Análisis. Las elecciones Europeas son en la práctica, unas primarias en cada país, excepto en Italia, que son un pasarela. En Italia se aprovecha la consulta electoral Europea para elegir la lista más hermosa, hacer calendarios y leventarse las faldas los unos a los otros. Y como son unas primarias pues eso, se discute de política interior. De otro modo la abstención rondaría el 160%. Los muertos y los no-nacidos harían saber que se abstienen.
Lo mejor de Europa no es el parlamento Europeo, es la propia Europa. El parlamento europeo es poco más que un eccema, encarna lo peor de la política. La política trufada de ideología paniaguada, chocarrera y prescindible. En Europa quien manda y decide son los Primeros Ministros y Jefes de Estado en sus tenidas hasta altas horas de la madrugada conformando un cuadro aquelárrico de jefes de Estado y primeros ministros alterados por la cafeína -que se inyectan-, al borde del ataque de nervios, y la comparsa de asistentes e intérpretes, los unos sedados y los otros con las pupilas orbitando a punto de despegar.
Lo mejor de Europa no es el parlamento Europeo, es la propia Europa. El parlamento europeo es poco más que un eccema, encarna lo peor de la política. La política trufada de ideología paniaguada, chocarrera y prescindible
En Europa deciden una piara de premiers con sobredosis de cafeína, digestivos y a continuación, como contrapunto, una sobredosis de lorazepam para conciliar el sueño. No es fácil dormir después de las que lían. Y por eso las elecciones al parlamento europeo, son poco más que un test de política interior. En España las elecciones europeas se utilizan para ajustarse las cuentas las distintas ideologías. Es un cita para el fulgor del acero y la navajeo en medio de una espectacular crisis económica que ya sabemos se llevará por delante a unos cuantos sectores productivos que tendrán que reinventarse.
Vídeo de UPyD · Rosa Díez
:: Cosas curiosas
Las dos novedades más sobresalientes que ofrecen las elecciones europeas son el vídeo de UPyD, una verdad como un puño y la lista Libertas que en España realiza una campaña que poco o nada tiene que ver con el contenido de su inspirador y fundador, el irlandés Declan Ganley. Libertas es paneuropeísta pero no burocrático. Cree en la necesidad de una Unión Europea pero con otro formato centrado en las cosas que importan, la salvaguarda de la libertad y la seguridad, a la contra de una Unión Europea en labores de Estado, dedicada al gasto y tomando decisiones, con un mandato bastardo, en nombre de los ciudadanos del viejo continente.
Lo más significativo de Libertas es que la lista está encabezada por un ciego, Miguel Durán, está sostenida por Ciudadanos de Cataluña y Unión del Pueblo Salmantino y será el primero ciego, si sale electo, en sentarse en la sede de Estrasburgo. La visión de Europa de UPyD, por su parte, es un poco atolondrada, lo que contrasta con el papel que puede desempeñar como tercera fuerza en el espectro político español. Un papel que dependerá del grado de madurez de los electores españoles.
En España nos lamentamos de casi todo pero faltan propuestas específicas, concretas, para hacer posibles las reformas que necesita nuestro andamiaje institucional, empezando por una nueva Ley Electoral. Olvídese. Nadie, absolutamente nadie, ni nacionalista, ni de derechas, ni de izquierdas, ni de extrema izquierda, ni euroescéptico, ni mediopensionista hace propuestas concretas de las que pueda deducirse una reforma, un cambio o una línea de trabajo. Todo son vacuidades. Los estrategas de los distintos liderazgos afirman que no proponen cosas concretas para no pillarse los dedos y perder a franjas de electores. Mentira cochina. Están más secos que la mojama y solo aspiran al poltrón. Lo único cierto es que para pillarnos los dedos, las manos, los pies, los brazos, las piernas, el bazo y las criadillas ya estamos los españoles.






















