Mentiras. José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer en el Congreso que poseía datos que le invitaban a pensar que lo peor de la crisis había pasado. No es verdad. No existen datos, ni en España, ni en Estados Unidos, ni en parte alguna. Los datos que existen indican todo lo contrario, que la situación se agrava o mejor que la crisis está mostrando su poder capilar, ciudad por ciudad, calle por calle, portal por portal. Estamos en una fase en la que la crisis empieza a golpear en cada casa; estamos en la fase en la que se está decantando el crash financiero; en la fase que comprobamos como se propaga por todo el tejido económico y social. El repunte de la Bolsa es explicable por la propia lógica de su comportamiento. Los sobresaltos no han terminado.
Dijo José Luis Rodríguez Zapatero que era optimista para estar a tono con la primavera. ¿Qué dirá cuando llegue el bochorno de la canícula?
Dijo también José Luis Rodríguez Zapatero que era optimista para estar a tono con la primavera. ¿Qué dirá cuando llegue el bochorno de la canícula? ¿Y qué cuando retornemos al melancólico otoño y qué cuando el temporal de frío y hielo azote a los millones de parados que no puedan hacer frente al recibo la luz? Lo único cierto es que nuestro PIB ha mermado un 15% con perspectivas aterradoras (las que le confirmó su admirado Krugman, Premio Nobel de Economía, a cambio de 125.000 $).
:: Saltan las alarmas
La intervención masiva de los Estados en todo el sistema financiero, su apropiación, es un dato, al revés, que está haciendo estallar todas las alarmas en aquel país. Estados Unidos puede estar entrando en una fase económica muy peligrosa de economía intervenida, sometida a planificación estratégica y táctica. No es fácil determinar lo que puede pasar con todo el sistema financiero intervenido por la clase política y siendo la clase política la que administra los flujos de capital de todo el sistema. Los Estados Unidos se dirigen hacia Guatepeor.
El actual sistema, que explosionó con el apoyo entusiasta de la clase política, con su decidido apoyo, es lamentable, pero puede llegar serlo mucho más un sistema económico dirigido por una casta política. ¿La clase política es la más adecuada para administrar el ahorro de una nación para determinar las inversiones que sí conviene y las que no conviene hacer?
:: La política de estímulos
Los estímulos económicos nada pueden hacer para lograr que el dinero del BCE vuelva a fluir. Está seco. Necesitamos hacer crecer el PIB, el número de empresas, su capitalización real, y permitir que la energía social, la individual y colectiva, se exprese en todo su potencial
El Plan de estímulos de Obama, el de Gordon Brown, no se corresponde con la gravedad de la situación por la que atraviesan las economías del mundo occidental. Dichas políticas no se pueden imitar en los países de la eurozona porque estamos sometidos a un sistema monetario exotérico. Y en cualquier caso los estímulos son cosquillas en manos del destino que no pueden impedir un ajusto muy severo, largo y doloroso. Los problemas son de fondo y de otra naturaleza. El comentario de pésimo gusto de que España saldrá reforzada de la crisis, emitido ayer por José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso, no se compadece con los hechos, no se compadece con las expectativas y no se compadece con las previsiones de los más variados analistas.
Los problemas estructurales, de momento, no están siendo tratados ni expuestos y en tanto tal cosa no ocurra la situación seguirá siendo agónica y contribuirá a retrasar todas las soluciones. La situación empeora desde el punto de vista material y se agrava desde el punto de vista estructural. ¿Se puede estirar el actual sistema de manera infinita? Los expertos al uso, los que vienen del pasado, apuestan que sí, que si se retorna a viejas ortodoxias el Estado del Bienestar, en su actula formato, sobrevivirá eternamente. Es falso. El encantamiento ha concluido. Necesitamos nuevos y mejores procedimientos para garantizar lo que todos deseamos: bienestar.
Los estímulos económicos nada pueden hacer para lograr que el dinero del BCE vuelva a fluir. Está seco. Necesitamos hacer crecer el PIB, el número de empresas, su capitalización real, y permitir que la energía social, la individual y colectiva, se exprese en todo su potencial. Para dicho propósito necesitamos sepultar muchos estereotipos económicos y laborales. Ser trabajador o asalariado, ser empresario, no incluye ningún atributo sobre la maldad y la bondad de uno y otro. Necesitamos empresarios, muchos empresarios y lograr que la clase política no se autoconstituya en frontera, en impuesto, en peaje y en faro sobre todo lo divino y humano ya sea económico, cultural 0 moral.






















