Análisis. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento regula las políticas fiscales de los distintos países miembros y su objetivo básico es facilitar y mantener la Unión económica y monetaria de la Unión europea. El fundamento jurídico del pacto se encuentra en los artículos 99 y 104 del Tratado de la Unión Europea, con las enmiendas adoptadas en 1993 en Maastricht y en las decisiones posteriores relacionadas. La supervisión fiscal y el régimen sancionador constituyen los instrumentos básicos que se reserva la Unión Europea para defender la Unión Monetaria (el euro).
Modificar las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento implica levantar la alfombra y sembrar alarma social en los mercados. Es un cencerro que afectaría al prestigio y credibilidad del euro. No hacerlo, cuando los mercados están advertidos de que el principal activo que respalda el euro se deteriora a gran velocidad, muy rápido, puede, igualmente, afectar a la credibilidad de nuestra moneda
El Pacto de Estabilidad y Crecimiento es el instrumento de disciplina fiscal que posee la Eurozona para proteger la Unión Monetaria y tiene como misión principal prevenir, incluso impedir, la aparición de un déficit presupuestario excesivo en la eurozona tras la entrada en vigor del euro. El Tratado europeo estableció criterios cuantitativos de déficit para entrar dentro del sistema de la moneda única, pero no definía la política presupuestaria que había de seguirse tras la entrada, por ello los Estados miembros consideraron necesario aprobar un Pacto de Estabilidad y crecimiento.
El Pacto está destinado a garantizar una gestión sana de la Hacienda Pública en los países miembros de la zona euro, con el fin de evitar que una política presupuestaria laxa de un Estado miembro penalice a los otros a través de los tipos de interés y así dar confianza a la estabilidad económica de esta zona. El objetivo del Pacto era y es garantizar una convergencia sostenida y duradera de las economías de los Estados miembros de la zona del euro.
El acuerdo sobre el Pacto de Estabilidad y Crecimiento se alcanzó en el Consejo Europeo de Dublín, celebrado en diciembre de 1996. El Consejo Europeo invitó al Consejo de Economía y Finanzas (ECOFIN) a elaborar una Resolución sobre el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que fue adoptado por el Consejo Europeo de Ámsterdam, celebrado en junio de 1997.
:: Supervisión multilateral
La aplicación del Pacto de Estabilidad y Crecimiento se basa principalmente en dos pilares: el principio de supervisión multilateral de las situaciones presupuestarias y el procedimiento de déficit excesivo. Los Estados miembros de la zona del euro se obligan a presentar un programa de estabilidad, que contiene:
1. Equilibrio presupuestario. El objetivo a medio plazo de lograr una situación presupuestaria próxima al equilibrio o con superávit, y la trayectoria de ajuste para alcanzar este objetivo, así como la tendencia prevista del ratio de la deuda pública. Se establece un límite en el déficit público, tiene que ser inferior al 3% del PIB, yen la deuda, que no tiene que estar por debajo del 60% del PIB.
2. PIB, inflación y empleo. Los principales supuestos en relación con las perspectivas económicas, Crecimiento del PIB, precios, y tasas de paro.
3. Transparencia. Una descripción de las medidas presupuestarias y otras medidas de política económica que estén adoptando o esté previsto adoptar para alcanzar los objetivos del programa.
4. Análisis. Un análisis del efecto que la modificación de los principales supuestos económicos producirá en la situación presupuestaria y en la deuda.
En el 2004, la Unión Europea reforzó las estructuras de supervisión multilateral con el propósito de mejorar la calidad de la información. Entonces se acordó aumentar las capacidades operativas de la Comisión, especialmente de EUROSTAT y de la Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros y la adopción de normas europeas para garantizar la independencia, integridad y responsabilidad de los institutos nacionales de estadística.
:: Encrucijada. Lo que nadie nos cuenta
Nadie cumple —España tampoco— y las amonestaciones de la Comisión Europea a todos los países miembros, pidiendo correcciones y exigiendo planes de retorno a la estabilidad presupuestaria, el único activo, que sostiene la Unión Monetaria, están cayendo en saco roto ante la gravedad y profundidad de la crisis. Y todos los países miembros, han sido amonestados con distinta intensidad de una u otra manera. Y entre que los estados miembros, ésta es la cuestión, han estado atrapados en estrategias negacionistas de la crisis y que no saben qué hacer y por dónde empezar, la zozobra e incertidumbre se prorroga consumiendo tiempo y expectativas.
En otro orden de cosas la Unión Europea se encuentra escasa de legitimidad para establecer sanciones a los países miembros de la Eurozona (ya hizo excepciones con Francia y Alemania a principios de la década del 2000). En la actual fase todos los países sin excepción, apuestan por conceder tácitamente a la Comisión capacidades no escritas, fuera de los procedimientos, para que flexibilice las exigencias del Pacto de Estabilidad y Crecimiento sin modificar ni alterar las prescripciones del Pacto.
Modificar las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento implica levantar la alfombra y sembrar alarma social en los mercados. Es un cencerro que afectaría al prestigio y credibilidad del euro. No hacerlo, cuando los mercados están advertidos de que el principal activo que respalda el euro se deteriora a gran velocidad, muy rápido, puede, igualmente, afectar a la credibilidad de nuestra moneda. Entre callar y actuar existe un margen muy estrecho y frágil. Por las dos parte se yerra.
El futuro de la Unión Europea depende de la capacidad de los países miembros para lograr volver a la senda de la estabilidad presupuestaria; depende de la necesidad que tiene la Unión Europea de enviar una señal a los mercados de control y autoridad sobre la eurozona (deberá sancionar a algún país para recuperar su prestigio) y depende, de igual modo, de que ningún país miembro se ponga nervioso y rompa la baraja porque considera que su pertenencia a la eurozona penaliza en exceso sus propias expectativas.
La otra alternativa de la Eurozona, para evitar que se deteriore la credibilidad del conjunto del euro, es apartar a los casos más grave, obligando a flotar en el mercado el precio de sus respectivos euros. Todas las posibilidades están abiertas. No hablar del tema puede inducirnos a pensar que el problema no existe. El niño es drogodependiente pero nadie lo sabe. El panal de rica miel está en apuros (enfermo).






















