Análisis. Moratinos cruza el Rubicón y se pasa al otro bando. Puede parecer un gesto ingenuo, irrelevante y es todo lo contrario, un chisporroteo con gran carga eléctrica a beneficio de Mohamed VI y con el patrocinio de las más altas instituciones del Estado, empezando por el Palacio de La Moncloa. Gibraltar es un peñón largamente reclamado por España desde el Tratado de Utrech, y reclamado por todos nuestrso reyes, por las dos repúblicas, por el régimen franquista, por la UCD, por el PP y por el PSOE de Felipe González. Ceuta y Melilla, jamás fueron marroquíes y los marroquíes no han podido invocar el principio de continuidad territorial puesto que su existencia como estado es mucho más tardía, Gibraltar, sin embargo, siempre fue español y nunca dejó se ser reclamado por nuestras autoridades. El Tratado de Utrech es la consecuencia de la guerra de sucesión en España, cuando Carlos II, enfermizo, se quedó sin descendencia y optó por otorgar el trono de España a la marido de su hermana, Felipe de Anjou, un Borbón (Felipe V).
Moratinos posee una larga trayectoria en el servicio de exteriores caracterizada por una única ambición: la podredumbre y las cloacas
Gibraltar puede ser visitado por cualquier miembro del gobierno, excepto por el Presidente, los Vicepresidentes y el Ministro de Asuntos Exteriores. La visita de Moratinos implica una aceptación de su estatuto de territorio no español y además soberano. Moratinos, sin par, que resta oxígeno a todo lo que toca, lo amorata, ha vuelto por sus fueros. Es un personaje vinculado a las cloacas de nuestra política exterior, con gran aceptación en el régimen de los ayatolás, en la corte de Mohamed VI, con gran reconocimiento de Teodoro Obiang, de los hermanos Castro y ahora de Hugo Chávez. Una joya. El amoratador —y él mismo amoratado— de todo lo que toca, es un personaje bien conocido de los africanistas, área a la que pertenece y en la que siempre prestó sus obscuros servicios.
Ha hecho mucho daño a España, lo hizo en el pasado, lo está haciendo en el presente y lo hará en el futuro. Ha viajado a Gibraltar para hacer posible en un futuro inmediato una visita similar, pero del ministro del interior Marroquí, a Ceuta y Melilla. Está sentando el precedente diplomático para compartir con Mohamed VI asuntos de política interior en nuestras ciudades de Ceuta y Melilla. Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Y su viaje a Gibraltar anuncia otras pesadillas que el propio Moratinos trama desde hace tiempo.
:: El viaje a Gibraltar está cargado de malos presagios
Moratinos posee una larga trayectoria en el servicio de exteriores. Una trayectoria caracterizada por una única ambición: la podredumbre y las cloacas. Su hoja de servicios está inspirada en la maquinación y la defensa de los intereses más obscuros. Le atraen los basureros. Sus relaciones siempre han sido excelentes con la parte más indigna e innombrable de la política internacional. Escudriñando en nuestra acción exterior encontraremos siempre acciones diplomáticas de Moratinos en favor de distintos sátrapas y régimenes apestados. Y es que los sátrapas sobreviven y proyectan su influencia a través de individuos de su misma condición.
Miguel Ángel Moratinos, ha cruzado la Verja de Gibraltar pasadas las 13:45 horas, en la primera visita oficial al Peñón de un ministro español. La excusa no es de recibo: la reunión del Foro de Diálogo con los Gobiernos de la colonia y del Reino Unido. Una excusa infantil. Cualquier otro funcionario del Ministerio le hubiera reemplazado eficazmente para concretar acuerdos en materia de cooperación marítima, medioambiental, de lucha contra el crimen organizado, visados, uso compartido del aeropuerto y colaboración ante catástrofes. Y mucho mejor que un funcionario de Asuntos Exteriores, otro del Ministerio del Interior o el Consejero de Inrerior de la Junta de Andalucía.
La comitiva que entró en el Peñón con Moratinos estaba integrada por el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Ángel Lossada, y los directores generales de Política Exterior para Europa no comunitaria, Luis Felipe Fernández de la Peña, y de Comunicación Exterior, Julio Albi. Formaban parte de la comitiva, asimismo, el director de la Oficina de Gibraltar de Exteriores, Juan José Sanz; el representante especial de este departamento para el Campo de Gibraltar, Julio Montesinos, y el consejero de Gobernación de la Junta de Andalucía, Luis Pizarro.






















