SINC / A look askance. Gráfico sobre la incidencia del virus del sida en el mundo con la representación del número de infecciones (en rojo) por área geográfica (en negro); cada cuadrado rojo representa 50.000 enfermos
París. Un millón de fallecidos por el virus del sida de media al año. Una cifra escalofriante. Se cumplen 25 años del descubrimiento del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) y los cálculos de su mortandad superan los 25 millones. En aquel año de 1983 los científicos sabían que se habían topado con un agente de la muerte muy especial, y por tanto muy peligroso. Sin embargo, pensaron que en dos años podrían encontrar una vacuna. La realidad fue otra: este patógeno muta con una facilidad extraordinaria y a día de hoy ningún biólogo se atreve a dar una fecha para conseguirla. Los dos descubridores, Luc Montagnier y Robert Gallo, aseguraron en el vigesimoquinto cumpleaños de esta plaga que lo que les gustaría hubiera sido festejar el fin de esta enfermedad.
El VIH fue descrito el 20 de mayo de 1983 por el francés Montagnier, que dirigía un equipo de médicos en el Instituto Pasteur de París, en la revista Science. Era diferente a cualquiera que se había visto hasta entonces y sospechoso de causar la enfermedad que destruía el sistema inmunitario. Su primer nombre: LAV (siglas en francés de Virus Asociado a la Linfadenopatía), refiriéndose a la hinchazón de los ganglios que es un síntoma común de la enfermedad. Al año siguiente fue Robert Gallo el que descubrió la verdadera causa del sida y lo rebautizó con su nombre actual.
En realidad el virus del sida no mata, sino que acaba con las defensas del ser humano y lo deja expuesto a cualquier infección; son las enfermedades recurrentes, como una ligera gripe, las que llevan al enfermo a la tumba
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida —que es lo que significa este acrónimo que se ha convertido en un temible nombre— acaba con las defensas del ser humano y lo deja expuesto a cualquier infección. En realidad el VIH no mata, son las enfermedades llamadas recurrentes —las que se aprovechan de la debilidad del sistema inmunitario— las que se encargan de llevar al enfermo a la tumba. En estadios avanzados una ligera gripe es fatal.
La complejidad de este agente mortal es enorme y los propios descubridores del virus no tienen claro que en pocos años se pueda encontrar una vacuna preventiva. “Es posible que la que se consiga sea sólo terapéutica”, afirmó Montagnier. En 2003 se presentó una, pero obtuvo resultados negativos. “Ha habido grandes avances, pero también grandes errores”, destacó Gallo. La extrema capacidad de mutación del VIH es tan grande que hay más variaciones en una sola persona infectada que en una epidemia mundial de gripe. Lo que se necesita, según los científicos, es más dinero. Aunque se gastan mil millones de dólares (más de 645 millones de euros) todavía es una cantidad insuficiente.
Los datos de la enfermedad
En la actualidad, se infecta una persona de sida en el mundo cada 13 segundos. Los datos son confusos, se cree que existen entre treinta y cinco y cuarenta millones de personas afectadas entre los 15 y los 49 años, la mitad de ellas mujeres. El África subsahariana es el lugar del mundo con más enfermos (22 millones, de los que el 61% son féminas). En Europa son sólo 760.000 los enfermos, pero España es el segundo país con mayor incidencia de la enfermedad. Desde el inicio de la epidemia se han notificado 75.733 casos. No hay datos claros de los fallecimientos, pero por fortuna el porcentaje es muy bajo. En los países industrializados el sida es hoy en día una enfermedad crónica, similar a la hepatitis C; en los subdesarrollados es una plaga mortal, porque las medicinas tienen precios desorbitados.
Durante el pasado año sólo se detectaron 1.464 nuevos casos de sida en nuestro país, según la Agencia Efe. Esto supone una bajada del 16,9% en relación al año anterior. El 46% de los enfermos fue infectado por vía sexual, el 43,7% por consumo de drogas inyectadas con jeringuillas no esterilizadas. Respecto a los nuevos casos, el 78% de los diagnosticados son hombres y la edad media de es de 40 años. Aún así hay esperanza: la incidencia de la plaga en España ha descendido de forma notable, ya que en 2007 se detectaron un 78% menos de casos que en 1996.





















