Redes sociales. Las redes sociales pertenecen a sus dueños y tecnológicamente a sus usuarios. “La adscripción a Facebook lleva incluido la aceptación de que todo lo publicado por sus miembros, incluso si estos se han dado de baja, puede ser usado libremente por parte de la propiedad”. Fue el último cambio incorporado por la empresa que dirige Mark Zuckerberg, su fundador y accionista de referencia. El cambio que ha sido revelado recientemente ha originado un levantamiento popular entre los usuarios de la famosa red social. Levantamiento popular que se ha saldado con la renuncia por parte de Facebook ha dicho privilegio.
El uso de las redes sociales lleva implícito dos cosas, a) que la aceptación de lo que comunicas puede ser de uso común y b) que si no quieres que determinada información circule por la red, debes abstenerte de proporcionarla
Se ha demostrado de una y otra manera que la red es ubicua y omnipresente y que es muy difícil limitar tales atributos. En un red social, que lo es porque sus miembros comparten puntos de vista y detalles personales, es complejo impedir que lo que se comparte no acabe generando fricción. En la red ocurre lo que ocurre en la vida real. Dos amigos íntimos un día se distancian y optan, aunque no es común es probable, por explotar ante terceros detalles privados del otro.
En la redes sociales se añaden más variables. Entre otras, la usurpación de personalidad y la revelación de detalles privados incómodos para las personas afectadas. Cuanto mayor es la red, mayores son las posibilidades para sus usarios y mayor puede ser el daño para las personas que resultan víctimas de este tipo de prácticas. Podría resolverse protegiendo jurídicamente la privacidad de todas las partes, pero es una quimera considerando las posibilidades tecnológicas para burlar dicha protección. Una forma de escapar o de huir a las responsabilidades jurídicas que se derivan de no poder cumplir con tal protección, es actuar jurídicamente en sentido opuesto, acordando que toda la información publicada es de libre uso. A partir de ese instante la privacidad deja de ser un atributo jurídicamente exigible a los propietarios de la red.
:: Entre privacidad y transparencia
El debate entre privacidad y transparencia está muy lejos de estar resuelto. Puesto que tecnológicamente es harto complicado establecer una frontera precisa entre privacidad y transparencia y aún más difícil generar cortafuegos tecnológicos para separar ambos atributos sin lesionar o perjudicar la interacción entre los miembros de la red social, haciéndola farragosa e improductiva, en algún momento los usuarios tendremos que optar entre privacidad o transparencia. El uso de las redes sociales lleva implícito dos cosas, a) que la aceptación de lo que comunicas puede ser de uso común y b) que si no quieres que determinada información circule por la red, debes abstenerte de proporcionarla.
:: La propiedad de las redes e infraestructuras
Se debiera proteger, en todo caso, al que resultare afectado por el uso malicioso de la información, poniendo el dedo acusador en la persona o grupo de personas que usen la información con dichos fines.
La propiedad y gestión de las redes sociales (Facebook, Tuenti…) e infraestructuras de comunicación, operadoras (Teléfonica, ONO, Jazztel… ) o grandes portales de servicios, (Google, Yahoo, Hotmail, AOL…) que gestionan correos electrónicos y chats, dominan un gran volumen de información, también privada o muy privada. Tienen la obligación de gestionarla y dependemos de su código de conducta y su buen gobierno.
En todo caso, todos debiéramos ser conscientes que no siendo de interés nuestra información personal o privada para dichas compañías, tecnológicamente, es posible por causas variadas el uso impropio, alegal, extralegal o ilegal de dicha información. ¿Transparencia o privacidad? Queremos saberlo todo de los otros y nos irrita que los demás sepan de nosotros. Tendremos que decidir. Las personas maliciosas existen. Se debiera proteger, en todo caso, al que resultare afectado por el uso malicioso de la información, poniendo el dedo acusador en la persona o grupo de personas que usen la información con dichos fines.






















