Análisis. La banca y las cajas está colocando en su propia red sus propios productos (los preferentes), secando el ahorro español. Lo hacen para atender sus propias deudas, para reequilibrar sus balances y lo que quede para comprar deuda pública (para calmar a la fiera). El coscorrón es cuestión de tiempo. Sus balances se tienen de pie gracias a un precio artificial de sus activos que el supervisor consiente y que el mercado interno e internacional rechaza. Están secando el ahorro de los españoles, el que se forma en tiempos de recesión aguda y esto, secar el ahorro en tiempos de recesión, ahorro que termina en un agujero negro y no en inversión productiva, nunca, anteriormente, se había producido. Se están sentando las bases de un gigantesco coscorrón colectivo entre la juerga y el alegrón general, de unos y otros, todos cruzados de brazos, sin saber por dónde empezar.
Están secando el ahorro de los españoles, el que se forma en tiempos de recesión aguda y esto, secar el ahorro en tiempos de recesión, ahorro que termina en un agujero negro y no en inversión productiva, nunca, anteriormente, se había producido
Los platos rotos los pagará la sociedad española, los pagaremos los ciudadanos, uno a uno, familia por familia y habrá para todos y en abundancia. El crash económico financiero ya se ha producido pero no hemos asistido al desplome. Es lo único que nos falta. Y mientras no se produzca el derrumbe y los cascotes nos partan el cráneo, entretanto, permanecermos todos agazapados al ruín cobijo de los “brotes verdes”. Desde que aparece la primera grieta, hasta que la grieta es visible y posteriormente el entramado se desploma, pasa un tiempo. Todas las magnitudes se están alineando de la peor manera posible incentivando el coscorrón. Y no hay nadie que aceptando la gravedad de lo que está ocurriendo, en profundidad, se atreva a poner el cascaberl al gato, anunciando las medidas de emergencia, las inevitables y que todos tenemos en mente.
Zetaparo, está atrapado en sus propias palabras, no tiene diagnóstico, no entiende lo que pasa, se las apostó a que era una crisis coyuntural de reorganización de la oferta y la demanda, ha perdido la apuesta y el crédito como responsable del ejecutivo y es imposible para él desandar el camino sin hacer un ridículo espantoso. La crisis empezó devorándole los talones y ya la tiene a la altura de las criadillas (se quedará sin ellas).
Para sobrevivir Zetaparo está obligado a realinear con su persona todos los poderes del estado, la inteligencia, la policía, los medios de comunicación, el partido, los sindicatos, a los no-gubernamentales y anti-sistema y es lo que está haciendo. Cuando el estado del bienestar se fugue por la escalera de servicio en su auxilio convocará a los descamisados y a las ordas contratadas (en plan arrabal). No habrá nadie más. Lo intentará, va como una moto, y acabará en fiasco.
:: Quiebra de bancos en Estados Unidos
El número de entidades en la lista de bancos “con problemas” de las autoridades estadounidenses subió a 305 en el primer trimestre. El período de enero a marzo de este año fue muy difícil para algunas entidades, pues hubo 21 quiebras, el mayor volumen desde 1992, al tiempo que las dificultades se extendieron por el sector, según la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC, en inglés). En comparación, en todo el año pasado 25 entidades fueron absorbidas por la FDIC. Su lista de bancos “con problemas”, sobre los que estrecha su vigilancia, pasó en el primer trimestre del 2009 de 252, con activos de 159.000 millones de dólares, a 305, con 220.000 millones en sus balances. Los bancos pequeños están cayendo como rosquillas.
“Los resultados del primer trimestre nos dicen que la industria bancaria afronta aún desafíos tremendos y de cara al futuro la calidad de los activos es una preocupación principal”, dijo la presidenta de la Corporación, Sheila Bair. Los desafíos, efectivamente, son tremendos y, desde luego y para todos los casos, banca grande y pequeña, los problemas del sistema financiero de los Estados Unidos, siguen ahí, intactos, emboscados, entre mucha propaganda. Desde que estallara la crisis en 2007 la situación no ha dejado de empeorar.






















