Barak Obama. Intervención en El Cairo, estrado que ha utilizado el Presidente de los Estados Unidos para dirigirse al mundo islámico
Análisis. Obama suspende en historia. Las concesiones a los varones del Islam fueron muy imprudentes y la defensa del acceso de las mujeres a la educación fue su mejor apuesta y la más consistente de toda su intervención. Su intervención, en cualquier caso, se merece una reflexión porque tendrá consecuencias políticas difíciles de anticipar. En su discurso al mundo árabe desde El Cairo, el presidente de EE.UU se ha referido a Andalucía, Córdoba y la época de la Inquisición para hablar de la libertad religiosa. “El Islam tiene una orgullosa tradición de tolerancia. Lo vemos en la historia de Andalucía y Córdoba durante la Inquisición. Yo mismo lo ví icuando era niño en Indonesia, donde los devotos cristianos rezaban libremente en un país musulmán. Ese es el espíritu que necesitamos hoy“. Y lo ha dicho tan campante, insistiendo en la leyenda negra española, explotando los clichés del progresismo progresado y hablando de lo que desconoce e invitando al islamismo a moderarse y a los cristianos, supongo, a hacerse musulmanes. Los almohades, almorávides y benemerines pasaban a daga, en el idílico Al Andalus del progresismo progresado, todo lo que se les oponía. Y el hipotético explendor de los omeyas —tuvo algunos destellos— no logró iluminar ocho siglos de dominación y ocupación de la península ibérica con fuerza y brutalidad que no logró hacer sombra a la profunda huella de la romanización y el cristianismo. La invasión sobrevivió a cuenta de la extorsión y del saqueo con todo tipo de diezmos a los pobladores de la península. El islam en España lo reprimió todo y con furor, a sus grandes sabios heterodoxos, a judíos y cristianos. El licenciado por Harvard desconoce que la Iglesia Católica secularizó en gran medida su afán, acontecimiento que aún no se ha producido ni en el islamismo ni el judaismo a pesar de los siglos transcurridos. Acontecimiento muy inquietante.
Es un islamismo, el moderado que no existe, y entre tanto, su alocución en la Universidad de El Cairo, ha dejado insatisfechos a los plutócratas, a los laicos, a los yihadistas y a la gran mayoría de mujeres
El licenciado por Harvard hizo poses en la Universidad del Cairo, se puso de frente de perfil, interesantón y abordó la transformación del mundo islámico explotando clichés, con menor cálculo de lo que a primera vista pueda parecer. Hizo un guiño a los yihadistas citándo Al Andalus —que aspiran a liberar del yugo cristiano— y dio una de cal y otra de arena. Le faltó añadir, como parte del arrebato demagógico, que el Islam, en esencia, es una civilización superior y la razón verdadera por la cual el Altísimo dispuso que los grandes yacimientos de hidrocarburos estuvieran debajo de donde pisan los hijos de Alá. Obama, en plan predicador, se ha propuesto sacar lo mejor del Islam, para empujar reformas políticas y dar consistencia y apoyo al islamismo moderado. NO fue un discurso laico como le hubiera gustado a Zapatero.
Su discurso a medio camino de todo, de los plutócratas y del yihadismo terrorista, busca la configuración de un islamismo moderado que aglutine a la población, le proporcione esperanza y estabilidad a sus instituciones y gobiernos. Es un islamismo, el moderado, que no existe y, entre tanto, su alocución en la Universidad de El Cairo, ha dejado insatisfechos a los plutócratas, a los laicos, a los yihadistas y mucho me temo que a la gran mayoría de las mujeres más activas y con mejores perspectivas profesionales. Ha jugado fuerte y su discurso alcanzará toda su significación si logra lo que subyace en sus palabras, la emergencia de nuevas fuerzas políticas islámicas, pero comprometidas con la democracia. Se ha metido a imán y no parece que tenga oficio suficiente para ser guía espiritual de la Humanidad.
:: La osadía del Sr. Obama
La osadía redentora de Barak Obama ha llegado al punto de exigir a los países occidentales “que no impidan a los musulmanes practicar su religión, dictando cómo deben vestir las mujeres“. Ni en Europa ni en Estados Unidos está prohibida la práctica del Islam o la existencia de lugares de culto (mezquitas). La palabras de Obama son incomprensibles y un poco estúpidas. Deducir como lo hace el licenciado por Harvard, que sin el uso del velo la práctica del Islam es del todo punto imposible, es una de las mamarrachadas más serias y grandes que uno puede esperar de un individuo formado en Harvard.
Existen variadas modalidades del hiyab, el burca (afganistán) que oculta totalmente el restro de las mujeres, el velo, que rodea la cara, el chador, que rodea la cara y parte del cuerpo (chíi), el litam (pañuelo que deja al descubierto, únicamente los ojos. El mundo occidental no se escandaliza por el uso del velo pero haría bien en ofuscarse y enfurecerse si diera aliento al uso del litam o el burka, en clara confrontación con la aspiraciones de una sociedad abierta y transparente. Y existen el moderno hiyab que cubre la cabeza y rodea el cuello, muy extendido en Occidente, y que usan como símbolo de comunicación las mujeres que simpatizan con el yihadismo terrorista. ¿Qué moto pilota el licenciado por Harvard?
:: El ecumenismo del licenciado
Y ha añadido: “la fe nos debería unir. Eso es por lo que estamos forjando proyectos en América (?) que unan a cristianos, musulmantes y judíos. Y por eso damos la bienvenida a esfuerzos como el Diálogo Interreligioso del rey Abdullah de Arabia Saudí y el liderazgo de Turquía en la Alianza de Civilizaciones”. La parte ecuménica tuvo más sentido. Que el Rey Abdullah actúe como líder del diálogo interreligioso tiene, háganme caso, escasa chispa. El ecumenismo religioso es algo más ecomplicado de lo que imagina el Sr. Obama. El respeto de los derechos civiles y políticos, sin embargo, es mucho más sencillo y es asunto al que se adhiere con dificultad el islamismo.





















