Londres. El The Daily Telegraph filtra el nuevo plan de rescate diseñado por Gordon Brown y que servirá de aperitivo a la próximo reunión del G-20 en Londres, en la que oficia de anfitrión. Propone otros 500 mil millones de libras (560 mil millones de euros) para rescatar el sistema financiero británico. Se convertirá en el tercer intento de Gordon Browm, en el tercer asalto desde el erario público que lidera el premier británico y todo indica que correrá la misma suerte que sus antecesores. La receta que se está aplicando es la misma que aplicó en su día el Gobierno de Japón cuando a finales de la década de los 90 implotó su sistema financiero.
La clase política occidental, atónita y paralizada, irreflexiva, ha optado al unísonopor ponerle velas a la deuda y a su viejo mundo de referencias
Es una estrategia sorprendente. En los anteriores envites logró evitar la quiebra sistémica y proteger los dineros de los ahorradores, pero no logró impedir la nacionalización de la mayor parte de las entidades financieras británicas, las de más empaque y abolengo. Ahora se propone inyectar más dinero a los bancos ya nacionalizados. El diario ha filtrado que el Gobierno británico está estudiando medidas especiales, que se desconocen, para ‘garantizar’ los activos tóxicos de los principales bancos del país. ¿Qué quiere decir la palabra ‘garantizar’ y de qué se habla cuando se utiliza el término ‘activo tóxico’, de los bienes inmuebles que no tienen compradores o de la deuda a corto contraída por el sistema financiero británico?
:: Loa a la deuda
A pesar de los planes de rescate de octubre de 2008 y enero de 2009, la banca sigue reacia a prestar dinero. Las interpretaciones que hace el poder político británico, de los Estados Unidos y del resto de países, perplejos ante lo que está pasando, es que estamos ante una crisis de demanda por falta de dinero, de crédito. Dicha perspectiva es la que ilumina las decisiones de la clase política en todas las partes. ¿Es un buen diagnóstico? Los hechos están demostrando que no lo es. La inyección sistemática de dinero, como se ha venido haciendo hasta ahora, de liquidez, desde el Banco Emisor, a cuenta de créditos fiscales, ha dejado de tener sentido. ¿Tiene sentido reeditar lo que ha creado el problema? Pues es lo que se propone hacer Gordon Brown y que se conoce por boca del Secretario del Tesoro británico, Stephan Timms.
Consiste en inyectar liquidez en el sistema financiero en el contexto de un programa de flexibilización cuantitativa, una vez que se ha demostrado que el descenso de el precio del dinero, está por debajo del 1%, no ha producido efecto alguno. El nuevo plan consiste en obligar a los bancos a tomar dinero del Banco de Inglaterra y a prestarlo a continuación, casi por la fuerza. La clase política occidental, atónita y paralizada, irreflexiva, ha optado al unísono por ponerle velas a la deuda y a su viejo mundo de referencias.






















