan a la cabeza del desempleo en la OCDE. Son estructuras muy engrasadas. Lo resumió el Gobernador del Banco de España, Miguel ángel Fernández Ordoñez, hace día y medio. Haciendo repaso de nuestro vigor, señaló
1. Tenemos un sistema educativo óptimo para garantizar por la eternidad nuestro liderazgo. Dijo que nuestra sistema era el de peor nivel del OCDE y como tal una garantía de desacoplamiento entre la oferta y la demanda, muy sólida y verificada.
2. Nuestras empresas, de todos los tamaños, estaban fuertemente descapitalizadas. Dijo el Gobernador que nuestra legislación y hábitos financieros nada hacían temer para el futuro.
3. Nuestro nivel tecnológico es malo. Recordó el Gobernador que no se divisiva en el horizonte que pueda amenazar nuestro estatus.
4. Nuestro puzzle laboral estaba orientado a la baja eficiencia individual y colectiva. En este caso el Gobernador se extendió y describió profusamente con datos y argumentos que su naturaleza era envidiable y su vitalidad sorprendente. Asunto que le ha servido para recibir un tirón de orejas del gran mago e intérprete de la economía, el sabio D. José Luis Rodríguez Zapatero.
Hubiera preferido tomarme en broma lo anterior pero he optado, al revés, por tomármelo en serio. «Por consiguiente, en lo que se refiere a reformas estructurales —así habla Zapatero, a todo le pone un por ‘lo que’—, no habrá reformas estructurales, nada hay que cambiar, todo está bien, inmejorable y toca esperar a que nuestro entorno mejore y vivir del efecto arrastre. España no se moverá, seguiremos la senda trazada por nuestros ancestros y no se moverá, seremos fieles a nuestra señas de indentidad, entre el nacional-sindicalismo y el nacional-socialismo. Para todo lo que es hacer el ganso España seguirá siendo diferente. Nadie nos puede dar lecciones de cómo fabricar millones de parados, somos líderes y así seguirá siendo. Nada de reformas, nada de iniciativas, nada de cambios, nada de innovaciones, los experimentos con gaseosa, y lo único que cabe es profundizar en nuestra política de cunetas. No nos moveremos. En España el paro se amasa y seguirá siendo así. Seremos leales a lo que es la tradición»






















