Análisis. Los chinos desde su página del Banco Central explican el papel que debe jugar una nueva divisa de reserva internacional a la que puedan adherirse, los distintos países, uno a uno. Está por determinar el soporte de la nueva divisa y su respaldo. Los métodos son variados pero su despliegue tendría importantes consecuencias geopolíticas. Desde el punto de vista técnico, ayudaría a reforzar el Fondo Monetario Internacional, las grandes potencias verían reducida muy sensiblemente, su capacidad de endeudamiento o de déficit público, particularmente, Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, y China, en pocos años pasaría a ocupar el liderazgo económico mundial si antes no se desintegra o descompone, peligros siempre latentes.
Los franceses y alemanes se lamentan de que Estados Unidos disponga de un programa de estímulos por valor de 13 billones de euros, ya comprometidos, casi el 88% del PIB, que sufragan los compradores, repartidos por todo el mundo, de Bonos del Tesoro de Estados Unidos (China6 posee 2 billones de dólares en Letras, Bonos y Pagarés del Tesoro de Estados Unidos). China es el primer comprador y el segundo es Japón, con 1,2 billones de dólares y a China, como esl lógico, le tiemblan las canillas cada vez que se plantea la hipótesis de una posible devaluación brusca del dólar, por sus formas manirrotas de gobernar, que implicaría una revalorización igualmente brusca del yuam y una congelación de sus exportaciones.
La aprensión de China al dólar, por las mismas razones, se extiende al euro. Y la aprensión al euro de China es compartida con Rusia, donde los nervios están a flor de piel. Los rusos con un importante comercio energético con la Eurozona, divisa que poseen en grandes sumas, temen una devaluación brusca del euro; temen que sus debilidades estructurales afloren y de repente inicie una cuesta abajo que derrumbe sus cuentas. China, que pone la mano de obra, y Rusia, que pone su energía, quieren ser remunerados con divisas con mejor soporte, menos vulnerables y más estables.
:: Pulso internacional
No se entiende que, con lo que está cayendo, no estemos ya evaluando los costes de permanecer o desacoplarnos del euro. Si modificamos el Pacto de Estabilidad para retornar a la Ley, haciéndolo más laxo, mucho más laxo, afectará a la convertibilidad del euro y de este tipo de cosas tenemos que hablar
¿Los españoles de qué parte estamos? De momento estamos de parte del lío en el que estamos metidos, el euro, que es un laberinto dentro de un misterio. A la humanidad mucho le conviene una divisa internacional que actúe como reserva y le conviene aún más, dejar a un lado los enredos monetarios y el uso de la moneda como instrumento de control político porque se trata de un propósito con demasiadas aristas y menos ingenuo de lo que aparenta. El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Foro de Estabilidad Financiera (FSF) y la Organización Mundial de Comercio (OMC), son organismos llamados a desempeñar un nuevo papel. ¿Qué papel y con qué medios? Es una discusión que está abierta y de extraordinaria complejidad. Una nueva divisa internacional de referencia necesita un respaldo y solo existen dos posibilidades, o cuentas públicas muy ortodoxas y auditables que soportan la masa monetaria en la que se expresan o materias primas y minerales o un combinado.
En el primer caso, el más sencillo de implementar, la transparencia debe ser alta y la nueva divisa tendría el respaldo de las distintas economías (expresado con las distintas monedas). Al sistema habría que añadirle mecanismos correctores de compensación, con efecto a medio plazo, para cuando una economía entra en recesión. La debilidad de dicha economía será compensado de forma prorrateada por el resto de países. En todo caso, conviene que se sepa, que se trataría de una divisa que reproduciría las mismas miserias y debilidades que el eurosistema, sin una hacienda pública como soporte y sin una fuerza militar de respaldo.
En la era del conocimiento, sin embargo, tendremos que empezar a ponderar otro tipo de conceptos, nada o pésimamente contabilizados en los balances nacionales, tales como las infraestructuras disponibles, el patrimonio acumulado y la calidad de vida expresada de forma compleja (riqueza real). El modelo de los Estados Unidos, hegemónico, que le permite consumir (gastar) parte del ahorro mundial es muy goloso para sus beneficiarios y es comprensible. Está generando, eso sí, mucha inquietud y tensión en el resto de países. Estados Unidos obtiene su fortaleza de su hegemonía militar, científica y cultural y dicha fortaleza es una poderosa carta de negociación. Actuar contra los Estados Unidos es una torpeza imperdonable y distinguir en sus actos aquellos que tienen fundamento de aquellos otros que son puro capricho y en exceso interesados, no es nada fácil. Proporcionar correa a China, administrada y gobernada con mano de hierro por un Partido Comunista decimonónico, tiene innumerables peligros. China no es una democracia, es un tinglado de corrupción con componentes esquizofréncios extraordinariamente peligrosos, y todo lo que proponga China,atención, debiera ser examinado y revisado con exquisito celo y cautela.
Y, por último, que los temas sean complejos y de difícil encaje no es causa suficiente para no abordarlos. Tampoco es comprensible que, con lo que está cayendo, no estemos ya evaluando los costes de permanecer y pertenecer al euro. Estamos en las puertas de tener que modificar los límites que impone el Pacto de Estabilidad, haciéndolo más laxo, mucho más laxo, lo que afectará a la convertibilidad del euro. ¿Nunca vamos a hablar de los problemas que nos conciernen?






















