Benidorm. Playa. La industria turística tendrá que utilizar la crisis para reinventarse, especialmente, en los destinos que más la padecen, Levante y Canarias
Turismo. No sólo la crisis económica está retrayendo a los británicos; también la quiebra de varios turoperadores el año pasado y la casi paridad entre la libra y el euro. España no ha sido el único afectado por su mal comportamiento, aunque en nuestro país el peso del turismo británico roza el 30% del total. La entrada de británicos ha descendido en un 17,8%. En todo caso, no son los británicos los únicos que reducen sus visitas. Alemania cayó un 11,2% como mercado emisor. Las entradas de franceses se redujeron un 8,9% y las de italianos un 9,3%. Por destinos, los más afectados son Canarias, que han visto cómo sus visitas se reducían entre enero y mayo un 14,5% anual, algo mejor que Comunidad Valencia, donde el descenso es de un 19%. Cataluña registra una caída del 11,8% y Baleares del 8,5%. La patronal de los hoteleros no sólo reconocía hace apenas una semana que habían reducido sus precios en torno al 15%; también que entre enero y junio se habían recortado 500.000 puestos de trabajo.
El sueño de nuestra clase política: convertir España en un país de camareros se está yendo al garete. Lo han intentado y con frenesí. El dorado turístico, de todos modos, se apaga a la misma velocidad que avanza la crisis
El sueño de nuestra clase política: convertir España en un país de camareros se está yendo al garete. Lo han intentado y con frenesí. El dorado turístico, de todos modos, se apaga a la misma velocidad que avanza la crisis. Crisis en el sector ha habido muchas que solían resolverse devaluando la peseta. El año se cerrará con una caída media en facturación de un 20%, llegando en algunas zonas ha caídas superlativas, cercanas al 35%. Menos turistas y con menor presupuesto.
Los datos hechos públicos ayer por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, indican que entre enero y mayo entraron en España 18,3 millones de turistas internacionales, un inquietante 11,8% menos que en el mismo período del año anterior. El turismo evoluciona al son de las sucesivas crisis. La primera guerra del golfo registra el primer parón en la entrada de turismo. Estamos hablando de 1987/88 y en ese bienio no se registró crecimiento alguno, después de un largo periodo en el que la cifra de turistas crecía al 7% anual.
En 1990 se acentúa la tendencia y se produce una caída del 3,7%, la cifra de turistas desciende de 54 a 52 millones. En 1995 vuelve a producirse otra caída. Las cuatro devaluaciones de la peseta provocadas entre 1993 y 1994, sirvieron para calentar el mercado inmobiliario en la costa y animar a británicos, franceses y alemanes a invertir en España. La crisis de 1993 fue mucho más serena y leve en dichos países. La recesión actual, en todo caso, en nada se parece a anteriores crisis. Es global y está teniendo efectos bastante más devastadores. La planta turística instalada en España pueda que sea excesiva, gigante, poco flexible y en pésimas condiciones para adaptarse a una caída de la demanda que se prolongará en el tiempo.





















