Análisis. En el Consejo de Administración de Caja España se sientan el Secretario General del PSOE de León, la presidenta del PP de León, representantes de la Junta y representantes de los sindicatos. Ellos gobiernan Caja España y son responsables directos, únicos, del crash económico y financiero que sufre León. Ellos, además, pactan presidentes. Su mala cabeza gestionando una entidad, que representa un buen pedazo del mercado financiero de la provincia, es la responsable principal del secarral crediticio que ha inducido un crash económico en León y de vuelta, es el propio crash económico el que está dinamitando lo poco que queda de nuestro sistema financiero.
¿Qué han hecho con nuestros ahorros y en qué los han invertido a lo largo de todos estos años?
La banca está desaparecida. Desaparecida sin presentar combate, ha huido, se ha extinguido ella sola, se ha esfumado. ¿Qué queda de Caja España, dónde está, que ha sido de ella? En la crisis de 1977-1982, en aquel quinquenio, desaparecieron en España 51 bancos, 14 Cajas de Ahorro y 20 cooperativas de crédito. Aquella crisis en nada se parecía a la de nuestros días. Nuestra crisis es mucho más virulenta en intensidad. Entonces el sistema financiero internacional estaba bien hidratado y los flujos de capital eran muy vigorosos. No es el caso. La crisis es global los flujos de capital se han extinguido y en la periferia, en León, tenemos que padecer la embestida de unos políticos, en funciones de banqueros, que han repetido todas las conductas reprobables del conjunto del sistema financiero internacional y que, para enlodar aún más las cosas, no han dejado huella alguna en el sistema productivo provincial. Los ahorros de la provincia no han sido utilizados cabalmente.
Nuestra clase política, el zumo y la crema de la clase política leonesa, se ha sentado durante todos estos años en los sillones del Consejo de Administración de Caja España y es a ellos a quién debe exigírseles responsabilidades, las máximas, porque máximo es su poder decisión en dicha entidad. ¿Qué han hecho con nuestros ahorros y en qué los han invertido a lo largo de todos estos años?
:: Políticos en todos los fregados
¿Los mismos que han organizado el desastre económico y financiero pueden ser personan competentes para enderezar el rumbo? ¿Nuestra clase política puede ser ella misma y la contraria? Tenemos una clase política dadaísta, que no se siente obligada a concordar sus pensamientos, con sus palabras y acciones. Es absurda e irracional. Nuestra clase política sin la menor pizca de rubor se refugia en que, por su parte, no hacían sino cumplir con las expectativas del sector. Se regían por la máxima “haz lo que vieres” y adoptan, lo siguen haciendo, la misma expresión de ‘a mi que me cuentas’, que el resto de gestores del sistema financiero cuando se les demanda explicaciones.
El ex presidente del Royal Bank of Scotland (RBS), Sir Tom McKillop, cuando le fue requerido por el gobierno británico para que renunciara a su pensión vitalicia de 700.000 libras anuales, —la que él mismo se había adjudicado—, hizo saber, pomposamente, que pelearía hasta la última libra. ¡Y un cuerno! Contestó. Ya se imaginan, es norma en el sector, que se adjudicó un suculento bonus por abandonar su puesto como Presidente del RBS, la institución financiera a la que le reventó la cuadernas con su gestión enloquecida. ¿Qué harán nuestros ilustres Consejeros y gestores cuando pinten bastos?
Nadie dimite, nadie necesita pedir disculpas, siguen todos en la cabritera esperando ser montados por el gran chivo, a la sopa boba, en la confianza, infantil, de que nada de lo que ocurre tienen que ver con ellos y de que nada se les puede imputar. Se han llevado por delante un buen pedazo de nuestra prosperidad y, contra lo que fuera deseable, siguen en sus trece, remando a favor del desastre. Se sienten intocables e invulnerables. Su estandarte es el despilfarro, el abuso de posición y el cuartelón, el todos quietos que llego yo.
La falta de vergüenza hace estragos. Entre hacer las maletas y pedir perdón por no saber, por ir a tontas y a locas, por fundir nuestros ahorros, por estar donde no deben, por ser incapaces de proporcionar explicaciones y seguir en sus trece a cuenta de la prosperidad general, para destruirla, han optado por lo último, por la tierra quemada. Los máximos responsables de la banca, de las aseguradoras y de las agencias de calificación de los Estados Unidos han sido sentados en los bancos del Congreso de aquel país y se les ha leído la cartilla y algo más. ¿Nuestra clase política se convocará a sí misma para leerse la cartilla? ¿En qué piensan? La clase política es de idéntica encarnadura en las alturas y en la base. La encarnadura de los líderes nacionales y locales es similar. En una democracia es la tropa la que elige a su élite.
Da igual donde mires, y aún más en periodo electoral, siempre te encuentras con la misma estampa, con su jeta. Están en todas las salsas y ninguna buena.






















