Cuando lea o escuche que la Administración, no importa que si central, autonómica o local, piensa asignar no sé que cantidad, no sé cuántos millones para esto y para aquello, no se lo crea. Mienten. Mienten como bellacos, haciendo que hacen, ganando tiempo. Debieran tener más vergüenza pero no la tienen porque la perdieron batallando en sus peroratas ideológicas y haciendo caja para el partido, para sus amigotes de la promoción inmobiliaria y para ellos mismos, con sus sueldazos, dietas y vaya usted a saber. Tenemos derecho a dudar y sospechar. Hemos visto vídeos de cómo pillan y sumarios donde no se deja títere con cabeza. La crisis es cierta y sus promesas no se corresponden con sus ingresos fiscales. Evolucionan en direcciones opuestas. Prometen de más lo que ingresan de menos. ¿Cómo es eso posible?
Lo que quiere decir que los presupuestos generales del estado disponen para 2008 de 23.500 millones de euros menos y con una situación que empeorará y dramáticamente en 2009 y 2010
La recaudación tributaria se está hundiendo y los datos de 2008 son tremendos.
1. El IRPF acusó un descenso en la recaudación del 17,6% (pasó del 15,6% en 2007 a -2% en 2008)
2. El Impuesto de sociedades acusó un descenso del 56,4% (pasó del 20,5% en 2007 a -35,9% en 2008)
3. El IVA acusó un descenso en la recaudación del 15,9% (paso del 2,2% en 2007 a -13,7% en 2008)
4. Los Impuestos especiales acusaron un descenso del 7,0% (pasó del 6,4% en 2007 a -0,6% en 2008)
5. El descenso en la recaudación tributaria, por lo tanto fue del 24,5% (paso del 11,9% en 2007 a -12,6% en 2008)
Lo que quiere decir que los presupuestos generales del estado disponen para 2008 de 23.500 millones de euros menos y con una situación que empeorará y dramáticamente en 2009 y 2010. En la misma medida que la productividad se desploma, que el PIB se derrumba, se hunde la recaudación fiscal.
El estado ya no tiene dinero para atender sus compromisos ordinarios, los ya adquiridos, lo que tiene consolidados. El Estado, además, se ha puesto a la chepa el imposible rescate de un sector financiero en bancarrota, que da sus últimas bocanadas y, hacer frente, como no podía ser de otro modo, a las ingentes necesidades financieras de la Seguridad Social y del drama humano al asociado al desempleo.
No hay dinero para todos con el agravante de que las administraciones públicas tienen severas dificultades para financiarse en los mercados y para obtener efectivo, para colocar la deuda que emiten. Las crisis y las cifras estadísticas no legitiman tanta oferta de dinero, tanta promesa y tanto compromiso con los electores. La economía electoral, la de hacer promesas y más promesas para retener el voto, para seducirlo, es alquimia de otro tiempo.
La Unión Europea ha llamado la atención a España por el ritmo de crecimiento del déficit público y las dificultades estructurales que tal situación añade al eurosistema y a la eurozona. España, en poco tiempo, tendrá dificultades extremas para financiarse a través del Banco Central Europeo.






















