![]() Guerra de cifras. Los distintos organismos internaciones han tomado por costumbre enmendarle la plana a Zetaparo y sus previsiones. La OCDE se une a los sucesivos tirones de orejas que le han propinado el Banco Central Europeo y antes la Comisión Europea. Ni le mojan, ni le afectan. A Zetaparo se le revuelven hasta las cosas. El avión que tendía que devolverle a España, lo dejó en tierra y el hércules que tenía que trasladar a los periodistas no pudo levantar el vuelo por una avería en uno de sus motores que tardó en susanarse seis horas. Nada. ninguna cosa ni nadie logra abatir o disminuir el magno proyecto progresista progresado del gran Zetaparo. Las previsiones del gobierno anuncian una contración del PIB de un 3,6% para el año 2009 contra un 4,2% que estiman los analistas de las OCDE. Al final del año la contracción será la que toque y la cifra real, la de verdad, de ningún modo se corresponderá con las maquilladas cifras oficiales. Las crisis, la real, por primera vez, con descaro, la están aireando en sus verdaderas magnitudes las Cajas de Ahorro. Dice Juan María Nin, Director General de la Caixa, que se “avecinan nuevas olas de morosidad que afectarán de forma terrible a las familias y a las PYMES”. Es decir a la mayor parte de la población. Las cuentas públicas, a su modo, también quiebran y las cuentas de España avanzan hacia la bancarrota mecidas por un entorno de irracionalidad, de falta de iniciativas y de perspectivas, con todos los agentes sociales enrocados Están advirtiendo de que el secarral crediticio se expandirá y caerá como una losa sobre el conjunto de la población. Están diciendo la verdad. Lo que coincide, a contrapelo, con la exhibición de resultados de la banca española, particularmente, de los dos grandes, con un toque fantasmal y espectral de complicada asimilación. Entre solvencia, eficiencia, liquidez y negocio anda el juego. Sin liquidez, o sea, gaseoso, pero solventes. Insolventes pero con liquidez. Con liquidez y solventes pero sin negocio, gaseosos, solventes y sin negocio, y gaseosos, insolventes y además sin negocio. Así está el sistema financiero: roto y no importa la terminología en la que se embosque. E idéntico diagnóstico es realizable para las cuentas públicas, para las distintas administraciones públicas. El Estado Español empieza a ser ilíquido, un poco gaseoso y aunque solvente con negocio menguante y con perspectiva de avanzar hacia la insolvencia. El Estado español y las distintas administraciones, presentan un cuadro catastrófico: Toca hablar y habrá que hacerlo con prontitud e intensidad de las cuentas públicas. Cuentas públicas que deben sanearse, como primera caución, para evitar lo que le está pasando a Grecia e Irlanda, que sus bonos a cinco años tienen una rentabilidad superior a los que tiene los de las Vodafone, Carrefour… ¿Cuánto tiempo falta para que los bonos del Reino de España proporcionen más rentabilidad que los de Nueva Rumasa? Las cuentas públicas, a su modo, también quiebran y las cuentas de España avanzan hacia la bancarrota mecidas por un entorno de irracionalidad, de falta de iniciativas y de perspectivas, con todos los agentes sociales enrocados —partidos, sindicatos (de trabajadores y empresariales), ejecutivos y legislativos. |
URL Peatom: http://www.peatom.info
URL de este artículo: http://www.peatom.info/escaner/119908/la-ocde-pone-firme-a-zetaparo/