ACTUALIDAD, CONTEXTO, ANÁLISIS
LAS CAJAS NO SE FUSIONAN
Una verdad demasiado incómoda
Antonio Yuste | 5·08·2009 | 00:00

Análisis. Las fusiones financieras son necesarias y nadie se opone. Las razones son variadas y múltiples pero todos las comparten. Son razones muy debatidas, sobre las que existe consenso, que nadie discute y que empujan en una única dirección: las fusiones, las absorciones o las liquidaciones. Hace tiempo que concluyeron las especulaciones. Hemos asistido, sin embargo, en los últimos meses a declaraciones sucesivas de Presidentes, Consejeros Delegados y Consejos de Administración, dando un sí rotundo a los procesos de fusión, concediendo ruedas de prensa y ofertando un calendario que no están en condiciones de cumplir.

Una cosa son las declaraciones y otra bien distinta poner negro sobre blanco los balances. Es una tarea, la de poner negro sobre blanco los balances, que requiere el concurso de nuevas personas, como veremos más adelante, de ejecutivos ajenos a las entidades que se fusionan, con un mandato estricto y tal dato no se está produciendo.

:: Las diez (1o) razones

La de poner negro sobre blanco los balances, requiere el concurso de nuevas personas, de ejecutivos ajenos a las entidades que se fusionan, con un mandato estricto y tal dato no se está produciendo

1. La contracción del PIB esta siendo salvaje y ha descendido el negocio. El sector financiero posee una planta productiva enorme que no se corresponde con el tamaño del mercado. Sobran oficinas y empleados y nadie lo discute. Ni lo discuten los empleados ni los bancos ni las Cajas. Es muy obvio.
2.
El sector financiero español era, básicamente, una industria hipotecaria, y el negocio inmobiliario se ha derrumbado.
3. El sector financiero está muy endeudado, exageradamente, tomo mucho dinero en los mercados internacionales para prestar y ese grifo se ha cerrado, dejando un gigantesco agujero.
4. No se pueden prestar dinero entre ellos, en el interbancario, porque los bancos no se fían los unos de los otros y porque tampoco tienen dinero para prestarse.
5. El sistema financiero esta reclutando depósitos para hacer frente a la mora y a los vencimientos de su propia deuda. Está sumergiéndose a gran velocidad en estrategias piramidales pohibidísimas. El nuevo dinero que capta es para pagar los intereses que adeuda.
6. Necesita reducir estructura, ganar tamaño y credibilidad para interconectarse de nuevo con el sistema interbancario mundial.
7. Las nuevas tecnologías han cambiado el negocio bancario.
8. La crisis económica, muy profunda, está creando nuevas necesidades financieras, que nada tienen que ver con el viejo negocio de la industria hipotecaria.
9. Las Cajas de Ahorro, fundaciones de derecho público, constituyen anomalías jurídicas. No tienen dueños y las ayudas públicas, excepto que sean a fondo perdido (lo que altera las reglas de la competencia y no son justas), son muy difíciles de concretar.
10. El sistema financiero se ha convertido por sí mismo, en la principal amenaza para la continuidad de la economía mundial.

:: Una verdad muy incómoda

¿Por qué, entonces, no se fusionan? ¿Por qué no se reestructuran, a qué espera el FROB (Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria) para intervenir? ¿Qué está ocurriendo? Pues ocurre que no se fusionan porque es más difícil de lo que parece a simple vista. Para fusionarse se necesita decir la verdad. Las partes que se fusionan necesitan contarse la verdad, poner en los balances la situación patrimonial cierta. Y se necesitan planes de viabilidad, imprescindibles, para el negocio financiero que se avecina.

Y no es fácil decir la verdad, así, de repente, porque hacerlo implica admitir que se ha estado mintiendo durante estos últimos años, en la presentación de cuentas, lo que lleva incluido responsabilidades de todo tipo también penales. En las Cajas de Ahorro la situación es doblemente preocupante. Los que los que se sientan en sus Consejos de Administración, políticos, sindicalistas y promotores locales, no se sienten responsables, se sienten inmunes e impunes y les importa un rábano lo que le suceda a la Caja que dirigen. Está luchando para que sus intereses, en el supuesto de la fusión, quedan a cubierto y si son deudores netos para que su propia deuda sea llevada a pérdidas en los enredos de la unión/absorción. Ninguna otra cosa les preocupa.

Dado que los Consejos de Administración y altos ejecutivos no pueden obtener la impunidad legal que reclaman —es un imposible teórico— y que en buena parte de casos sus intereses personales no van serán satisfechos, secretamente, a la chita callando, están optando por dejar que pase el tiempo o dicho de otro modo, por la liquidación de la entidad financiera.

:: Liquidación antes que fusión

¿Y qué quieren los trabajadores del Sistema Financiero? Que les prejubilen o les dejen en una buena posición con fuertes indemnizaciones y las prestaciones por desempleo. Eso es lo que quieren. Apuestan a ganadores y que pague el FROB (Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria). ¿Y que pasa con los planes de viabilidad? Pues que es muy difícil acometerlos. Los Consejos de Administración y los Altos Ejecutivos tienen que autodespedirse, tienen que despedir al grueso de sus plantillas y no saben a quién y sobre todo, no saben quién pagará la factura supermillonaria de tanto despido. Al FROB hay que llevarle las cuentas claras y el FROB necesita saber cuándo recuperará su dinero, en que condiciones y qué ocurre sino puede recuperarlo. Sin plan de viabilidad no hay dinero.

No es fácil hacer planes de viabilidad cuando el negocio ha cambiado drásticamente y lo que viene es desconocido. Los Consejos de Administración debieran estar nombrando o contratando a personas distintas, con superpoderes, para realizar las fusiones, lo que es práctica habitual y no lo están haciendo. ¿Por qué no lo hacen? Porque están atados de pies y manos y en la práctica prefieren la liquidación a la fusión. Los actuales ejecutivos retienen, como es lógico, fuertes compromisos personales, difíciles de romper, materiales y emocionales, con la vieja situación, lo que los convierte en un handicap, en factores de resistencia, para abordar las fusiones.

La concentración del riesgo en muy pocas personas (casi siempre promotores) es práctica habitual en las Cajas de Ahorro. Su revelación contribuye a poner negro sobre blanco el uso imprudente y perverso que se ha hecho del ahorro popular y del endeudamiento de las entidades financieras.


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