Análisis. El poder político, dueño de la Caja Pública, dueño del sacrificio colectivo, es el único poder vivo sobre las devastadas economías occidentales. Son los máximos responsables de la devastación y debiendo estar delante de los tribunales, el mundo al revés, se pasean por las grandes alamedas haciendo sonar el tintineo de las llaves de la Caja Pública. Se jactan de que son los amos del campo de concentración económico que ellos escrutan con ojos de inspector.
Estamos en economía vigilada, los estábamos antes, pero ahora más, mucho más, en economía vigilada, cercada y amenazada por los que la custodian
Primero construyen el campo vedado, donde enjaulan la economía, y a continuación se convierten en sus cancerberos. Todo lo que hacen se corresponde con un golpe de estado constante. La población está confundida, inerte, atónita y, además, sedada, con los cantos de sirena de un poder político que te acerca al oído, cada cuarto de hora, el mazo de llaves de la Caja Pública para que escuchemos sus tintineo adormecedor.
La Caja Pública está vacía, pero el tintineo de las llaves no ha perdido su capacidad sugestiva y adormecedora. Los bancos y los grandes consorcios industriales, siguen la estela del poder político y son reos de las mismas prácticas. Los primeros, el sistema financiero, porque advierte sin cesar que sin su concurso la economía, la que ha destruido previamente, no funciona. Los grandes grupos industriales, que venían teniendo dificultades para codearse con el poder político, despachan ahora, casi a diario, imponiendo y vetando decisiones. El sistema financiero ha logrado poder de veto y su no acción, su no correspondencia, elimina los efectos benefactores de cualquier política.
Todo ocurre en la afueras de las instituciones. Estamos en una situación jurídica, política, institucional y económica, excepcional. El poder absoluto lo detentan los responsables del caos, los que lo han originado arropados por sus huestes entrenadas y formadas para organizar el saqueo fiscal y la abundancia de capricho y burocracia para suplantar los derechos civiles y políticos de los vecinos, de los ciudadanos y de la comunidad.
:: Las púas del corralito
La Humanidad está atrapada, ha sido hecha prisionera por los organizadores del caos. No existe diagnóstico porque los que detentan todo el poder temen su existencia, a sabiendas de que será utilizado para aminorar o derribar sus prerrogativas. El poder absoluto está afiliado a la tesis de que atravesamos una crisis cíclica y coyuntural, reclamando para sí todas las potestades para vadearla. El despropósito es máximo. Las devastadas economías occidentales, lideradas por los negacionistas de la crisis, se adentran en un mundo desconocido con resultados inciertos. La inquietud en estos instantes lo es todo. Todo está en crisis y esto es algo más que un cercado de alambre de púas con guardias jurados armados hasta los dientes en las torretas vigilando el campo vedado.
Las gentes, inertes, paradas, no quitan ojo al alambre de púas, ni a las torretas. Estamos en economía vigilada, los estábamos antes, pero ahora más, mucho más, en economía vigilada y cercada y amenazados por los que la custodian. Las gentes está echando sus cuentas, calculando el número de balas, si se atreverán a tanto y qué hacer con la alambrada. Un campo cercado no es cómodo. Es la historia de la calma tensa.






















