Los británicos, los japoneses, los rusos, los useños, quieren y pueden emitir deuda y acumular déficit presupuestario. Le es fácil poner en marcha estímulos fiscales porque el déficit presupuestario y la credibilidad de su economía y de su moneda depende, exclusivamente, de su propias decisiones. Los Estados Unidos y el Reino Unido quieren una recuperación rápida de la demanda, son dos gobiernos socialdemócratas, y la quieren a cuenta del presupuesto. Es una licencia que los países miembros de la Unión Europea no se pueden permitir. La Eurozona es un engranaje definido por el eurosistema (disciplina fiscal y Pacto de Estabilidad). El Euro, su credibilidad, está a merced de que se cumplan los requisitos de déficit público, deuda e inflación, fijados en el Pacto de Estabilidad Presupuestaria, de todos los países miembros. Es el único respaldo que posee. No posee el respaldo de las haciendas públicas de los distintos países miembros y tampoco el de sus tesoros. La Unión Europea, a su vez, se ha mostrado renuente a inventarse un tesoro común virtual. Alemanes y franceses no quieren ni oír hablar del efecto arrastre que para sus economías puede tener el mencionado Tesoro, aun siendo virtual. Tampoco, a su vez, están cómodos, con el estrecho margen de maniobra que les deja el eurosistema. El estado de zozobra de alemanes y franceses es, en estos momentos, máximo. Temen que la crisis estrangule las economías de la mayor parte de los países miembros de la eurozona, arrastrándoles en la caída.
El bloque franco-germano tiene más de acuerdo desesperado con un toque aparatoso que de alternativa posible o veraz. Atentos
El euro, su singularidad, viable para los periodos de prosperidad es nefando para los traspies o periodos de extrema carencia como el actual. La alternativa que proponen el resto de naciones es inasumible por los países miembros de la eurozona excepto que previamente acuerden desacoplar las distintas monedad euro, dejándo flotar el euro de cada país miembro. Implica aceptar que desaparece el euro como moneda única y, la Unión Europea, sus jefes políticos han acordado que no mueven una coma en el eurosistema. Los europeos quieren soluciones ortodoxas, reorganizar los mercados, controlar el dinero acantonado en fondos de inversión privados y destruir los paraísos fiscales. Temen no poder acudir con fondos comunes al esfuerzo financiero que están reclamando los grandeds países y apareceren la foto como los malos de la película. Los europeos quieren fortalecer su estructura fiscal y los anglos están en otra deriva. Los europeos quieren emanciparse del control internacional que sobre nuestro sistema financiero ejercen las agencias de calificación internacionales, meterlas en cintura, y los anglos quieren estimular la demanda, transformar la economía y rescatar el sistema financiero.
:: Abrir el debate
En algún momento habrá que abrir el debate del euro, el de su coste real, tremendo, y si es un coste que la eurozona puede permitirse. No es un tema baladí o sencillo, el euro ha actuado para muchos políticos y ciudadanos como el Santo Grial de la hermandad europea. Una hermandad cínica, en la que ninguna de las partes soporta ceder su soberanía fiscal, pero que no renuncia al enredo de poseer una moneda única virtual. La Unión Europea se ha construido en torno al parné, alrededor de los aspectos materiales y con muy poco énfasis en los aspectos civiles, políticos, de seguridad e incluso espirituales. Fruto de dicha renuncia es lo que tenemos: directivas (decretos) de rango superior a las leyes nacionales elaborados por una burocracia que no rinde cuentas ante nadie y tampoco ante el Parlamento Europeo, una entelequia propagandística.
Los ciudadanos miembros de la eurozona nos enfrentamos a un eurosistema hecho añicos, nadie respeta y cumple con el Pacto de Estabilidad (nadie puede) y antes o después el mercado le sacará los colores al euro. Necesitamos abrir el debate y enfrentarnos a la realidad sin ningunear a los ciudadanos aspecto crucial que tantas limitaciones impone.
Estados Unidos, los Estados Unidos de la nueva administración, pretende reanimar la economía con reglas más aptas y con mejor engarce con las nuevas tecnologías. La Unión Europea quiere reeditar los viejos controles burocráticos y uno no alcanza a comprender el modo en que una burocracia puede tutelar lo que se produce a la velocidad de la luz (internet). El sistema financiero necesita ser reinventado, pero nada de lo que se necesita tiene que ver con lo que tiene en la cabeza la Unión Europea. La gestión de la crisis que está haciendo la Unión Europea es poco transparente, uno, y por lo que se conoce, dos, muy dubitativa. Se han propuesto retornar al cuadro macroeconómico de 2006, sin ser conscientes que el sistema financiero de la Unión Europea ha incurrido en los mismos desatinos que el anglosajón de ambas orillas del Atlántico. Si en el Reino Unido o los Estados Unidos han quebrado tantos bancos es por la razón principal de que aquellos países existe opinión pública y mayor transparencia.
:: La cintura de la eurozona es de madera
Los europeos queremos hacer pagar al sistema financiero de Estados Unidos todos los platos rotos y queremos, asimismo, alguna solución práctica para encapsular la deuda internacional que pesa como una losa en los sistemas financieros de los países miembros de la eurozona. Dicho de otro modo, necesitamos asistencia financiera en modo de acuerdos y componendas para decirlo pronto… pelillos a la mar y dejar pasar el tiempo. Los Estados Unidos han llegado al G-20 con los deberes hechos con China, Rusia, Japón, India, Reino Unido y Canadá, no es poca cosa. Estados Unidos y la Eurozona no juegan en el mismo bando y las diferencias empiezan a ser muy evidentes. El bloque franco-germano tiene más de acuerdo desesperado con un toque aparatoso que de alternativa posible o veraz. Atentos. Los Estados Unidos se ha propuesto dedicar a la crisis un buen pellizco del PIB y eso es, ahora mismo, para la eurozona, un imposible fáctico. La cintura de la eurozona es de madera y las soluciones que está proponiendo, regulación exhaustiva del sistema financiero global, aumentan la rigidez.






















