Maersk Alabama. Esta imágen divulgada por la Marina de los Estados Unidos muestra al Maersk Alabama, el barco de bandera estadounidense cuyo capitán fue secuestrado por piratas somalíes.
Somalia. La armada desplegada en el Golfo de Aden, en las aguas que bañan Somalia, en el Índico, integrada por una veintena de buques de guerra bajo el mando de Estados Unidos, de la OTAN, de la Unión Europea o de otras potencias militares como China o Rusia, no descansa en hacer el ridículo. No están coordinados, los buques de las distintas nacionalidades dan protección a sus propios barcos, la coordinación es una quimera, la estrategia de vigilancia una catástrofe y los resultados son la mejor prueba de cargo: los piratas hacen efectivas sus amenazas con total impunidad. Han secuestrado en el mes de Abril, en lo que va de mes, 10 cargueros. Al menos 18 barcos y casi 300 tripulantes se encuentran actualmente en manos de diferentes grupos de piratas somalíes.
El negocio de la piratería somalíe es un negocio boyante para todas las partes excepto para la marina mercante y los consumidores. El transporte de mercancías se está encareciendo, las primas de seguros han subido espectacularmente. Los grandes beneficiarios de este boyante negocio son los propios piratas, las compañías de seguros y los intermediarios (bufetes) que hacen posible los pagos para recuperar los navíos, recuperar la tripulación y la carga. Tres conceptos que se liquidan en negociaciones sucesivas pero distintas y sobre la que existe todo tipo de chalaneos. Se dan supuestos en los que se rescate el navío con una nueva tripulación y no se abonan las cantidades correspondientes a la liberación de la tripulación. De igual modo, los navíos pueden perder la carga si no se abonan, de inmediato determinadas cantidades.
Al menos 18 barcos y casi 300 tripulantes se encuentran actualmente en manos de diferentes grupos de piratas somalíes
Los piratas somalíes capturaron dos cargueros el martes, demostrando así que las recientes operaciones militares francesa y estadounidense no hacen mella en su determinación de atacar a los barcos que pasan a lo largo de las costas de Somalia. “Puedo confirmar que un segundo carguero, el ‘Sea Horse’ fue capturado”, indicó la portavoz de la base naval de la OTAN en Northwood (Inglaterra), Shona Lowe. Piratas con “tres o cuatro embarcaciones” secuestraron un carguero con bandera de Togo.
Poco antes, los piratas se apoderaron del carguero griego “Irene EM”, con bandera de San Vicente y Granadinas, con sus 22 tripulantes filipinos. “Fue capturado a primera hora de la mañana”, declaró Andrew Mwangura, del Programa de Ayuda a los Navegantes en Africa Oriental, con sede en Kenia. El Irene EM de 35.000 toneladas pertenece a la compañía marítima Chian Spirit Maritime Enterprises Ltd, instalada en el Pireo, el gran puerto en las cercanías de Atenas, según informó la Marina Mercante griega.
El tercer barco, el “Panamax Anna”, de bandera maltesa y propiedad de la misma compañía, logró impedir el intento de abordaje de seis piratas, según Mwangura. Con estos secuestros, el número de barcos capturados por los piratas llega a diez en lo que va de mes, lo que refleja su empeño en ignorar las amenazas de ataque por parte de las fuerzas navales desplegadas en la región.
“Desde luego tomo en serio las declaraciones que hicieron (los piratas) tras el golpe”, explicó el martes el jefe del estado mayor conjunto de Estados Unidos, el almirante Mullen al canal de televisión ABC
El lunes, el jefe del grupo de piratas que capturó el carguero “Maersk Alabama” con su tripulación estadounidense, juró vengar la muerte de tres de sus hombres en la operación militar que rescató al capitán estadounidense retenido como rehén. Richard Phillips, el capitán del “Maersk Alabama”, que fue detenido durante cinco días en un bote salvavidas en medio del océano Índico, fue rescatado el domingo en una operación comando en la que uno de los piratas fue capturado.
“Desde luego tomo en serio las declaraciones que hicieron (los piratas) tras el golpe”, explicó el martes el jefe del estado mayor conjunto de Estados Unidos, el almirante Mullen al canal de televisión ABC. “Estamos dispuestos a responder a este tipo de cosas y eso será incluido en el marco de nuestro revisión (de la situación) en el plano militar”, agregó.
El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo estar determinado a luchar contra esta plaga, y apeló a la cooperación internacional para que los piratas paguen por sus “crímenes”. Según fuentes cercanas a los piratas, los barcos franceses también se han convertido en objetivo prioritario. La piratería se convirtió en una de las actividades más lucrativas de Somalia, un país en guerra civil desde 1991. El responsable de la Oficina Marítima Internacional (IMB, en sus siglas en inglés), Noel Choong, dijo estar a favor de una mano dura para luchar contra la piratería somalí, que desestabiliza una de la rutas marítimas más concurridas del mundo. “Apoyamos una respuesta dura contra los piratas”, admitiendo que esto podría “provocar actos de represalia por parte de los piratas”.





















