Manuel Zelaya. Caricatura. Presidente expatriado de Honduras sobre el que pesa una orden de detención
Crisis Hondureña. La maquinaria de los hermanos Castro y de Hugo Chávez sigue su curso. La presión contra las instituciones democráticas de Honduras están siendo llevadas al límite con el aplauso de la comunidad internacional aunque, de momento, sin éxito. El expatriado presidente de Honduras en la aeronave con matrícula venezolana YV-1496 despegó del aeropuerto Dulles de Washington con la canciller hondureña Patricia Rodas (su ministra de Asuntos Exteriores), el presidente de la asamblea general de la ONU Miguel D’Escoto, su secretario y su médico, el ex embajador hondureño ante la OEA, Carlos Sosa, dos periodistas y un guardaespaldasdes, aterrizó finalmente en Managua por falta de permiso para aterrizar y por estar la pista de aterrizaje sembrada de obstáculos (básicamente vehículos). Es el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, quien tutela, en nombre de Hugo Chávez y de los hermanos Castro, todo el operativo.
“Lo estamos notificando al mundo para que no vaya a morir un ex presidente de la República o que vaya a morir un hondureño simplemente por el capricho de una organización (OEA)”, subrayó Ortez, Ministro de Asuntos Exteriores Hondureño, al recordar que “hay orden de captura” contra Zelaya
Otra delegación con el secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, se dirige desde la capital estadounidense hacia El Salvador, en donde se reuniría con Zelaya. De la delegación forman parte la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y el presidente de Paraguay, Fernando Lugo y numerosos periodistas.
Honduras está en alerta ante el regreso anunciado del presidente depuesto y ha paralizado la actividad del aeropuerto de Tocontín, Tegucigalpa. Insulza insistió en que hacerlo es “arriesgado”. Enrique Ortez aseguró: “Con el respaldo del presidente de la República (Micheletti) y las Fuerzas Armadas, he dado instrucciones para que no dejen aterrizar el avión, venga quien venga” en él.
“Lo estamos notificando al mundo para que no vaya a morir un ex presidente de la República o que vaya a morir un hondureño simplemente por el capricho de una organización”, subrayó Ortez, al recordar que “hay orden de captura” contra Zelaya. Una razón del impedimento es “la prudencia, porque no podemos correr el riesgo de que empiece a correr sangre” si las autoridades intentan detener al depuesto gobernante, explicó. La suspensión de la pertencia de Honduras a la OEA fue aprobada el sábado por 33 de los 34 miembros de la OEA durante una Asamblea General extraordinaria reunida en su sede en Washington.
La decisión de la OEA se desprende directamente de la aplicación del artículo 21 de la Carta de la organización, que estipula que la suspensión de un país miembro puede realizarse debido a una “interrupción inconstitucional del orden democrático de un Estado miembro y que los pasos diplomáticos se revelaron infructuosos”. Es la primera vez desde que lo hizo con Cuba en 1962 que la OEA opta por suspender a uno de sus miembros. La decisión de la OEA aísla todavía más al régimen instalado en Tegucigalpa y significa un claro apoyo de la organización internacional a Zelaya. La OEA había dado un plazo de 72 horas —que se cumplió el sábado— al Ejecutivo provisional, encabezado por Roberto Micheletti, para que restituyera a Zelaya. No obstante, antes de que venciera el ultimátum, el gobierno interino anunció, la anoche del viernes, su retiro de la OEA.
:: En vilo por regreso de Zelaya
La situación en Honduras ha llegado a su punto más crítico con el anunciado regreso del derrocado presidente Manuel Zelaya, a pesar de un llamamiento de la Iglesia para que no lo haga y de la orden de detención que pesa en su contra. El presidente derrocado se declaró “muy optimista de cara al futuro”.
En un mensaje transmitido por cadenas de radio y de TV, el cardenal hondureño Óscar Rodríguez, considerado uno de los ‘papables’ tras la muerte de Juan Pablo II, hizo un llamado al “amigo Zelaya” para que no regrese y le advirtió que “esto podría desatar un baño de sangre”. “Sé que usted ama la vida, sé que usted respeta la vida, hasta el día de hoy no ha muerto un solo hondureño, por favor medite, porque después sería demasiado tarde”, instó el prelado.
Los seguidores de Manuel Zelaya se dirigieron hacia Tocontín, para recibir a su líder, y aunque fueron taponados e interceptados por el ejército, las fuerzas militares pasaron en poco tiempo de tareas de contención a la de observadores. Manuel Zelaya hizo, mientras sobrevolaba el aeropuerto de Tocontín, sucesivas declaraciones a la Telesur (televisión venezolona), vía telefónica. Zelaya, en comunicación desde el avión, se dirigió al general de quien dijo que “está casado con una buena mujer” y que fue “amigo suyo durante años”, para exhortarle “que no destruya a su pueblo y a su familia”.
:: Canadá recomienda prudencia
También Peter Kent, representante de Canadá, recomendó a Zelaya no viajar al país por el momento. Zelaya fue depuesto el domingo pasado por militares, en cumplimiento de una orden judicial, luego de pretender realizar una consulta popular para preguntarle a la gente si estaba de acuerdo con reformar la Constitución, medida considerada ilegal por el Tribunal Electoral y por la Corte Suprema de Justicia. Al presentar el informe sobre su visita a Honduras, Insulza afirmó ayer que el nuevo Gobierno y la Corte Suprema de Honduras “no tienen ninguna disposición a modificar su conducta” para restituir al depuesto presidente Manuel Zelaya, restaurar la democracia y el Estado de derecho, y que por tanto “no existe alternativa” a la suspensión de ese país de la OEA.
Según el secretario general, la situación en el país es tensa y se teme que desemboque en violencia. El representante de Nicaragua ante la OEA denunció un supuesto complot de los golpistas que piensan atacar a la misma fuerza pública vestidos de simpatizantes de Zelaya para generar un baño de sangre y luego responsabilizar a Cuba, Managua y Venezuela.





















