Análisis. Nada se puede objetar a que la ciudad de León disponga de una red de tranvías. Llama la atención, en cualquier caso, que la red de tranvías se antenponga como alternativa a la redes de autobuses eléctricos, más económicos y con menos limitaciones estructurales y que ambas alternativas no incluyan como premisa básica desplazar los vehículos privados del casco de la ciudad. En el marco del Plan de Viabilidad que ha presentado el Ayuntamiento de la Ciudad de León, el tranvía que se nos propone queda huérfano de credibilidad.
La perspectiva sobre movilidad adoptada por el equipo de gobierno del Ayuntamiento de León es la perspectiva de los carcamales, de los políticos que proceden del pleistoceno del urbanismo, antiguos, ciegos, sordos y despóticos
El Plan de Movilidad Urbana que ha presentado recientemente el Ayuntamiento de León adolece de lo que es bien sabido, constituye una percha, una excusa, una alocución interesada para dar cobijo a intereses privados, como la construcción de un parking que nadie necesita en el Paseo de Papalaguinda y la de un tranvía, carísimo, que no podemos pagar. El aparcamiento parece que lo necesita el grupo constructor Begar, del Sr. José Luis Ulibarri y el tranvía, la multinacional Acciona, que contrata los tranvías en la sede de Ferraz (sede central del PSOE) y que ha sido la adjudicataria de jardines. ¿En León no existen empresas de jardinería capaces de proporcionar dichos servicios?
El escándalo, la ineficiencia, la estupidez y el despilfarro constituyen la auténtica fuerza motriz del Plan de Movilidad que presentó públicamente el Ayuntamiento de la Ciudad de León. No se adivina ningún otro ingrediente y ‘canta’ la ausencia de interés público en dicho Plan. No es un Plan, es una fritanga.
:: ¿Plan de Movilidad o Plan Fritanga?
En la presentación del Plan de Movilidad, lo que hizo el propio Alcalde y el Concejal de Polícia, Tráfico y Movilidad, José Antonio Díez, se afirmó que los estudios realizados “desvelaron que los ciudadanos de León realizan el 65 por ciento de los desplazamientos a pie, mientras que en el 30 por ciento de los casos se desplazan en vehículo privado y sólo en el 5 por ciento de los casos en transporte público. El primer objetivo del Ayuntamiento en esta materia, por lo tanto, es “igualar estas cifras”. Es decir, aumentar el uso del transporte público sin reducir el uso del vehículo privado. Una de las fuentes de financiación más golosas que tiene la actual estructura de financiación del Municipio.
Aumentar el uso del transporte público reduciendo el desplazamiento a pie, como si fuera un delito, sin reducir el uso del vehículo privado y los gravísimos efectos químicos, sanitarios, económicos, volumétricos, acústicos y estéticos. Y como es preceptivo para estos casos, la bicicleta se convierte en una alternativa residual, con carriles específicos.
:: Las tendencias en movilidad urbana
El Ayuntamiento está situado en el polo opuesto a las tendencias de movilidad urbana, caracterizadas con los siguientes atributos:
1. La movilidad debe ser limpia
2. Debe ser saludable
3. Debe contribuir a la mejora estética de la ciudad
4. Debe ser muy funcional, con acceso franco y rápido al transporte público
5. Debe ser económetrica y medioambientalmente muy eficiente
El Plan de Movilidad Urbana diseñado por el Ayuntamiento de León no entrega las calles a los peatones, a los autobuses eléctricos, a las bicis, a los taxis también eléctricos o al reparto, adecuadamente regulado y muy funcional. Entrega el Plan de Movilidad al vehículo privado, generando vías rápidas, para inyectar los vehículos privados en el centro de la ciudad, con aparcamientos que son, en la práctica lagos subterráneos de monóxido de carbono y otros agentes químicos, que se filtran poco a poco hacia la superficie. Las vías rápidas, muchas de ellas densamente pobladas, con concentraciones de contaminantes de todo tipo, químicos, acústicos y volumétricos, altamente insalubres, están fuera de lugar y son poco explicables.
La Industria del automóvil se tiene y se debe transformar en otra, bien distinta, que genere una mejor oferta de vehículos públicos, de todos los tamaños y formatos, destinados al transporte colectivo que ahora no poseemos. Las infraestructura de una ciudad deben orientarse, por lo mismo, a satisfacer los requisitos de un nuevo entendimiento de la movilidad sobre la que ya no se tienen dudas. Necesitamos nuevos taxis, nuevos autobuses, nuevos vehículos de reparto, calzadas inundadas de bicicletas propulsadas por el pedaleo e híbridas (eléctricas) —el nuevo transporte privado—. Necesitamos pensar la ciudad desde el punto de vista del peatón y en ningún caso del conductor del vehículo privado.
La perspectiva sobre movilidad adoptada por el equipo de gobierno del Ayuntamiento de León es la perspectiva de los carcamales, de los políticos que proceden del pleistoceno del urbanismo, antiguos, ciegos, sordos y despóticos. La ciudad de León no necesita un Palacio de Congresos cuyo proyecto, solo el proyecto, cuesta 9 millones de euros. Necesitamos menos grandielocuencia aislada y mucho más calidad en las pequeñas cosas y en las infraestructuras que serán de uso común. Necesitamos, sí, hitos arquitectónicos pero en infraestructuras que puedan ser altamente productivas y no lo es un Palacio de Congresos mal concebido, con prestaciones y funcionalidades, al parecer, poco apropiadas y nada consonantes con su precio.
:: Un Plan de Movilidad condenado al fracaso
Hacer política sin ningún respeto a los ciudadanos, insultando su inteligencia cada minuto, cada vez que se interviene públicamente, tiene un coste altísimo, el descrédito de nuestras instituciones con graves perjuicios para el bienestar social y económico de los vecinos. En la sociedades modernas, disponer de administraciones locales transparentes, participativas, muy eficientes y altamente confiables es un factor crítico para mejorar las cotas de prosperidad.
El Plan de Movilidad que ha presentado el Ayuntamiento está condenado a su revocación por otro pleno, a su rediseño en combinación con los vecinos, bien sustentado socialmente en sus premisas de partida y con un protocolo más participativo y pegado a las necesidades reales.






















