Cambio. La junta de culata es la pieza de mayor trasiego térmico en un motor. Y la junta de culata del motor del PSOE, el gobierno, se ha deformado. Está calcinada. El Gobierno pierde agua, aceite y… la temperatura de la crisis amenaza con romper todos los termómetros. En el gobierno nadie se habla con nadie excepto para tomarse la temperatura. La junta de culata y el motor, el partido, tampoco hacen bloque. Zapatero tiene que cambiar la junta de culata (el gobierno), el motor (PSOE) y el país. Necesita un nuevo gobierno, un nuevo partido y un nuevo país. Un nuevo gobierno que le bien interprete, que capte sus mensajes terrenales; un nuevo partido que le ría las gracias; y un nuevo país que le acepte como oráculo.
La crisis de gobierno se puede sustanciar en función de las necesidades específicas, particulares, de algunos grupos de presión mediáticos que necesitan salvarse con inyecciones de dinero desde el gobierno y desde el sistema financiero
Los rumores se expanden y lo único cierto es que nada se sabe. Los chismes sitúan a Elena Salgado en la Vicepresidencia Económica, a Manuel Chaves en Administraciones Públicas con rango de Vicepresidente (huye de la quema) y Pepiño Blanco a Fomento. Zapatero quiere utilizar la crisis de gobierno para aumentar su poder sobre el partido. Nada podrá hacer para aumentar el poder sobre los españoles. El ajuste es imparable y las improvisaciones seguirán su curso, con normalidad, sin experimentar grandes cambios, acaso, se aceleren, al hilo de los acontecimientos.
:: Cambiar para qué
¿Quién mete en la cárcel al gobierno por mentir como bellacos? ¿Quién extiende un certificado de inhabilitación para la función pública al gobierno en pleno por impávidos redomados? La crisis terminará pudriéndolo todo sino se procede con dilación, con ideas claras, a dar respuesta al saneamiento integral de cajas y bancos y a la encrucijada monetaria (euro). El problema del saneamiento de los bancos y cajas es sencillo con la salvedad de que tiene que ser un propósito que se desee o se quiera acometer y no es el caso. Sin reponer la confianza en el sistema bancario, en el nuevo, con nuevas caras, nuevos propósitos y nueva geometría, el ajuste aumentará en crueldad y durará más de lo previsto.
Los contubernios y los enredos son muchos y no se otea en le horizonte nadie en sus cabales que quiera acometer dicha reforma estructural. Cosa bien distinta es el problema monetario, con una eurozona desarmada, sin Pacto de Estabilidad, en la cuerda floja, y con costes sociales (de mantenimiento del euro), entre muy altos e insostenibles y que empieza a adoptar un aspecto insidioso cuando al se refieren, sin rodeos, alemanes o franceses. Lo más grave que pudiera pasarnos y estamos a las puertas de que tal cosa ocurra es que nos desacoplemos, por la fuerza, del eurosistema.
:: Los indicadores económicos
La crisis de gobierno se puede sustanciar en función de las necesidades específicas, particulares, de algunos grupos de presión mediáticos que necesitan salvarse con inyecciones de dinero desde el gobierno y desde el sistema financiero. Es una batalla que se está librando entre bambalinas y de gran calado. El gran oráculo tiene a los sindicatos en nómina y necesita alinear a los grandes grupos de comunicación. La ecuación estratégica de Zapatero es transparente. Apoyo mediático y dejar que el ajuste siga su curso. El gran oráculo tiene propósitos y fines relacionados con el poder, con las cosas del poder, del poder en estado puro, y es obvio que se ha autoimpuesto emular a los grandes charlatanes de masas.
Con todos los indicadores económicos languideciendo, evolucionando de manera muy negativa (el empleo, la producción industrial, el consumo de gasóleo, las ventas mayoristas, minoristas y con una caída del -3% del PIB), a Zapatero le toca mover ficha. Tirará por la borda los compromisos con las baronías del PSOE (ahora se acuesta con Obama) y acomodará (salvará) a algunos grupos mediáticos para que le lleven en volandas. ¿A dónde?






















