Análisis. En un país tan intensamente maniqueo como España. Ideologizado de forma maniquea, politizado con gestos maniqueos, en el que todo es conmigo o contra mí, lo que ocurre en los medios de comunicación, en los joldines multimedia es de importancia capital. Se comportan como correas de transmisión de las fuerzas políticas. Hace tiempo indiqué que se avecinaba lo que llamaba de formaba coloquial, el canal Quince, equivalente a la fusión de Cuatro, La Sexta y TeleCinco, impulsada por los que podían, por los principales accionista de la Sexta, —Televisa, propiedad de la familia Azcárraga Jean— y el principal accionista de TeleCinco —Silvio Berlusconi—, ambos con la faltriquera a rebosar y mejores interlocutores para los acreedores, las cosas claras, que Roures o Cebrián.
La negociación está siendo muy dura como agónica es la situación financiera de Imagina y Sogecable, que pueden acabar, tranquilamente, con sus huesos en el cementerio, arrastrando a sus matrices
Berlusconi se ha caído del guindo. En apariencia está desaparecido. No se le espera. Su vida personal y política se ha complicado, repito, de manera brusca y su agenda en estos momentos está atestada de urgencias de naturaleza jurídica. Y vamos sabiendo que el dueño y propietario del 40% de La Sexta, los Azcárraga Jean (Televisa-México) hacen saber que exigen que el nuevo joldin (holding), resultante de fusionar Imagina (La Sexta) con Sogecable (Prisa), la propiedad del 60% quede en manos de Imagina. El pulso que están librando Cebrián y Roures es un pulso de resistencia financiera. Quién aguante y más tiempo aguante se quedará con el 60% del nuevo joldin audiovisual.
El Director Financiero de la Sexta, Rafael Carabias —un hombre de los Azcárraga Jean—, está apretando las clavijas. Quiere, en el peor de los casos un 51% de la nueva empresa y ser los Consejeros Delegados, con poderes ejecutivos. La presidencia sería para Prisa. Las consultoras que están valorando los activos de ambos grupos tienen claro quien es el interlocutor al que deben escuchar: Carabias. A favor de Carabias —a favor de Televisa, de los Azcárraga Jean— todo es posible. A favor de Cebrián la agonía sería el principal ingrediente de la nueva entidad. Implicaría el enfado y nerviosismo de los Azcárraga Jean y su posible retirada poniendo en peligro toda la fusión, muy necesitada de ayuda financiera. Una fusión a favor de los Azcárraga Jean daría más confianza a los acreedores financieros. Cebrián lucha contra los elementos y su resistencia, amén de numantina, pone en peligro a ambos grupos. Su única estrategia es el desideratum, resistir y negociar con su propio cadáver y el cadáver de su enemigo.
:: El multiplex digital
Con el apagón analógico a cada canal viejo le corresponden cuatro nuevos, en total ocho y el borrador de Ley que regula la Televisión Digital Terrestre ya contempla la posibilidad de que dos canales puedan se asignados a la televisión de pago por visión. Los que se fusionan quieren mantener sus propias marcas, La Cuatro y Digital Plus y La Sexta y TDT Gol. La realidad se encargará de hacer el correspondiente filtro. Cebrián amenaza con extraer de la fusión a Digital+ para explotarla en alianza con Telefónica o para vendérsela a Telefónica. Los Azcárraga Jean quieren el control de todo el paquete. La fusión dejaría de tener sentido para los Azcárraga Jean si no sirve para reducir la competencia y los costes, lo que no ocurriría si Digital Plus pasa a manos de Telefónica. Las espadas están en alto. Los intereses de los Azcárraga no se corresponden con los intereses de los Roures, los Cebrián o los Polanco.
Es un pulso financiero. La negociación está siendo muy dura como agónica es la situación financiera de Imagina y Sogecable, que pueden acabar, tranquilamente, con sus huesos en el cementerio, arrastrando a sus matrices.






















