Análisis. Una parte de Italia presenta a Berlusconi como menorero y aporta todo tipo de pruebas y rumores (fotos, que acaba de requisar un fiscal). Las fiestas en su mansión de Cerdeña con jovencitas era algo común según esos mismos rumores. La prensa rosa ha puesto precio a quien aporte fotos exclusivas (50.000 euros ) que demuestren lo que parece cierto. Por si el enredo era pequeño, su mujer, Verónica Lario, ha declarado al periódico “Libero” que su marido frecuentaba menores. De otro lado, los hijos, los cinco hijos de Silvio Berlusconi, dos de su primera mujer, y tres de Verónica Lario, se han puesto del lado de su padre sin fisuras. ¿Miente Verónica Lario? Pues para saber de que va todo este enredo, acaba de aparecer en escena la explosiva presidenta del Movimiento por Italia, Daniela Santanché, una escisión del partido La Derecha.
:: Italia riza el rizo
Daniela Santanché acusa a Verónica Lario de tener un amante, Alberto Orlandi, jefe de seguridad de su residencia, desde hace años. Un amante con el que hace, planes, comparte su vida privada y con el que pasa sus vacaciones
Las hazañas sexuales de Berlusconi constituyen una pesada techumbre, de granito, sobre toda la campaña electoral en las elecciones al Parlamento Europeo. Silvio Berlusconi es Primer Ministro de Italia y número uno en las Listas al Parlamento Europeo, puestos incompatibles, el de eurodiputado y primer ministro. Encabeza la lista, desdeluego, para a continuación dimitir. Es la política a la italiana. Una lista llena de bellas candidatas, entre modelos, misis y demás parafernalia, para dejar dicho lo que opina el primer ministro de la Política y de la Vieja Europa.
Y como fuera que el asunto está dejando fuera del mercado electoral al resto de candidatos y sobre todo a las candidatura pequeñas, hete aquí, que la presidente del Movimiento por Italia, un minicandidatura, irrumpe en campaña para añadir leña al fuero desde una perspectiva muy curiosa. Daniela Santanché acusa a Verónica Lario de tener un amante, Alberto Orlandi, jefe de seguridad de su residencia, desde hace años. Un amante con el que hace, planes, comparte su vida privada y con el que pasa sus vacaciones.
¿Consecuencias de tal revleación? La prensa italiana, de repente, se ha quedado sin heroína. Daniela Santanché, ha revelado, que Silvio Berlusconi, llegó a un acuerdo con Verónica Lario para mantener la apariencia de familia unida con el consentimiento de los hijos. Explicación que serviría en apariencia para comprender los devaneos amorosos del Primer Ministro y para revelar que los italianos tienen por primer ministro a un cornudo.
Daniela Santanché, de todos modos, no se ha mordido la lengua. Ha declarado que todo esto es un montaje calculado de Silvio para lograr su omnipresencia en los medios de comunicación. Y para dejar claro que no está echando un capote a Silvio Berlusconi ha dejado dicho que las mujeres italianas no son como las imagina Berlusconi. “Silvio ve a la mujeres en horizontal, nunca en vertical”. Verónica Lario, —ha rematado Daniela—, no es Hilary Clinton y no ha sabido estar a la altura de las circustancias. Los italianos tenemos otros problemas. El futuro de su matrimonio no es lo que se dirime en estas elecciones. La prensa debiera haber tomado distancia de las declaraciones de Verónica Lario.
Santanché hasta el momento, es la única líder política que ha sacado partido del culebrón ‘Berlusconi/Noemí Letizia/Verónica Lario’. Ha adoptado una posición que la acerca a Hilary Clintón. ¿Conseguirá su escaño? Y si lo consigue cómo le recompensará Silvio Berlusconi ¿Desposándola, apuñalándola? En Italia, fieles a su tradición, siempre que se puede, se riza el rizo. Los analistas políticos, daban por cierto que el destino del pequeño partido ‘Movimiento por Italia’ estaba destinado a integrarse en la gran coalición que preside Silvio Berlusconi. ¿Y ahora? ¿Forma parte Daniela Santanché del culebrón? Daniela Santanché ha incoporado una perspectiva machista/feminista muy curiosa.
Hace unas semanas Verónica Lario declaró que para el tipo de hombre que es Silvio, ella era la mujer más adecuada. ¿Qué quería decir? Es un caso Bill Clinton a la italiana, sin heroína. Ya sabemos que Verónica Lario no es Hilary Clinton.






















