Los antiguos dioses del parnaso inmobiliario de Castilla y León, Méndez Pozo, promotor y editor (Gente, Televisión de Castilla y León y otra variada red de medios) y José Luis Ulibarri, promotor y editor (Diario de León y Televisión de Castilla y León) y otra variada red de medios, están vivos, sobreviven, por la merced que le hacen los políticos locales y autonómicos no ejecutando sus deudas. Las Cajas de Ahorros de Castilla y León constituyen su principal soporte financiero. Pero el tiempo se agota. El mana inagotable de la promoción inmobiliaria les permitió hacerse con el control de todo tipo de medios de comunicación y licencias variadas que ponían al servicio de las clases políticas correspondientes. Si las clases políticas son bondadosas, los promotores les compensan con titulares y si son renuentes, al contrario, utilizan los titulares como un hacha. El destino de los mass media locales, en distinto orden, aunque no muy diferente, de los mass madia nacionales, cayó en manos de los promotores inmobiliarios para vergüenza del noble oficio de editor.
Caja España refinancia la deuda de Begar. ¿Servirá para salvar las empresas de José Luis Ulibarri o para prolongar su agonía?
La desaparición del maná de la promoción inmobiliaria unido al colapso publicitario, ha hecho inviable la constelación de medios de comunicación que están bajo su tutela. El tiempo de esplendor ha concluido. La épica de los acaudalados promotores locales ha dejado de ser suficiente garantía para hacer frente a las deudas millonarias con proveedores y entidades financieras. En su esplendor compraron el favor de las Cajas de Ahorro locales para poner en marcha su fulgurante expansión (para eso servían los medios de comunicación, para obtener financiación casi ilimitada). Llegados a este punto, las cajas son la clave. Igual que les auparon en su crecimiento y expansión, tienen la llave de su supervivencia. Bien lo saben los empresarios José Luis Ulibarri y Miguel Méndez Pozo, cuyas millonarias deudas han tenido que ser refinanciadas por sus acreedores para no estrangular la viabilidad de sus negocios, repartidos desigualmente entre el ladrillo y los medios de comunicación.
En el caso del leonés Ulibarri, ha vuelto a cruzarse en su camino la también leonesa Caja España. La entidad de ahorro, uno de los principales acreedores de su conglomerado de empresas, con el Grupo Begar a la cabeza, que arrastra una deuda global de cerca de 400 millones de euros, ha accedido a refinanciar sus posiciones con el constructor para evitar su inminente quiebra. Para el burgalés Méndez Pozo, la suerte es similar. El empresario, titular de varias inmobiliarias, como Río Vena, y del holding de medios Promecal (cabecera del Diario de Burgos), mantiene una deuda de 100 millones de euros sólo con la recién intervenida Caja Castilla La Mancha. Buena parte de esta cantidad tiene que ver con su inversión en el Aeropuerto de Ciudad Real, promovido gracias al respaldo financiero de la entidad.
En ambos casos, tanto Ulibarri como Méndez Pozo mantienen especial relación con las cajas de ahorro de Castilla y León, bien como constructor o como editores. El leonés, implicado en el Caso Gürtel, (entrega de tres millones de euros en efectivo a un intermediario) fue socio de Caja España en la operadora Retecal, vendida posteriormente a Ono para evitar su bancarrota, mientras que el burgalés extendió su red de periódicos locales a Castilla La Mancha a través del grupo La Tribuna. Enemigos históricos por disputarse la influencia en la Junta de Castilla y León, los dos empresarios comparten intereses desde comienzos de este año. Ulibarri y Méndez Pozo son socios para gestionar la nueva televisión digital autonómica. Un matrimonio de conveniencia que llega tras años de disputas, siempre con Retecal como telón de fondo, pero cuyo punto cumbre tuvo lugar con la compra del ‘Diario de León’ por parte de Ulibarri.
:: El intolerable agravio comparativo
Méndez Pozo y José Luis Ulibarri son los propietarios de una empresa privada que usa el patronímico de Castilla y León, Televisión de Castilla y León, con total pasividad de la Junta. ¿La televisión de los constructores es la televisión institucional de la Junta de Castilla y León? ¿Es un televisión pública? Lo es de facto, porque se mantiene gracias a todo tipo de subvenciones, favores o contrapartidas. El contrato, no escrito, entre promotores y políticos autonómicos, es del siguiente tono: “Nosotros (los promotores) mantenemos TVCyL en tanto en cuanto ustedes nos compensen con obra pública, créditos a tutiplén y concesiones varias”.
La Junta de Castilla y León parte de la premisa de que los medios de comunicación son todos inviables económica y financieramente, que la actividad editorial profesional, en tanto que actividad económica, es obsolescente y que para mantener la apariencia de libertad de prensa, lo conveniente son medios de comunicación afines, financiados por la puerta de atrás. Si a los promotores les va bien, se forran, si les va mal, paga la administración en formas de contratos de obra civil, concesiones y créditos ilimitados. El agravio comparativo con otras actividades económicas, con la mayoría, es enorme e intolerable. También es cierto que las entidades financieras sufren un quebranto extraordinario en sus balances si inducen la bancarrota de sus principales deudores. ¿Son las Cajas de Ahorro entidades al servicio del desarrollo terrritorial o una finca privada?






















