Audiencia Nacional. El pleno del Consejo General del Poder Judicial ha elegido hoy al progresista Ángel Juanes, magistrado de la sala de lo penal del Tribunal Supremo y miembro de Jueces para la Democracia (JpD), como nuevo presidente de la Audiencia Nacional. Juanes, nacido el 22 de octubre de 1947 en la localidad toledana de San Pablo de los Montes y que ingresó en la carrera judicial hace treinta y un años, ha obtenido once de los veintiún votos posibles, el mínimo imprescindible para acceder al cargo, han informado fuentes del órgano de gobierno de los jueces.
El Pleno del Consejo del Poder Judicial no eligió a un juez, eligió a un juez progresista. ¿Es bueno o malo? Es extravagante que una organización de Jueces exhiba sus preferencias ideológicas sin pudor alguno
El nuevo presidente de la Audiencia Nacional cubrirá la vacante dejada el pasado 24 de septiembre por Carlos Dívar cuando éste fue nombrado presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo. De hecho, cuando se renovó el CGPJ la candidatura de Juanes llegó a barajarse para ocupar el puesto que luego recayó en Dívar —cuyo nombre fue consensuado por el PSOE y el PP—, ya que es uno de los magistrados más prestigiosos de entre los que forman el llamado “sector progresista” de la judicatura.
También el pasado mes de septiembre, Juanes fue propuesto por el pleno de la Asamblea de Extremadura —cuyo Tribunal Superior de Justicia presidió durante casi diez años— para cubrir una de las vacantes en el Tribunal Constitucional que corresponde designar al Senado. La carrera judicial del nuevo presidente de la Audiencia Nacional le ha llevado a ocupar plazas en Don Benito y en Mérida (Badajoz) y en San Sebastián (Guipúzcoa). Además, ha sido magistrado de Trabajo en Sevilla, presidente de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Badajoz y letrado del Tribunal Constitucional.
El pleno del Consejo General del Poder Judicial aprobó su nombramiento como presidente del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura el 25 de mayo de 1994, cargo que ocupó hasta su cese en octubre de 2003. Su siguiente destino en la judicatura fue la Sala Quinta del Tribunal Supremo, encargada de lo militar, de la que fue nombrado magistrado por el CGPJ el 9 de octubre de 2003 y en la que permanece desde entonces. Miembro de la asociación Jueces para la Democracia, ha formado parte de su secretariado tras los congresos de Gijón, celebrado en el año 2000, y de Barcelona, en 2004.
Autor del libro “El proceso penal. Doctrina, jurisprudencia y formularios” (2000), ha escrito numerosos artículos en revistas especializadas y ha colaborado en obras colectivas como “El mobbing: perspectivas de futuro”, y “Homenaje a Don Antonio Hernández Gil”.
:: Las cosas de las Judicatura
El Pleno del Consejo del Poder Judicial no eligió a un juez, eligió a un juez progresista. ¿Es bueno o malo? Es extravagante que una organización de jueces exhiba sus preferencias ideológicas sin pudor alguno. Y cómo es un juez progresista. ¿Quién lo sabe? En la Sala de lo Militar del Supremo de la que procede, Ángel Juanes, junto al magistrado José Luis Calvo, por ejemplo, se pronunció siempre a favor de la revisión de los consejos de guerra del franquismo que condenaron a la pena capital, entre otros, al ex ministro republicano Juan Peiró, a los anarquistas Delgado y Granados y Salvador Puig Antich. Pero Calvo y él siempre quedaron en minoría frente al presidente, Ángel Calderón y otros dos magistrados.
Hace apenas 48 horas afirmó ”sería necesario evitar todas aquellas informaciones o filtraciones que tanto daño hacen a la imagen de la justicia y que producen en ocasiones perjuicios irreparables hacia las personas que aparecen reflejadas”. Conocido su nombramiento ha hechos saber para tranquilidad general: “Yo no tengo nada contra Garzón. Puedo tener mis ideas, pero voy a la Audiencia porque se me planteó que podía ser yo la persona idónea en este momento. No voy contra nadie, ni voy a hacer política de nada. Me considero independiente. No soy hombre de nadie, no le he sido nunca”. ¿Independiente? Es legítimo el asociacionismo de carácter profesional, es légitimo tener opinión propias sobre los más variados asuntos y es legítimo incluso expresarlas, con la cautela suficiente para contaminar lo menos posible el correcto ejercicio de su función jurisdicional. La profesión de juez es muy exigente con las formas, la que más, las que se adoptan en público de manera individual y colectiva. Debiera ser así, pero resulta que no
La reacción de Prisa (Editora de ‘El País’) ha sido muy cautelosa e inquisitiva con Ángel Juanes, pues temen que el mejor verdugo del juez Garzón es otro de su mismo palo. El juez Ángel Juanes procede de la judicatura de Extremadura, es un hombre cercano al expresidente de Extremadura Ibarra y es conocida la inquina de Ibarra al juez Garzón por meter las narices en el asunto GAL. Juanes ha hecho saber que pretende “dinamizar” la Sala de Gobierno de la Audiencia y dotar de más transparencia a las normas de reparto para que se aclare por qué determinados asuntos corresponden a un juez en vez de a otro.






















