Análisis. El caudal de confianza está en mínimos históricos y descendiendo. La sequía de aliento apabulla. Hace tiempo que sobre el mundo moderno no llueve esperanza. Occidente está en pleno proceso de mutación. Los sociólogos de la cosa política, educados en los manuales de acción/reacción, están atentos, parados sobre sus propias referencias históricas, como se para un perro, con las orejas desplegadas y los cinco sentidos en línea, observando, tomando nota del barrizal en el que nos hundimos, datando cada charco, cada fractura, cada connato, para determinar el día en que el estallido social, la violencia reparadora, obligue a todos al examen de conciencia.
Se está demostrando que la ingeniería social deudora la interpretación socioeconómica (Homo economicus) ha gripado
No habrá cambio de rumbo sin catarsis, sin reparación pública, si depuración de responsabilidades, sin justicia. Estamos en pleno proceso de mutación. Nadie saldrá de la crisis, ningún país, sin trilla histórica que separe el gran de la paja. Los más clásicos, los que están abonados al binomio acción/reacción, otorgan a la violencia social, la que protagonizan los damnificados, el ariete que provoca la ruptura política. Siguen el modelo social convencional característico de los cambios de siglo y no estando exentos de razón no la tienen al completo.
Dichos expertos anticipan el umbral para que estalle la violencia y están llamando la atención sobre el descenso de la cota para el estallido social. Más variables se están confabulando haciendo subir la temperatura del magma social. Cualquier brecha, fractura, en estos instantes puede convertirse en la válvula para que el magma aflore a la superficie, devastando todo lo que toca. Son análisis que se inspiran en una interpretación encogida, económica, de nuestra especie. Y se está demostrando que la ingeniería social asociada y deudora de dicha interpretación (Homo economicus), la que tributa a todas las teorías socioeconómicas, ha gripado.
:: Nuevo modelo de ruptura social
La crisis económica, nadie lo discute, actuará como espoleta. La voladura incontrolada de la familia y del individuo, de todos modos, sometido a la muy variada ingeniería social, es la auténtica bomba de relojería en tiempo de descuento
Occidente, sin embargo, esta de hoz y coz, sumergido en un proceso de mutación de gran calibre. El estallido social puede que se produzca, en todo caso no sería necesario y de producirse no tendría más importancia o significado que el de guinda para un proceso que ya está en marcha y es muy intenso y corrosivo: los estallidos individuales y familiares. La gente no aguanta y no aguanta tanta evanescencia a un precio impagable, evanescencia cara de obtener e imposible de retener.
La cultura del placer y del ocio, de la recompensa inmediata, del derecho y merecimiento, sin contrapartidas, está estallando y adoptando todas las formas de la degradación. La industria, la poderosa industria del deseo, muy enérgica, hace tiempo que rompió cualquier forma de límite. Y lo ha hecho con consenso social olvidando que todos los supuestos de ingeniería social actúan sobre un animal menos dúctil de lo que aparenta: el bicho humano.
La ingeniería social que se blinda con términos y conceptos tan solemnes como exagerados está tocando fondo. Cualquier memo se asoma a la televisión y te habla de esperanza, de progreso, de sacrificio, de autorrealización, de reorganizar el pasado, de placer constante, de belleza inmaculada, de eterna juventud, no importa el color del partido o la entidad a la que pertenezca y, sin reparo alguno, te pide el voto. ¡Pero bueno! ¿Por qué abundan los memos? Su existencia es la prueba de que la especie humana es menos dúctil y susceptible de ser moldeada por la ingeniería social. La base social, gigantesca, para tanta ingeniería social está enseñando aristas, muy cortantes, no previstas.
La exhibición que está realizando un viejo verde, Berlusconi, apostando sin que le tiemble el pulso por la coalición de poder, dinero y masculinidad, nos alerta de que asistimos a un efecto rebote de consecuencias incalculables. Italia es un laboratorio social que adelanta lo que ocurrirá en el resto de Europa. El conocimiento de que los adolescentes pujan por chicas sin pareja (solteras) en un discoteca de Granada es otro síntoma, otro más, de que se está produciendo un efecto rebote, un estallido contra tanta ingeniería social. Seguir día a día las series de televisión de producción nacional e internacional es la prueba del nueve de que la ingeniería social, exagerada, en muchos casos ridícula, utiliza cualquier obstáculo para rebotar con fuerza. Los adultos planifican su ingeniería social y los adolescentes la exageran.
La crisis económica, nadie lo discute, actuará como espoleta. La voladura incontrolada de la familia y del individuo, de todos modos, sometido a la muy variada ingeniería social, es la auténtica bomba de relojería en tiempo de descuento. La civilización del deseo, que tiene a su disposición todas las estructuras del Estado ha entrado en una deriva de degradación muy similar a la que experimentó la civilización comunista. No es suficiente tener todo el poder. Cuando decimos que el caudal de confianza está por debajo del 15% es una metáfora de la sequía moral que sufrimos.






















