Paseo por la luna. El astronauta Buzz Aldrin. El Astronauta Neil A. Armstrong, comandante, tomó esta fotografía con una cámara de 70mm
Por Carlos Canillas · Caretas. Caminar sobre la Luna, como caminar sobre el agua, fue uno de aquellos sueños de mono milenario. Como volar. Como no morir. La Luna, cargada de misterio por ambos lados, era ya un ansiado símbolo de demasiadas cosas cuando el astronauta Neil Armstrong posó su pie sobre ella. Una metáfora del erotismo por el poder que se le atribuía sobre mareas y mujeres. “Fly me to the moon” en boca de Frank Sinatra, por ejemplo. Una metáfora de lo siniestro por su misteriosas características físicas: más breves que las de un planeta. La Luna es el único satélite natural de la Tierra. Es nuestra Luna, única y muy consentida. De golpeadas facciones llenas de agujeros y cicatrices; en una órbita a más de 300 mil kilómetros y demasiadas fases oscuras. Una metáfora de todas las metáforas, como en aquel poema de Jorge Luis Borges. Acaso la única señal en un espacio negro, silencioso e indiferente.
Alcanzar la Luna · Misión del Apolo XI
Quizá por eso más de 500 millones voltearon su cara hacia ella el 20 de julio de 1969. A través de las radios y de la televisión. La escalera del módulo se desplegó sobre la superficie lunar. Armstrong, un ingeniero aeronáutico que había combatido en la Guerra de Corea, soltó la frase que se recordaría más allá de su propia existencia. “Éste es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”, dijo tras su primer salto omitiendo la “a” en “one small step for a man”. Todo un salto semántico. Luego, Edwin ‘Buzz’ Aldrin describiría la “magnífica desolación” del paisaje, para luego recoger muestras de rocas y polvo cósmico. El “¡Buena suerte, Sr. Gorsky!”, en cambio, jamás fue pronunciado por Armstrong. Tampoco se confirmó si era verdad que su vecina de infancia, la señora Gorsky, le había asegurado a su esposo que le haría sexo oral “cuando el hijo del vecino vaya a la Luna”.
En plena Guerra Fría, la hazaña del Apolo 11 cumplía la promesa del presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy al Congreso de su país en 1961. Estados Unidos había llegado a la Luna antes de finalizar la década de los sesenta, y tras solo 5 días de viaje espacial y US$ 25 mil millones (más de seis veces el actual presupuesto de la NASA). Armstrong y Aldrin, junto a Michael Collins, le habían dado a su país la ventaja en la carrera espacial luego de que la U.R.S.S. se había adelantado lanzando el primer satélite artificial de la historia (Sputnik 1, el 4 de octubre de 1957) y el primer hombre al espacio (Yuri Gagarin, en 1961). La frase “El águila aterrizó” (”The eagle has landed”) que anunció el alunizaje fue una colonización cultural. La bandera estadounidense clavada sobre la superficie fue la estocada mortal en aquella guerra bipolar.
Sólo 12 humanos han caminado sobre la Luna, un sueño acariciado por el hombre desde que éste caminó sobre la Tierra. La U.R.S.S. logró ciertos avances espaciales antes de que se hablara de perestroika y glasnost (Serguei Krikaliov salió de la Tierra como soviético y regresó como ruso). Con el fin de la Guerra Fría, se cerró el enorme caño de financiación pública, tanto a nivel bélico como científico. Para ir a la Luna, ahora basta con teclear google.com/moon.
Los teóricos de la conspiración argumentan otras razones para no ir. Desde la presencia alienígena que nos impide regresar hasta el complot internacional que nos hizo creer que siquiera llegamos. Tras la breve conquista norteamericana y la simbólica propiedad chilena —en 1953 Jenaro Gajardo Vera la registró en bienes raíces—, la Luna ha vuelto a los predios de la ficción.
“Pero parece mentira que no hay más que mirar a la luna surgiendo del Atlántico para enamorarse”, escribió Guillermo Cabrera Infante en su novela póstuma La ninfa inconstante. La Luna es otra vez el cuerpo celeste que atrajo las mareas de escritores como Chéjov, Blake y Twain. El resto, mientras aún tenga fuerza en una mano para apuntar a la Luna, seguirá mirando inevitablemente el dedo.





















