Manuel Zelaya. Expresidente de la República de Honduras expatriado por violar la Constitución, ser reo de alta traición y pesar sobre su persona varias órdenes de busca y captura. La aceptación del Plan de Óscar Arias implica su liquidación política
Crisis de Honduras. Ni para tí, ni para mí. El Plan que propone Óscar Arias, mediador internacional, para resolver la crisis que enfrenta al presidente depuesto Manuel Zelaya y al Presidente de facto, Roberto Micheletti, obliga a ambas partes a realizar concesiones severas. El gobierno de Roberto Micheletti no ve con malos ojos la propuesta del presidente de Costa Rica y es contemplada, al revés, con mucho recelo por parte de los países que apoyan a Manuel Zelaya, especialmente Hugo Chávez que vería frustrados parte de sus planes.
El gobierno de Roberto Micheletti no ve con malos ojos la propuesta del presidente de Costa Rica y es contemplada, al revés, con mucho recelo por parte de los países que apoyan a Manuel Zelaya, especialmente Hugo Chávez que vería frustrados parte de sus planes
El Gobierno de facto de Honduras ha solicitado más tiempo para dar una respuesta definitiva a la propuesta de reconciliación ofrecida por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias. Tras la intervención del mandatario costarricense, la jefa de la delegación de Zelaya, Dizzi Moncada, desveló que Arias había establecido como fecha límite para la vuelta del mandatario depuesto a Honduras el próximo viernes 24 de julio.
Carlos López, por su parte, dijo que la representación enviada por Micheletti a la negociación había “acogido con interés el planteamiento del presidente Arias” y confirmó que, “debido a que hasta el momento no hay acuerdo entre las partes”, habían solicitado quince horas más para dar una respuesta definitiva. “Haremos todos los análisis necesarios en la búsqueda de un acuerdo para que Arias pueda dar buenas noticias a todo el mundo mañana (por hoy)”.
El presidente de Costa Rica presentó a ambas delegaciones un documento con siete puntos entre los que destaca la restitución de Zelaya en su cargo, la formación de un Gobierno de unidad nacional y una amnistía general para todos los delitos políticos cometidos “en ocasión de este conflicto, antes y después de los hechos del 28 de junio”, fecha en la que el Ejército expulsó a Zelaya del país.
Además, establece que el mandatario derrocado tiene que “olvidarse del proyecto de la cuarta urna en las próximas elecciones, o realizar cualquier consulta popular no autorizada expresamente en la Constitución de la República de Honduras” —motivo desencadenante del golpe de Estado— y el adelanto de las elecciones del 29 de noviembre al último domingo del mes de octubre. La aceptación del Plan obliga a Manuel Zelaya a renunciar a su propósito de mdodificar la constitución para ser reelegido y, en cierto modo, a abandonar la escena política hondureña, singularidad que no es del agrado de Hugo Chávez ni de los aliados de Zelaya.
El plan de acuerdo que propone Óscar Arias obliga a ambas partes a fuertes concesiones. Es un plan que derrota los puntos de vistas enfrentados y que tendrá un fuerto impacto en las urnas. Un país tradicionalmente dominado por el Partido Nacional y el Partido Liberal, es más que probable que quede sepultado después del plan de Óscar Arias. Es un plan que induce una derrota a los históricos partidos y que favorecerá la emergencia de nuevos liderazgos políticos y sociales.





















