Kosovo. Las tropas española en Kosovo se retiran unilateralmente sin consulta previa, sin comunicación anticipada y por sorpresa. Los principales aliados y fuerzas destacadas en la zona, franceses, ingleses e italianos fueron sorprendidos por el anuncio español. La ministra Chacón ha sido elegida como diana de los ataques de los aliados, Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia, y fundamentalmente de su prensa. Il Corriere della Sera, Le Figaro, Le Tribune, The Independent o el Süddeutsche Zeitung, han puesto negro sobre blanco la opinión de los distintos gobiernos afectados. El más agresivo ha sido Il Corriere della Sera, que por boca del alto mando militar que coordina las fuerzas de la OTAN en Kosovo, ha tildado a los españoles de maleducados “como mínimo, los españoles, son unos maleducados”.
El giro estratégico tendrá consecuencias inesperadas y más abultadas de lo que imaginamos. Serán consecuencias desagradables que afectarán a nuestro nivel de vida. Las tendrá, asimismo, para el propio Zapatero desde el punto de vista político. Los españoles le harán saber a Zapatero lo que opinan de sus enredos estratégicos en las sucesivas consultas electorales
La presión internacional iniciada por Washington lo escenifica bien el Süddeutsche Zeitung, cuando afirma en su primera página que el gobierno español, después del anuncio de su Ministra de Defensa, opta por flexibilizar su decisión inicial y considerar su posición. Los aliados intentan esclarecer las verdaderas y profundas intenciones de José Luis Rodríguez Zapatero. Quieren comprobar el verdadero calado del convenio de Asociación Estratégica firmado con Rusia. ¿Se trata de fuegos de aritificios, de un movimiento de cintura de nuestro premier, tan de su agrado, o es algo más intenso y profundo? Los aliados intentan identificar la consistencia del terreno que comparten con España y para empezar, en un primer ataque, disparan a la ministra Chacón para que le duela a Zapatero.
:: Los hechos
Kosovo declaró su independencia unilateralmente en febrero de 2008, que fue reconocida inmediatamente por Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia y rechazada furibundamente por Rusia, principal aliado de Serbia (pueblo eslavo) y también por España por razones obvias (la península está regada de movimientos independentistas, tenemos uno en cada barrio). “La independencia de Kosovo es un precedente terrible que como un búmeran terminará golpeando en la cara de los occidentales”, advirtió Vladimir Putin. “No han reflexionado sobre las consecuencias de lo que están haciendo. El precedente de Kosovo es un precedente aterrador. Básicamente está rompiendo el sistema de relaciones internacionales que ha prevalecido no sólo por décadas sino por siglos. Y sin duda esto provocará una cadena de consecuencias imprevistas”.
Por su parte el enviado de Rusia ante la OTAN, Dmitry Rogozin, advirtió en aquellas fechas que Moscú quizá recurra a la “fuerza militar bruta para obtener el respeto internacional si todas las naciones de la Unión Europea reconocen la independencia de Kosovo y la alianza atlántica abusa de su autoridad en la provincia”. “Si hoy la Unión Europea adopta una posición común o si la OTAN sobrepasa su mandato en Kosovo, estas organizaciones están desafiando a la ONU (…) Entonces nosotros (por Rusia) partiremos del hecho de que debemos utilizar una fuerza brutal, o en otras palabras una fuerza armada, para que se nos respete, dijo Rogozin”. La amenaza que fue calificada por Washington de cínica, fue efectiva y la Unión Europea, como bloque, no reconoció la independencia de Kosovo.
Rusia está materializando sus amenazas, ha recuperado su control estratégico y político sobre las repúblicas centroasiáticas, lo está haciendo sobre Ucrania, ha reconocido unilateralmente la repúblicas de Osetia del Sur y Abjasia, secesionadas de Georgia y no es descartable que intente el retorno a la disciplina de Moscú, desde un punto de vista estratégico de Letonia, Lituania, Estonia y Moldavia… Kosovo no ha sido reconocida por la ONU y Rusia se opone tajantemente a que tal cosa ocurra. Lo hace igualmente China que teme que se le aplique el mismo baremo para el caso del Tibet. La decisión de España, previsible, no ha estado precedida por consultas previas, por anuncios previos y por una salida pactada. Los países occidentales la han interpretado, por el modo en que se han producido los acontecimientos, como una afronta y por un cambio de bando estratégico de España. España no ha sabido hacer entender, tampoco lo ha intentado, la peculiaridad de su caso. La retirada se produce a las pocas semanas de que José Luis Rodríguez Zapatero sellara un convenio de Asociación Estratégica con Rusia.
:: Efecto en cadena
La decisión española ha producido el efecto que Serbia y Moscú deseaban y buscaba con insistencia, desautorizar y deslegitimar la presencia de fuerzas de la OTAN en los Balcanes, haciendo naufragar, de paso, la posición de la Unión Europea en la zona. La desproporción entre la fuerzas desplegadas por España en los distintos escenarios de conflicto, Afganistán, Balcanes, Líbano, Congo o Golfo de Somalia y su peso político en dichos escenarios es muy abultada. Es lógico pensar que tal desproporción origine una gran frustración en el inquilino de La Moncloa, hace mal, no obstante, en imputar a los demás la supuesta falta de consideración hacia su persona.
Zapatero ha cometido muchos errores, el más grave, el de su izquierdismo tipo gauche divine, trasnochado, infantil, fuera de contexto, que produce estupor en propios y extraños. La Asociación Estratégica de España con Rusia, a lo Chávez, tiene pocas explicaciones y no se corresponde con las expectativas de los distintos foros en los que estamos presentes, incluido el de la OTAN. La decepción es mucha y grande, lo es en España, porque se hace sin tener en consideración la opinión de los ciudadanos y lo es fuera de nuestras fronteras porque era una hipótesis poco probable.
Lo decidido por Zapatero es un giro brusco, un golpe de timón, inesperado, a escondidas, realizado con nocturnidad, dando un puñetazo a lo que tanto esfuerzo le costó a Calvo Sotelo, a Felipe González y a Aznar: fijar con fuerza, con determinación, nuestra perspectiva occidental en los temas de defensa y estratégicos. El asunto tiene un toque bananero muy desagradable. El giro estratégico tendrá consecuencias inesperadas y más abultadas de lo que imaginamos. Serán consecuencias desagradables que afectarán a nuestro nivel de vida. Las tendrá, asimismo, para el propio Zapatero desde el punto de vista político. Los españoles le harán saber a Zapatero lo que opinan de sus enredos estratégicos en las sucesivas consultas electorales.






















