Análisis. Cuando el sistema financiero japonés quebró, por excesos parecidos a los españoles, a principios de los 90, Japón entero se resistió a aceptar la lección de lo ocurrido. No podía soportar su propio fracaso y negó la evidencia. La martingala, el sistema japonés, era inviable. Se pasaron diez años mareando la perdiz, negando la evidencia y añorando los tiempos dorados del imperio. El periodo es recordado como ‘la década perdida’. La verdad es que han transcurrido 19 años y nada sustancial ha cambiado en el sistema financiero de aquel país. Se autodestruyó el que existía en la década de los noventa y poco a poco se ha ido levantando otro, similar, con las mismas debilidades e idéntica roña. Nada cambió.
¿Y qué ha hecho el sistema financiero cuando la cara se volvió cruz? Pedir más ayuda, más exenciones, más dinero público, más dinero, más de todo, más consideración social y más y más. Más de todo con la complicidad abosluta y absurda de toda la clase política, encanallada en las mismas disquisiciones
¿En España será distinto? No. En España pasará exactamente igual. El sistema financiero que conocemos, autodestruido desde dentro, ha iniciado el tránsito hacia la otra vida y otro nuevo le sustituirá con el mismo oficio y similares reglas en un intento póstumo de reedición de un esplendor de bisutería. Es lo que tienen entre ceja y ceja, los políticos y el propio sector financiero El regulador (Banco de España), las reglas del BCE, el descenso constante del patrimonio neto de las entidades, el sistema fiduciario fraccionario, el control político de las monedas no variará porque nadie quiere que ocurra. El constructivismo monetario y financiero seguirá siendo el lugar por donde sale el Sol, un constructivismo sometido a un regulador financiero cada vez más estricto en la forma y más corrupto en el fondo.
La actual crisis se resolverá parcialmente con un coste extraordinario para el erario público que tendrá que acudir al rescate de los depósitos de los impositores. Y como abunda la literatura que tiende a oscurecer el problema real, dejo dicho para que se entienda que nuestro sistema financiero no ha sido, no es y no parece que tenga propósito de enmienda, un buen intermediario entre el ahorro y la inversión. Han malgastado, dilapidado, la capacidad de ahorro de los españoles en inversiones esperpénticas, destructivas, consumiendo PIB. Los españoles las tenemos a la chepa. A más, el 50% de nuestro sistema financiero está directamente controlado por políticos y el otro 50% les ríe las gracias. Esto es: nuestro sistema financiero es un pésimo sistema y no cumple su papel, hace mucho tiempo que no le cumple. Cuando los responsable de nuestro sector financiero afirman, lo afirman ellos, que solo prestarán dinero a los que sean solventes, debiera crujir el suelo, abrirse la Tierra y zamparles.
:: La estructura financiera de España
El sistema financiero español ha tenido su particular CO2, el euro, su exuberante abundancia y un auténtico tóxico. Y ha tenido, como no, su específico Talón de Aquiles, la anteojeras de sus Consejos de Administración y gestores, que no se las quitan ni para dormir
La Banca posee 17.000 sucursales y 25.000 las Cajas de Ahorro, con la correspondiente estructura humana. Es obvio que es una estructura comercial sin relación alguna, relación de proporcionalidad, con nuestra población y nuestro PIB. ¡Tenemos, en tiempos de internet, una oficina por cada mil ciudadanos! ¡Una oficina para cada fracción de 1.000 ciudadanos los 365 días de año! Nuestro sistema financiero padece un nivel de endeudamiento muy superior a la media familiar, igualmente, descomunal. Nuestro sistema financiero acudió a los mercados mayoristas para financiar su propia expansión, acudió a la reducción de márgenes comerciales para competir con los que estaban haciendo lo mismo y acudió a la financiación de operaciones inmobiliarias, básicamente, disparatadas e ilusorias junto a un ramillete, muy colorista, de apalancamientos exóticos.
Prácticas que ha debilitado su negocio, que han quebrado sus balances y que ha forzado un tipo de economía de cartón piedra altamente vulnerable a los resfriados y a cualquier virus oportunista en tiempos de cambio climático. El sistema financiero español ha tenido su particular CO2, el euro, su exuberante abundancia y un auténtico tóxico. Y ha tenido, como no, su específico Talón de Aquiles, la anteojeras de sus Consejos de Administración y gestores, que no se las quitan ni para dormir. Las entidades financieras tiene varias alternativas para rentabilizar su parque de oficinas, convertirlas en lo que de verdad son, en bazares inmobiliarios (sin falsas fachadas) o en tiendas de chatarra para la compra y reventa de objetos de segunda mano.
Los servicios financieros cercanos al cliente, en el portal de su casa, cuerpo a cuerpo y sin comisiones, convencionales, pasaron a mejor vida. La intermediación financiera ha mutado, no puede sobrevivir de espaldas a la tecnología y transfiriendo costes irracionales a sus clientes.
:: Fabricar PIB
Los problemas del sistema financiero son sus problemas, muy específicos, que nada tienen que ver con los problemas de la economía española
España necesita impulsar un nuevo marco macroeconómico enfocado a lo único que es indispensable y que no es negociable, fabricar PIB (Producto Interior Bruto), PIB verídico, y para tal propósito se necesita una nueva encarnadura financiera, otro tipo de servicios financieros que actualmente no existen y de los que ‘Peatóm’ ha hablado abundantemente. Los servicios financieros existentes y los que están diseñando los que se fusionan, los que planean reducir costes, los que quieren reducir su estructura, tampoco se corresponden con los que España necesita.
Los problemas del sistema financiero son sus problemas, muy específicos, que nada tienen que ver con los problemas de la economía española y pretender que el sistema financiero puede sobrevivir en un entorno económico que no le preocupa es un pésimo presagio de lo que se avecina. Meta en el mismo saco a los gestores del sistema financiero y a los políticos. Es un grupo humano, en rebajas, al que solo le interesa el pasado.
:: Consumir PIB
El sistema financerio no estaban fabricando PIB. Estaban, están y estarán, si nadie lo impide, por un periodo largo consumiendo PIB y consumiéndo a los españoles por los pies
Endeudarse por el mero placer de hacerlo, para generar riqueza destinada a las cajas acorazadas empotradas en los Alpes suizos, tiene cierto encanto, es indiscutible, pero nada hace a favor de la economía de un país. Las políticas de bajos intereses, las dictan autoridades públicas, nombradas por políticos, la capacidad de endeudamiento de nuestro sistema financiero lo determinan autoridades supervisoras, las que se aconchabaron con los entidades financieras para dar por buenos los modelos matemáticos de cada entidad. Y las entidades entre unas cosas y otras liberaron deuda a raudales, para aburrir, que se invirtió en derivados financieros de tocomocho y se dilapidó en inverisones ruinosas en otras.
¿Y qué ha hecho el sistema financiero cuando la cara se volvió cruz? Pedir más ayuda, más exenciones, más dinero público, más dinero, más de todo, más consideración social y más y más. Más de todo con la complicidad abosluta y absurda de toda la clase política, encanallada en las mismas disquisiciones. No estaban fabricando PIB estaban, están y estarán, si nadie lo impide, por un periodo largo consumiendo PIB y consumiéndo a los españoles por los pies. En España abundan los expertos en consumir PIB y escasean los especialistas en fabricar PIB. Para fabricar PIB, PIB verídico, necesitamos otro sistema financiero.






















