Crisis financiera. Los nueve consejeros que el correspondían al Partido Popular en la Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha han dimitido de todos los cargos que tenían en la entidad finnciera después de que se lo haya solicitado su partido tras la “falta de información sobre la fusión que parece inminente con Unicaja (Caja de Ahorros de Málaga), fusión por absorción. La entidad de ahorros manchega venía siendo observada muy de cerca por el Banco de España, con inspectores sobre el terreno incluidos, desde hacía meses.
Si la mejor compañía para un cadáver es un féretro no se entiende porque para el Banco de España y para Ferraz, la mejor compañía para un cadáver es otro cadáver, excepto que se quieran ahorrar un féretro
La situación de la Caja de Ahorros presidida por Hernández Moltó, el protosocialista que le llamó de todo en el Congreso de los Diputados, al fallecido ex presidente del Banco de España, Mariano Rubio (corrupto, mentiroso…) a grito pelado, está en completa y absoluta bancarrota por sus aventuras inmobiliarias delirantes y demás asuntos. Es una operación incomprensible desde el punto de vista financiero. Si la mejor compañía para un cadáver es un féretro no se entiende porque para el Banco de España y para Ferraz, la mejor compañía para un cadáver es otro cadáver, excepto que se quieran ahorrar un féretro.
:: Dudas en todos los frentes
El PP de Castilla-La Mancha se siente excluido de estas decisiones que le sirven a su vez como coartada para apartarse y abdicar de sus responsabilidades a lo largo de todos estos años. En el PSOE de andalucía se preguntan si será verdad o posible que desde el Banco de España y del Ministerio de Hacienda acudirán al rescate de Unicaja y de los proyectos fantasiosos de Manuel Chaves. En todo caso, el Partido Socialista tiene poco margen de maniobra.
:: Respuesta del PSOE
La guerra está desatada entre los dos partidos en mitad de una crisis pasmosa. Y a la reacción del PP en Castilla-La Mancha es más que previsible que el Banco de España responda forzando una intervención o fusión en Cajas de Ahorro bajo control exclusivo del Partido Popular. Las miradas están puestas en la Comunidad Valenciana, en Madrid y en Castilla y León.
:: De espaldas a los impositores y enredos al por mayor
La respuesta del PP, la dimisión de todos sus consejeros, se realiza invocando que las decisiones se están adoptando de espaladas a los impositores. No está mal el argumento con la salvedad de que se invoca tarde y bajo sospecha, cuando la Caja está quebrada. Entre tanto todos sus consejeros estuvieron al momio de lo que resultare del mangonero de la institución financiera.
El Banco de España venía pidiendo al Gobierno y al Partido Socialista un rápida decisión para evitar males mayores. La forma que el Partido Socialista ha elegido para encubrir el descalabro financiero es la absorción por otra Caja en este caso administrada también por socialistas, Unicaja. Una salida a la que se estuvo, oponiendo hasta el último minuto Manuel Chaves, interesado en fusionar Unicaja y la sevillana Cajasol. Desde Ferraz se ha asegurado a Manuel Chaves
a) Que tendría la mayoría en la nueva Unicaja después absorber a la Caja Manchega.
b) Que además sería, debidamente acompañada desde el Banco de España y el Ministerio de Hacienda para hacer frente a las dificultades económicas que también amenazan a Unicaja.
Ninguna otra Caja excepto otra que estuviera en graves apuros, podría estar interesada en la absorción de un agujero negro (Caja Castilla-La Mancha). La fusión sirve para generar la ilusión óptica de que se toman decisiones para conjurar la crisis y que dichas decisiones merecen el respaldo del Banco de España y del Ministerio de Hacienda. Además de pedir la dimisión de todos sus consejeros, el PP solicitará con carácter urgente la convocatoria de la Asamblea General de la Caja, máximo órgano de la entidad, al que le corresponde, en última instancia, la ratificación de cualquier modificación en el régimen de la Caja, sea por fusión, absorción o cualquier otro tipo de operación.
Demasiados enredos, ninguna solución razonable y ya veremos. Están en juego los ahorros de los impositores, un interés que es menor cuantía desde el punto de vista de los grandes mangoneadores: los políticos (los realmente existentes).






















