La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de lanzar una alerta sanitaria global. Por unas semanas, por lo tanto, se cancelará la congoja que la crisis induce en la opinión pública mundial. Es por este orden, no lo olviden, salud, dinero y amor. Ahora toca salud y ya tenemos al protoganista y ha sido catalogado: virus A/H1N1, el achuno —de aaachís (estornudo) y hache uno—. La OMS ha declarado que se trata de una cepa del virus de la influenza, de origen porcino que se transmite de humano a humano y para el que no existe tratamiento. Como los seguros médicos en Estados Unidos son carísimos, es más que probable, que algún funcionario de la OMS sin cobertura e hipocondríaco, haya preferido decretar la alarma mundial, para curarse en salud.
Todos los virus de la influenza son aeróbicos, es decir, sobreviven en contacto con el aire hasta 72 horas. Pueden resistir sobre una superficie como la del teléfono, los pasamanos, las manijas, el interior del coche, etc., y se debilitan o mueren con la luz solar
En todos estos casos, las informaciones son contradictorias y el rigor médico brilla por su ausencia. Lo que primero se expande es el pánico. En principio no existe tratamiento pero se advierte que los tratamiento retrovirales podrían ser muy eficaces. Además de caros, eficaces y México dispone de millones de dosis. Y para añadir confusión a la alarma el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCPE) de Estados Unidos, difundió la información que “desde diciembre de 2005 hasta febrero de 2009 se han confirmado 12 casos de humanos infectados con el virus de influenza porcina; todos, excepto uno, en personas que habían tenido contacto con cerdos. No hay evidencia de transmisión de humano a humano”. El CCPE añadió: “Cuando una cepa de influenza comienza a infectar a las personas y cuando adquiere la capacidad de transmitirse de una persona a otra puede desatar una pandemia”.
En México se ha confirmado 20 casos mortales imputables al ataque de los achunos. En Estados Unidos, las informaciones son igualmente confusas, casi todos los enfermos son sospechosos (25 casos) de padecer dicho virus pero no ha impedido que se decretara el Estado de emergencia de Salud Pública y que fuera comunicado por la responsable del Departamento de Seguridad Nacional, Janet Napolitano.
La humanidad teme a las pandemias y al virus de la influenza a partir de la celebérrima ‘gripe española’ (1918), la gripe asiática (1957), la gripe de Hong Kong (1968), la gripe del cerdo de EE UU (1976), la gripe rusa (1977) y la gripe aviaria (1997). Ahora le toca el turno a una nueva cepa para la cual la OMS tiene establecido un protocolo de seis fases y en estos momentos estaríamos en el grado tres de alerta pandémica “cuando se considera que existe poca o muy poca transmisión del virus de persona a persona”.
Los más llamativo del nuevo virus es que, según los expertos ¿qué expertos?, el nuevo virus es una cepa que mezcla la influenza aviar, porcina y humana (el megaenemigo). Para contraer el virus es imprescindible que el achuno se pegue al epitelio de nuestro aparato respiratorio. Los humanos tenemos un recepto especial para el virus de la gripe común. No tenemos el recepto para el virus de la gripe aviar. Los cerdos, sin embargo, tienen dos tipos de receptores, el suyo y el humano en las células epiteliales de su tráquea, por eso es un excelente caldo de cultivo. El cerdo es un excelente continente en el que se pueden mezclar las distintas cepas y generar un virus recombinante que puede estar compuesto por una parte porcina y otra parte humana. En cualquier caso no parecen tener el mismo potencial mortífero que el padecen las aves.
Todos los virus de la influenza son aeróbicos, es decir, sobreviven en contacto con el aire hasta 72 horas. Pueden resistir sobre una superficie como la del teléfono, los pasamanos, las manijas, el interior del coche, etc., y se debilitan o mueren con la luz solar. Pero como penetran en el organismo humano por la boca y por la nariz, se recomienda cierta conducta antisocial, retirar la cara, no saludar, no dar besitos, incrementar el globo interpersonal a cinco o diez metros (es preferible hablar a voces) y medidas similares.
Con los virus de influenza de origen aviar o porcina, era más sencillo, se sacrificaba a los portadores. ¿Tendremos que sacrificar, en esta ocasión, a la población de México o de Estados Unidos? Menos bromas. Son amenazas que ponen a prueba la capacidad de las naciones para responder orgánicamente a dichos peligros. Si tiene tos, fiebre, o estornuda, de inmediato corra a dar la brasa a su médico de cabecera. -¡Doctor, doctor, he sido atacado por los achunos! —Si el doctor le intenta desviar hacia el Ministerio de Defensa, insista.
Virus A/H1N1 (el achuno)






















