Análisis. Ni dólar, ni euro. Ni Rusia, ni China, ni India, ni Brasil… desean seguir viviendo en un mundo con divisas de achique. Los grandes del Golfo Pérsico quieren su dinero en una moneda menos expuesta al rock duro de la política económica de Estados Unidos. La moneda única en cada país y la divisa única (dólar) están al servicio del control político de clases políticas, también únicas. Y es el uso de la moneda como instrumento de control político el que, a su vez, está entrando en crisis.
El G-20 se cerrará con anuncio de reformas en el sistema financiero internacional que se irán concretando poco a poco a lo largo de los próximos años y, entretanto, se producirá un ajuste brutal económico y financiero en cada país
El ahorro Chino ha financiado, pero no exclusivamente, el consumo de los Estados Unidos. El ahorro del Golfo Pérsico ha servido, asimismo, para financiar el consumo de los Estados Unidos. Y el consumo de los Estados Unidos ha tirado de la economía mundial. El mecanismo ha funcionado con cierta eficiencia. Ya no lo hace. Se ha quedado obsoleto. El patrón dólar sustituyó al patrón oro y el que se presumía como un patrón alternativo, el patrón euro, está en horas bajas.
Una divisa internacional, consensuada, seductora por sí misma, arropada por la comunidad internacional, con respaldo militar compartido, es la propuesta que ha realizado el presidente del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan. Propone crear una divisa de reserva internacional relacionada con naciones individuales y concebida para que pueda permanecer estable a largo plazo. A Zhou Xiaochuan le parece que los Derechos Especiales de Giro, DEGs, del Fondo Monetario Internacional, poseen potencial para convertirse en una divisa de reserva supranacional.
El dólar, en opinión de las autoridades chinas, es muy inestable, depende de clases políticas y ha dado lugar a sucesivas crisis. El colapso de Estados Unidos por problemas internos, implica el colapso del resto del mundo. “La creciente depreciación del dólar está provocando, al revés, una apreciación del resto de monedas y un revalorización de los productos para la población mundial”, afirma, Zhoy Xiaochuan. Los DEGs (Derechos Especiales de Giro) del FMI, se corresponde con un tipo de cambio que está formado en la actualidad por una cesta de divisas (euro, yen japonés, libra esterlina y dólar estadounidense).
:: La opción rusa
Rusia comparte con los países del golfo pérsico otra visión del problema monetario. Afirman que el dinero es poco más que una industria de artes gráficas y poco fiable. Plantean crear una cesta de materias primas que sirva de valor de referencia y base del nuevo orden monetario. El sistema fiduciario actual sin respaldo de oro y plata, seguirá generando crisis sucesivas inducidas por la inestabilidad política y militar de las potencias hegemónicas. La propuesta rusa, en su opinión, no crearía problemas internacionales de liquidez. Los chinos se acercan a la posición rusa cuando añaden que los Derechos Especiales de Giro, DEGs, debieran estar amparados por activos reales, los que aportara cada país, cada nación individualizada.
Los chinos hacen saber su opinión a través de la página web del Banco Popular de China y tienen muchos motivos para estar muy preocupados. Las reservas exteriores chinas alcanzaron la cifra récord de 1,95 billones de dólares a finales de 2008, superior a las de Japón, que posee 1,03 billones de dólares. ¿Qué pasa si el dólar se deprecia hasta niveles insoportables? ¿Qué le pasa a su propia moneda y qué a sus ciudadanos? Temen la catástrofe y salvar a Estados Unidos, en estos momentos, es su mejor estrategia.
:: La posición de Obama
Obama se lava las manos e imputa lo sucedido a una mala praxis del sistema financiero. Quiere una regulación del sistema financiero para evitar la especulación desconsiderada, propone poner en marcha estímulos económicos y… no entrar en el tema de fondo o dejar las cosas como están. Estados Unidos necesita —lo necesita imperativamente— que el dólar siga siendo la moneda de referencia, respaldada por su poderío militar y que el resto de naciones se despisten lo menos posible sobre sus pretensiones. A muchos les interesa el paraguas militar que les proporciona Estados Unidos para seguir creciendo sin ser molestados o intimidados (China, Japón, India) aún admitiendo conflictos e intereses contrapuestos en numerosas ocasiones.
El diagnóstico de Estados Unidos no es compartido por casi nadie y su capacidad económica cada vez intimida menos. Estados Unidos sigue siendo muy temido por su poderío militar, científico, tecnológico y cultural, con socios muy relevantes, Canadá, Reino Unido, Australia y en menor medida China, Japón e India. Los chinos quieren soluciones a largo plazo pero se resisten a incomodar en el corto, a quien les ha hecho grandes con sus transferencias constantes de tecnología.
:: Conclusión
El G-20 se cerrará con anuncio de reformas en el sistema financiero internacional que se irán concretando poco a poco a lo largo de los próximos años y, entretanto, se producirá un ajuste brutal, durísimo, económico y financiero en cada país. El G-2o está perdido, a la deriva. Los que allí se reúnen piensan en pasado. Entramos en una etapa de gran complejidad para las relaciones internacionales en las que escaseará el liderazgo y en el que los grandes principios colisionarán sucesivamente con las necesidades materiales, muy numerosas, de unos y de otros.
Los sistemas de control político de los ciudadanos a través de la moneda y de la confiscación fiscal, el modelo adoptado por todos los estados del planeta y en el que militan las clases políticas, adolece de muy variadas dolencias, es un modelo de naturaleza enfermiza y contra tanta enfermedad, no existe antídoto. Los pueblos del planeta aún no consienten que dicho modelo sea revisado. Las necesidades de seguridad de las poblaciones, sus derechos civiles y políticos, sus necesidades de justicia y prosperidad, se siguen interpretando en clave de ideológica y de poder político, con minorías preclaras plenipotenciarias. Pues bueno.






















