Fusiones de Cajas. El nuevo giro que ha experimentado el reglamento del FROB (Fondo de Reestructuración y Organización Bancaria) permitirá a las Comunidades Autónomas definir el tipo de fusiones que quieren, reservándose el Banco de España derecho de veto. Los procesos de fusión inspirados por las CC AA tendrán que ser remitidos al Banco de España para su examen y verificación. Los informes deberán incluir, planes para la reducción de capacidad, de costes, sinergias, beneficio recurrente, y el dinero que reclama del FROB para limpiar los balances. Si el Banco de España observa inviabilidad, podrá pedir más informes y en su caso tomar el mando de las entidades y forzar fusiones interregionales.
:: La casta política local
Del puestecito en las Cajas —como premio— hemos pasado a una situación bastante más compleja. Lo que antes era un premio se ha convertido, por las malos pasos y peores caminos de sus protagonistas, en una experiencia que puede llegar a ser muy traumática
Para evitar el desmoronamiento del actual sistema político, que mangonea la suerte de las Cajas de Ahorro, el Banco de España aportará capital desde el FROB, en forma de participaciones preferentes, para reforzar su estructura de capital. Las participaciones preferentes, eso sí, no serán perpetuas, como las que colocan a sus clientes, y tendrán una duración de tres o cuatro años. Si vencido dicho periodo la Caja de Ahorro no puede reintegrar lo aportado por el FROB, las participaciones preferentes se convertirán en participaciones políticas, pasando el Banco de España a controlar la entidad.
¿Qué pasa cuando la fusión no es posible? La inyección de capital se convertirá de manera automática en partipaciones con derechos políticos y el Banco de España tomará el control de las entidades.
:: El Proyecto de fusión de Castilla y León
¿Qué pasa con el proyecto de fusión de Cajas de Castilla y León? No sirve. Estaban previsto como un holding financiero, que respetaba las enseñas y cuotas de mercado de cada entidad. Fue un proyecto tardío de pésimas hechuras, irreal, y sin ningún futuro. La fusión que en estos momentos necesitan las Cajas de Ahorros tiene un componente marcadamente clínico. Se trata de cirugía extrema y el diseñado por la Junta era una operación, en líneas generales, mostrenca, con maneras Versace, pero con patrones realizados por los sastres de un mercado cualquiera de Mali. Si Juan Vicente Herrera quiera sacar adelante las fusión de las Cajas de Ahorro de Castilla y León tendrá que calzarse las botas de trabajo, agarrar el toro por los cuernos, aterrizar en la economía real, cosa bastante improbable por falta de alerones, y entrar a cuchillo en el carajal de hidalguías políticas, de extracción local, con derecho de pernada en el sistema financiero regional.
Del puestecito en las Cajas —como premio— hemos pasado a una situación bastante más compleja. Lo que antes era un premio se ha convertido, por las malos pasos y peores caminos de sus protagonistas, en una experiencia que puede llegar a ser muy traumática.






















